Por: Alisson González, Coordinadora de Movilización Misionera, Guatemala Centro
Del 19 al 23 de julio de 2023, tuvimos la dicha de llevar a cabo una “Misión sin Límites” por primera vez en el Distrito Central de Guatemala. 14 misioneros de la iglesia del Nazareno de Grandview, Washington, EE. UU., 40 participantes de los diferentes distritos de Guatemala, y alrededor de 20 hermanos de la iglesia local colaboraron en la actividad.
Muchas familias de la comunidad de Pueblo Nuevo, Acatenango se dedican a la siembra de varios cultivos, así que parte del ministerio implicaba la entrega de maíz, plantas de café, y árboles de aguacate. Los vecinos estaban contentos y testificaron que iniciarían la siembra en sus terrenos muy pronto.
Durante la semana, ayudamos en la construcción de la casa pastoral en Pueblo Nuevo, y estamos en espera de su final para poder ver la instalación de la familia pastoral.
Además, evangelizamos en eventos infantiles que atrajeron a más de 200 niños. Hablamos con ellos sobre el cuidado de nuestro cuerpo con la higiene personal. Un equipo médico sirvió en medicina general y asistencia dental. En dicha actividad, se nos notificó un caso dental grave de un miembro de la iglesia y posteriormente se le practicó una cirugía, con resultados exitosos. Damos gracias al equipo médico por poner no solo su talento sino sus recursos al servicio de esta comunidad.
Quizás las actividades energéticas fueron el tiempo más agradable con los jóvenes, llevándoles el mensaje de salvación a través del deporte, y tuvimos una noche transcultural, aprovechando tantas culturas presentes. Allí vivimos una antesala de ese momento glorioso donde todos los países y culturas estemos reunidas adorando a Dios.
A través de Misión sin Límites, fue increíble ver cómo culturas, países y costumbres se unieron en un mismo sentir para testificar que Dios hace posible lo imposible. En cada proyecto realizado por Movilización Misionera en nuestro Distrito, hemos palpado el respaldo de Dios. Hemos sido testigos de cómo Dios provee donde no hay nada y pone a las personas idóneas para llevar a cabo la obra.
Con mucho agradecimiento en nuestros corazones regresamos a nuestros hogares, sabiendo que lo que el Señor hizo en Misión sin Límites, cambió vidas y confirmó llamados.



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