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Se Buscan: Nuevos Métodos de Iglesia Para las Nuevas Personas de la Iglesia

Por Karl Vaters

Con cada año que pasa, es menos probable que, cambiar el mundo con el Evangelio de Jesús, ocurra usando métodos tradicionales.

No hay nada malo con usar los métodos tradicionales de hacer iglesia. Mientras desees ministrar a los miembros tradicionales de la iglesia. Los tradicionalistas (sea cual sea tu tradición) necesitan lugares para adorar, aprender y ser discipulados. Muchos de ellos se han sentido ignorados, incluso ridiculizados, en los últimos años, ya que muchas iglesias se han apresurado a hacer cambios.

Pero, el miembro de la iglesia tradicional se está muriendo…literalmente.

Si realmente queremos cambiar el mundo con el Evangelio de Jesús, con cada año que pasa, es menos probable que ocurra usando métodos tradicionales.

Los Métodos Tradicionales de la Iglesia Solo Atraerán a las Personas Tradicionales de la Iglesia

Necesitamos nuevas formas de hacer iglesia. Es irónico que yo sea el hombre que diga esto. Por, al menos, dos razones.

Primero, soy una de las personas tradicionales. Un pastor de mediana edad y tercera generación, de una iglesia de ladrillo y mortero, con una hipoteca y un salario de tiempo completo. Seguro, la iglesia que pastoreo tiene un perfil demográfico ligeramente más joven que el promedio. Y sí, comenzamos a vestirnos de manera informal antes de que la mayoría de las iglesias lo hicieran. Pero, si la escena de miembros de la iglesia que visten jeans, bebiendo un café al escuchar el sermón, se siente radical, bueno, esa es solo una evidencia de lo no radicales que realmente somos.

Segundo, como un hombre de la iglesia tradicional, no tengo idea de lo que estoy pidiendo. Ninguna idea. ¿Cómo se vería un cambio radical, inspirado por Dios, que honra a la Biblia, que transforma la vida, y que alcanza a las personas, en la forma en que hacemos iglesia? No tengo idea, pero sé esto. No solo estamos viendo una idea o una nueva forma de hacer iglesia. Necesitamos estar abiertos a muchas nuevas ideas y nuevas formas de hacer la iglesia. Los días de aterrizar en un formato de iglesia en particular, para entonces promoverlo como la manera correcta de hacer iglesia, no pueden terminar lo suficientemente pronto.

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Posibilidades Futuras de la Iglesia

En realidad, hay algunos principios que creo que serán más comunes en los próximos años. Creo que es probable que la iglesia nueva y dinámica sea:

  • Reuniones en grupos más pequeños, en lugar de grupos más grandes, incluso en las grandes ciudades.
  • En sitios no tradicionales.
  • Culto local y menos genérico.
  • Más práctica en cuanto a la misión y alcance
  • Mayor enfoque en la construcción de relaciones
  • Altamente adaptable, incluso experimental
  • Apasionadamente centrada en las verdades fundamentales de la Palabra de Dios

Por lo menos eso espero.

Desafortunadamente, también es muy probable que, mientras que estas nuevas formas de hacer iglesia sean vistas con alegría y alivio por parte de algunos, serán recibidas con escepticismo por muchos.

Levántate y Destaca

Si estás locamente enamorado de Jesús y quieres ayudar a otras personas a enamorarse con locura de Jesús, pero no puedes descubrir cómo hacerlo en un entorno tradicional de iglesia local, esta es mi sugerencia.

Deja de intentar encajar.

Comienza a destacar.

Comienza a ministrar las verdades inmutables de Jesús de maneras que tengan sentido para las personas a las que Dios te llama a ministrar, incluso si son los tipos de personas que no vendrían a una iglesia tradicional. No te preocupes por todos los detractores que te condenarán solo porque lo que estás haciendo es diferente.

La iglesia podría usar un barco lleno de cosas diferentes en este momento.

Y, tampoco soy la única persona tradicional de la iglesia que te animará. Hay muchos de nosotros. Puede que no sepamos cómo hacerlo nosotros mismos, pero tal vez podamos ser como Simeón y Ana. Tal vez podamos reconocer a Jesús cuando se presente en el templo de una manera que nadie más esperaba.

Después de todo, la única forma “correcta” de hacer iglesia es cualquier forma que logre alcanzar a las personas para Jesús.

Este artículo fue publicado originalmente en: Christianity Today.

 

Ulrico Zuinglio

*El siguiente es un fragmento del libro “131 Cristianos Que Todos Deberían Conocer”

Un reformador militante suizo

Por el amor de Dios, no entres en conflicto con la Palabra de Dios. Porque ciertamente persistirá, tan cierto como que el Rin sigue su curso. Uno quizá puede contenerlo por un tiempo, pero es imposible detenerlo.”

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Ulrico Zuinglio, el capellán de la ciudad, se presentó delante del Concilio de la Ciudad de Zúrich en enero de 1523. Los vientos de la reforma habían cruzado, desde la Alemania de Lutero, sobre los Alpes, y Zuinglio estaba discutiendo 67 tesis, comenzando con “Todo aquel que dice que el evangelio es nulo sin la confirmación de la iglesia comete error y calumnia a Dios.” Aunque eran 28 tesis menos que las 95 de Lutero, publicadas unos seis años antes, los argumentos de Zuinglio fueron más persuasivos: las autoridades le dieron permiso de continuar su predicación, que enfatizaba primero a Cristo y después a la iglesia (“Cristo es el único mediador entre Dios y nosotros,” decía otra de las tesis de Zuinglio). La Reforma en Suiza estaba en camino, y Zuinglio jugaría un papel clave en los primeros años.

1.pngAnsioso por su cargo

Zuinglio fue hijo de un exitoso agricultor en el Valle Toggaburg de los Alpes orientales bajos. Ahí, Zuinglio adquirió un profundo amor por su tierra natal. Después, el tradujo una línea del Salmo 23, “En los hermosos Alpes, él me cuida,” y usó el río Rin como una ilustración de un tema clave en su predicación: “Por el amor de Dios, no entres en conflicto con la Palabra de Dios. Porque ciertamente persistirá, tan cierto como que el Rin sigue su curso. Uno quizá puede contenerlo por un tiempo, pero es imposible detenerlo.”

Pero le tomó años a Zuinglio descubrir el poder de esta Palabra. Luego de graduarse de la Universidad de Basilea in 1506, se convirtió en un sacerdote de parroquia en Glarus. Desde el principio, él tomó muy en serio sus deberes sacerdotales. Después el escribió, “Aunque era joven, los deberes eclesiales me inspiraron más miedo que gozo, porque sabía, y permanezco convencido, que daría cuenta de la sangre de las ovejas que perecerían como una consecuencia de mi negligencia.”

El sentido de responsabilidad por su cargo (en lugar de, como Lutero, una búsqueda personal de salvación) motivó el creciente interés de Zuinglio por la Biblia. En una era donde los sacerdotes comúnmente no estaban familiarizados con las Escrituras, Zuinglio se enamoró de ellas, después de comprar una copia de la traducción al latín del Nuevo Testamento de Erasmus. Él comenzó a auto-enseñarse griego, compró una copia del Nuevo Testamento de Erasmus en griego, y empezó a memorizar pasajes largos. En 1519 comenzó a predicar del Nuevo Testamento con regularidad.

En privado, Zuinglio empezó a desafiar las costumbres del Cristianismo Medieval, que pensaba no era bíblico. Luchó con el celibato clerical por algún tiempo (e incluso admitió que, como joven sacerdote, había tenido un romance). En 1522, se casó secretamente. Ese mismo año, el rompió el tradicional ayuno de Cuaresma (comiendo salchichas en público) y escribió en contra del ayuno.

Para el año 1523 estaba listo para llevar sus ideas a una audiencia más grande, y en enero hizo eso mismo antes del Concilio de la Ciudad de Zurich en lo que ahora es llamado el Primer Debate. El Segundo Debate se realizó en octubre, y con aprobación adicional del concilio, más reformas se llevaron a cabo: imágenes de Jesús, María, y los santos, fueron removidas de las iglesias; la Biblia debía tener preeminencia.

Argumentos por encima de la Cena

Las cosas se movieron rápido después de eso. En 1524 él se casó con su esposa, públicamente, insistiendo que los pastores tenían derecho al matrimonio. En 1525, él y otros, convencieron a la ciudad de abolir la Misa, con su énfasis en el milagro de la transubstanciación, y reemplazarla con un sencillo servicio que incluía la Santa Cena, pero solo como un memorial simbólico.

Tal y como resultó, fue la Santa Cena lo que impidió la unión de las reformas alemana y suiza. En una reunión en 1529 en Marburg, con el fin de unir los dos movimientos, Lutero y Zuinglio se conocieron. A pesar de que estuvieron de acuerdo en 14 puntos de doctrina, ellos tropezaron en el número quince: la Santa Cena. En contra de la perspectiva de Zuinglio, Lutero insistió en la presencia literal de Cristo. Zuinglio se frustró. Lutero dijo que Zuinglio era del diablo y que era nada más que “un loco agusanado”. Zuinglio resintió que Lutero lo tratara “como un burro.” Fue evidente que la reconciliación no fue posible.

Zuinglio murió dos años después en batalla, defendiendo Zúrich en contra de las fuerzas católicas y, los planes de difundir la Reforma en la Suiza alemana, se terminaron. Aun así, Zúrich permaneció siendo protestante, y bajo el liderazgo de Heinrich Bullinger, sucesor de Zuinglio, esta singular rama de la Reforma continuó floreciendo.

Publicado originalmente en: Christianity Today

Cuenta Una Buena Historia Cuando Predicas/Enseñas – Parte 2 de 2

Esta es la continuación del artículo publicado en la entrada anterior.

Ilustraciones que Conectan

Es por eso que las ilustraciones importan. Las ilustraciones nos ayudan a situarnos en la historia. Pero las ilustraciones que nos invitan a la necesidad de ser algo que realmente podemos imaginar. La mayoría de nosotros no luchamos contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Si nos pides que nos coloquemos en esa historia, siempre nos imaginaremos a nosotros mismos como el héroe– escondiendo los judíos en nuestro sótano o dando pan al soldado hambriento del otro lado.

Pero, siendo realistas, muchos de nosotros podemos imaginarnos luchando con nuestro hermano por el control remoto, o, años más tarde, peleando por el lugar donde la familia tendrá la reunión, o quién debería decirle a papá que es hora de dejar de conducir, o quién se quedará con la mesa del comedor cuando los padres hayan muerto. No nos imaginamos siendo el héroe en estas historias porque probablemente no lo hemos sido. Lo que necesitamos en una historia sobre nuestros hermanos, es una idea acerca de qué hacer a continuación––cómo se vería realmente ser como Cristo, no en algún pueblo francés en 1942, sino hoy en la sala de la casa o mañana en el teléfono.

Porque nosotros sabemos que las ilustraciones ayudan a nuestros oyentes a colocarse en la historia, los predicadores y los maestros podemos pasar mucho tiempo buscando la ilustración perfecta: la historia que se enlaza con el pasaje de la Escritura, con la extensión correcta, y que nos mueve fácilmente al siguiente punto. Esta es la razón por la que hay libros de ilustraciones disponibles para comprar y sitios web ansiosos porque te suscribas. Pero las ilustraciones enlatadas normalmente saben de esa manera: tienen la esencia de una buena historia, pero son carente de color y sabor.

Las ilustraciones más fuertes se extraen de la vida de la iglesia y del ministerio mismo. Si comienzas una oración con “Esta semana en el estudio Bíblico, Ben mencionó…” o “Nancy, de nuestra junta de la iglesia, me invitó a unirme a ella en una visita esta semana, y…” Las cabezas se van a levantar. La gente va a prestar atención. ¿Ben dijo algo interesante en el estudio bíblico? ¿Qué pasó en la visita?

De repente, la vida de la iglesia se ha convertido en el sermón. Alguien estaba prestando atención a las cosas que suceden cada semana. Este no fue un evento de una vez en la vida. El estudio de la Biblia ocurre cada semana. Los miembros de la Junta visitan a la gente todo el tiempo. Esta era la vida regular siendo llamada como un ejemplo de vida en el reino. La ilustración no era teórica, distante o abstracta. Era personal, atractiva, accesible, y relevante. Eso llama la atención de la gente.

Esto también significa que debemos prestar atención. Si has leído y estudiado tu texto a principios de la semana, vigila el resto de esa semana: identifica cualquier cosa que pueda vincular este texto a las vidas de estas personas. Un intercambio con el mesero en el almuerzo. Un artículo de una revista. Una canción en la radio. Otro pasaje de la Escritura. Una gran cita en las redes sociales. A medida que avanza la semana, escribe estas cosas. Incluso si sólo está remotamente conectado a lo que estás predicando o enseñando, grábalo. Nunca se sabe cómo el Espíritu puede usarlo.

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Una palabra de precaución

Una nota importante: Siempre pide permiso. Si Ben dice algo en el estudio Bíblico que llama la atención, menciónalo luego y ve si está bien usarlo y si quiere el crédito. Di algo como: “Me encantó lo que dijiste sobre el versículo 5. Puedo usar eso el domingo, ¿estaría bien si mencionara tu nombre?” No prometas que vas a usar la ilustración. Todos sabemos que lo que parece perfecto el miércoles por la mañana puede no encajar cuando estamos terminando el sermón o la lección el sábado por la noche.

También sabemos que algunas ilustraciones brillantes nos golpearon a las 6 de la mañana del domingo, y no siempre tenemos tiempo para consultar con la persona antes de predicar o enseñar. Pero si ellos no saben que vas a utilizarlos, no los utilices. El uso de los demás en las ilustraciones es una oportunidad para nosotros como pastores y maestros de cuidar bien a las personas. Queremos que se vean bien en las ilustraciones, y queremos que se sientan seguros en la iglesia. Respeta sus deseos si no quieren ser utilizados, o se ofrecen a cambiar su nombre o los detalles del evento si eso los hace sentir más cómodos con la idea. Pero si se niegan, respeta eso. Piensa en el uso de ilustraciones como una oportunidad para construir confianza con tu congregación.

Este artículo fue publicado originalmente en: Christianity Today

 

Cuenta Una Buena Historia Cuando Predicas/Enseñas – Parte 1 de 2

Escrito por: Mary S. Hulst. Trad. por: Yadira Morales

Cómo enseñar de una manera que conecte, impulse y construya confianza.


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Mis hijastros entran empujando la puerta después de ver una película con su padre. Están riendo, hablando y citando líneas de la película mientras exploran la alacena para comer algún aperitivo.

“¿Como estuvo la película?”

“¡Estuvo realmente buena! Muy divertida.”

Entonces hago esta pregunta: “¿De qué se trataba?”

Por lo general, ellos hacen una narración del relato “jugada por jugada,” uno de ellos hablando encima del otro para aclarar un punto en la trama. Me hablan de los actores, de los carros y de las partes divertidas. Me dicen quién ganó en el final y si este era mejor que el otro que era un poco como este pero que protagonizó ese otro tipo. Por supuesto todo esto se dice a través de bocados de queso cheddar y patatas fritas de crema agria.

Nunca, en todas las veces que me han hablado de películas, ¿alguna vez me miraron y me dijeron: “No puedo recordar. Había un tipo, y tal vez era un detective o algo así, y tenía un coche. Algo estalló. No lo sé.”

Siempre lo saben. Siempre pueden recordar. Siempre pueden decirme. Ese es el poder de una historia. Podemos recordar una película porque alguien nos está contando una historia. La historia comienza con personas que necesitan algo, o algo les sucede, o existe la promesa del amor, la amenaza de la extinción global, o una batalla épica entre el bien y el mal. La historia se desarrolla a medida que los personajes responden a lo que venga en su camino. Una buena historia nos atrae porque queremos saber cómo resulta: ¿El acusado cometió el crimen? ¿Los alienígenas destruyen la vida en la tierra? ¿La chica encuentra el amor?

Nuestro desafío como predicadores y maestros es que casi todos los que nos escuchan saben cómo se desarrolla la historia. Dios está en voz baja y sutil. El muchacho mata al gigante. Jesús cura al ciego. Tomás profesa la fe. Pablo, una vez más, le dice a la gente qué hacer. Bostezo. ¿Por qué nuestra gente debe seguir escuchando si saben cómo esto va a terminar? Hay un problema. Dios lo resuelve. Toma la ofrenda.

Necesitamos crear tensión, o tenemos que reconocer la tensión que ya existe. Porque aunque la mayoría de nuestros oyentes saben cómo resultan las historias bíblicas, no saben cómo están saliendo sus historias. No pueden leer hasta el final de sus libros. Todos nosotros, predicadores y asistentes, escuchamos las palabras de la Biblia y pensamos: ¿Es esto cierto? ¿Es importante? ¿Me sucederá a mí?

Esa es la tensión. ¿Es esta verdad para mí? ¿Es Dios el Dios real para mí? ¿Mis pecados están realmente perdonados, y cómo puedo saberlo? ¿Realmente importa una vida de obediencia cuando me está costando tanto?

Y ahí está nuestro anzuelo. Todos entran en la iglesia esperando, orando, pidiendo que algo que se diga o se cante les ayude, los consuele, los asegure, y a veces los desafíe, los condene o los empuje. Para decirlo simplemente: quieren verse ellos mismos en la historia.

Este artículo continuará en la siguiente entrada.

7 Pasos Para Comenzar a Convertirse en Una Iglesia Con la Que la Gente Quiere Comprometerse – Parte 2 de 2

Esta es la segunda parte del artículo publicado en la entrada anterior.

4. Descubre tu Llamado – Luego Sé Bueno en Él

Cada líder e iglesia necesita descubrir quién eres y lo que estás llamado a hacer. ¡Luego, haz eso y eso!

Da a la gente algo con lo que valga la pena comprometerse, no es una cuestión de competir con la gran iglesia en la calle. No se trata de ofrecer mejores instalaciones, eventos más grandes o incluso predicar mejor. Se trata de descubrir a lo que Dios te ha llamado a ti y a tu iglesia para ser grande, y luego ser grande en eso.

La excelencia no se limita a las iglesias con grandes presupuestos.

No hay excusa para la segunda categoría. No cuesta más tiempo ni dinero hacerlo bien. Sólo se necesita un compromiso total.

5. No Solo Hable – Cuelgue y Escuche

Nadie quiere una relación en la que un lado sea el único que hable. Tenemos televisión y películas para eso.

Pero incluso la televisión y las películas están dando paso a los medios de comunicación social. Una de las mejores partes acerca de ver un programa que tiene algún zumbido de los medios de comunicación social es charlar sobre ello en Twitter y Facebook mientras se transmite.

La gente quiere comprometerse con los demás, no sólo sentarse pasivamente mientras alguien habla.

Lamentablemente, la iglesia no tiene la reputación de estar abierta al diálogo o a preguntas difíciles. Y definitivamente no está abierta a la crítica.

No, no tienes que convertir tu sermón en un grupo de discusión (aunque, algunas iglesias lo hacen con gran éxito), pero debe haber una manera fácil y obvia para que las personas se involucren, dialoguen, charlen y sientan que su vida y su opinión importan.

Y los líderes, especialmente los pastores de pequeñas iglesias, necesitan participar en esas conversaciones. Escuchar, participar y aprender, no solo enseñar.

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6. Sigue Aprendiendo y Mejorando

Me comunico, ministro y dirijo muy diferente hoy a cuando comencé en el ministerio pastoral hace 35 años. De hecho, lo hago de manera diferente de lo que lo hacía hace diez años. Y espero cambiar al menos de ese modo en los próximos cinco años.

Ahora tengo más de 30 años de experiencia ministerial además de mi entrenamiento formal en el ministerio. Pero esa experiencia importa hoy menos que nunca. Si no estoy constantemente aprendiendo, escuchando y creciendo, me quedaré atrás muy rápidamente. 

Pero eso no debe intimidarnos. Aprender y crecer es Discipulado 101. Es fundamental ser un seguidor de Jesús, sin mencionar ser un líder de la iglesia.

7. Ofrecer a la Gente un Desafío Digno de su Tiempo y Talentos

Jesús nunca hizo el discipulado fácil. Siempre ha inspirado a la gente hacia un mayor compromiso a través de llamarlos a un mayor desafío.

Demasiados líderes limitan las expectativas que tienen para que sus miembros se sienten en un banco y llenen los espacios en ministerios existentes. Creemos que no podemos pedir más de ellos porque… bueno… ¡ni siquiera están haciendo eso!

Pero muchos miembros de la iglesia poco cooperativos y, recientemente, gente sin iglesia, no están tan desinteresados como pensamos. Al igual que algunos de los niños bulliciosos en la escuela, no están saltándose clase porque estamos pidiendo demasiado de ellos. Están actuando así porque no están siendo desafiados.

La gente está decidiendo que salir de la iglesia es mejor que aburrirse en la iglesia. No los culpo.

Si no desafiamos a la gente a través de una experiencia genuina de adoración, comunión, discipulado y ministerio, harán una de cuatro cosas: 1) ir a una iglesia que los desafíe más, 2) ir a una iglesia que les dé mejor entretenimiento, 3) aparecen físicamente, pero se desconectan en todo lo demás, o 4) dejan de ir a la iglesia por completo.

La gente quiere ir a una iglesia donde son desafiados a algo más grande que ellos mismos y donde sus dones están siendo utilizados para favorecer esa causa.

Si pides poco, obtendrás poco compromiso. Pide mucho y tu gozo puede ser completo.

Este artículo fue publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/karl-vaters/2017/february/7-steps-to-start-becoming-church-people-want-to-commit-to.html

7 Pasos Para Comenzar a Convertirse en Una Iglesia Con la Que la Gente Quiere Comprometerse – Parte 1 de 2

Por Karl Vaters

Las personas que no van a la iglesia, no quieren ir a la iglesia. Ellos no están saliendo tarde de la cama el domingo por la mañana deseando tener un lugar más eclesiástico donde estar.

De hecho, un creciente número de personas que van a la iglesia no quieren ir, tampoco. Si no les damos algo con lo que valga la pena comprometerse, pronto se irán.

No es que las personas sean menos capaces de hacer compromisos de lo que solían ser. Simplemente se comprometen de manera diferente. Pero demasiadas iglesias no han comprendido esa realidad.

Entonces, ¿cómo hacemos que las personas se comprometan con la iglesia / ministerio que lideramos? ¿Especialmente cuando nuestra iglesia es pequeña y está luchando?

No tengo todas las respuestas, ni mucho menos. Pero he aprendido un puñado de principios durante tres décadas de ministerio que han ayudado a nuestra iglesia a ser un lugar con el que la gente se entusiasma por estar comprometida.

Estos pasos no te costarán ningún dinero extra y muy poco tiempo extra – el tiempo extra debido a la curva de aprendizaje. No se trata de añadir a tu calendario ya limitado y sobrecargado de presupuesto. No se trata de hacer más grandes las cosas. Se trata de enfocarse en hacer mejor la iglesia. Trabajar de manera más inteligente, no más difícil.

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Donde Nuestro Enfoque Necesita Estar

Pero primero, a pesar del título de este artículo, el desafío que tenemos ante nosotros no es que la gente vaya a la iglesia.

Se trata de inspirar a la gente a comprometerse a:
• Adorar a Jesús
• Relaciones genuinas con el pueblo de Dios
• Hacer discípulos
• Hacer ministerio para los necesitados

Si tu enfoque es tratar de lograr que las personas se comprometan con tu horario de servicio dominical, tu preferencia denominacional, mantener tu iglesia o algo así, podrías dejar de leer ahora mismo. De hecho, podrías cerrar tu iglesia ahora mismo.

Los días de las personas que van a la iglesia por algo menos que una relación genuina con Jesús han terminado. Sí, todavía hay un residuo de esas personas, pero están muriendo, literalmente. Y no serán reemplazados por un nuevo grupo. Tampoco deberían serlo.

Pero si quieres a la gente de tu iglesia porque tienes una pasión por ayudarlos a conectar con Jesús y la familia de Dios, sigue leyendo.

1. Eliminar lo que no sea Jesús

Si la gente continúa yendo a la iglesia, no será porque tienen un sentido de lealtad a una tradición, la mayoría de ellos nunca la han tenido en sus vidas para empezar. Y no será porque quieren divertirse. Tienen mejor entretenimiento en el teléfono que está en su bolsillo, con el que nunca podríamos competir. 

Lo único que los sacará de su casa y los llevará a nuestras iglesias es si les damos una causa digna de vivir (y morir). Es decir, una presentación auténtica del evangelio de Jesús – a través de nuestras palabras y nuestras vidas.

Si tus tradiciones generacionales u otra cosa, ayudan a la gente a hacer eso, ¡genial! Sigue haciéndolo. Pero si no, no dejes que las preferencias personales de tu iglesia eviten que la gente vea a Jesús.

Ya sea que esté escondido detrás de vitrales o luces láser y máquinas de niebla, cualquier cosa que oscurece a Jesús en lugar de revelarle, necesita ser desechada.

2. Enfatizar las Relaciones por Encima del Espectáculo o la Tradición

Para las pequeñas iglesias especialmente, ser una iglesia con la que la gente quiere comprometerse, comienza y termina con las relaciones.

Necesitamos ayudar a las personas a hacer conexiones con Jesús y el uno con el otro.

Necesitamos ayudar a las personas a hacer conexiones con Jesús y el uno con el otro. Luego trabajar juntos para construir puentes con los que están fuera de las paredes del templo. 

Mucho después de que nuestras tradiciones se han vuelto obsoletas y el espectáculo ha sido reemplazado por un espectáculo más grande en algún otro lugar, las relaciones genuinas, con Jesús y la gente, durarán.

3. Sé Genuino

La gente es mucho menos ingenua de lo que solía ser. Pueden detectar la falsedad en las personas muy rápidamente.

Esto es especialmente importante para los líderes de la iglesia, porque tenemos una cultura en la que el respeto por el liderazgo es menor de lo que ha sido en un laaaaargo tiempo – mayormente por buenas razones.

El respeto ya no viene con la posición de pastor o líder. De hecho, es probable que se vea más con escepticismo que con honor. Ese escepticismo sólo será superado practicando lo que predicamos.

Cinco Maneras de Invertir en la Próxima Generación de Líderes – Parte 2 de 2

Esta es la continuación de la entrada anterior.

  1. Míralos como individuos y desarrolla sus dones.

Las personas tienen un profundo deseo de ser conocidas individualmente: sus experiencias únicas, sus dones y sus pasiones. Al pasar tiempo con la próxima generación de líderes, señala lo que los hace únicos y ayúdales a identificar y desarrollar sus dones y habilidades. Anima y confirma sus fortalezas cuando las veas sobresalir en sus dones. Cuando sea posible, proporciona funciones que les ayuden a desarrollar sus fortalezas.

A medida que conozco a las personas de mi nuevo grupo pequeño, no puedo esperar para obtener una imagen más completa de lo que hace que cada persona sea única, alentando a cada uno en sus fortalezas. Un hombre joven tiene cólera y arena, y un día él será un líder feroz. Una mujer joven tiene sabiduría más allá de sus años, y un día ella ayudará a una organización a navegar sabiamente a través de una dura temporada. Otro joven es un espíritu libre, y un día le recordará a la iglesia que se deshaga de nuestras cansadas rutinas y se enamore de Jesús de una manera nueva y fresca. Cada joven es hecho individualmente por Dios para un impacto único en el mundo. Quiero ayudar a cada uno a acercarse a sus dones únicos y verlos cobrar vida.

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  1. Construye relaciones.

En Marcos 3:14, Jesús no sólo nombró a los doce discípulos para que salieran, él los designó “para que estuvieran con él”. Y Jesús no sólo trajo a los discípulos cuando estaba a punto de enseñar o realizar un milagro. Compartió comidas con ellos, viajó con ellos y conoció a sus familias (Mateo 8:14).

La próxima generación de líderes te mira y quieren saber cómo haces lo que haces. Ellos necesitan ver quién eres cuando no estás en el “modo ministerial”. ¿Cómo equilibras trabajo, familia y amigos? ¿Cómo respondes cuando estás estresado? ¿Cómo te cuidas? ¿Cómo es tu matrimonio? ¿Quiénes son tus amigos más cercanos y cómo se apoyan unos a otros?

Tu ministerio más grande no viene del escenario. Viene cuando los demás son testigos de los miles de momentos cotidianos en que el carácter de Cristo se está formando en ti. Permite que estos jóvenes vean tu vida real. No sólo necesitan aprender habilidades de ministerio; Necesitan desarrollar el carácter que apoya la obra que Dios quiere hacer en y a través de ellos. Invítalos a tu casa para cenar, déjalos hacer mandados contigo, y proporciona una mirada interior en cómo Dios está trabajando en tu vida diaria, desordenada, caótica.

  1. Tomar un riesgo y estar bien con el desorden.

Si vas a tomar un riesgo en el ministerio, que sea creer en la gente. El desarrollo como líder es desordenado y estos jóvenes cometerán errores en el camino. Con tu cuidado y orientación, esos errores se convertirán en oportunidades de aprendizaje que los propulsen hacia un liderazgo aún mayor.

Tenía 23 años cuando empecé mi primer trabajo, trabajando con un ministerio universitario. Recuerdo el primer par de veces que enseñé en nuestra reunión semanal, y me estremezco ahora de pensar en cómo fue. Pero desde entonces, gracias a más y más oportunidades para practicar y recibir comentarios, he crecido para tener más seguridad y ser eficaz en la enseñanza.

Un Dios omnipotente y omnisciente todavía elige trabajar sus propósitos a través de humanos defectuosos porque sabe que creceremos y nos desarrollaremos para ser líderes aún más eficaces a través del proceso. ¡Cuánto más debemos estar dispuestos a correr riesgos y dar a los jóvenes la oportunidad de aprender y crecer! Reafirma que todavía crees en ellos, ayúdalos a aprender de sus errores, y dales un asiento en la mesa contigo.

Artículo publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/women-leaders/2017/march/five-ways-to-invest-in-next-generation-of-leaders.html

Cinco Maneras de Invertir en la Próxima Generación de Líderes – Parte 1 de 2

Escrito por: Laura Copeland. Trad. por: Yadira Morales

Consejos prácticos para levantar más personas en el ministerio

Recientemente, empecé a ayudar con un pequeño grupo para estudiantes universitarios. Hace solo unas semanas, pero ya estoy enamorada de ellos. Son inteligentes, apasionados, amables, creativos y divertidos. Están locos por Jesús, y aman a la iglesia. Se aman profundamente y se cuidan increíblemente bien entre ellos. Cuando miro a este pequeño grupo de estudiantes, veo un potencial ilimitado.

Cuando nos íbamos después de nuestra segunda reunión, uno de ellos me preguntó: “¿Estás seguro de que quieres llevarnos como un pequeño grupo? Quiero decir, estamos un poco locos.” Sonreí, y le dije que no lo haría de otra manera. Mientras conducía a casa, empecé a soñar y orar sobre cómo ayudarles a desatar sus dones dados por Dios para hacer un impacto aún mayor en el mundo. Estos estudiantes son el futuro de la iglesia, y eso me da una esperanza increíble.

Un ingrediente esencial para un liderazgo saludable es la capacidad de levantar otros líderes. Esto es el discipulado en su mejor momento: levantar a la siguiente generación de líderes en la iglesia que llevará a cabo la misión y la visión de Jesús. Cuando desarrollamos líderes, quitamos el límite de nuestra propia capacidad de liderazgo y aumentamos exponencialmente nuestra capacidad de influir en el mundo que nos rodea a través del discipulado.

En mi experiencia, he encontrado que esta generación de jóvenes ansiosamente busca a la gente para invertir en ellos y desafiarlos. Aquí hay cinco consejos para ayudarte a reclutar e invertir en la siguiente generación de líderes:

  1. Creer en su potencial.

Deja de buscar los líderes existentes, y empieza a buscar la pasión y la influencia natural. Cuando él o ella hablan, ¿escuchan sus compañeros? ¿Hacen preguntas y demuestra interés en un área particular del ministerio? Si es así, ellos son exactamente lo que necesitas. Es posible que no tengan experiencia, pero tal vez es porque todavía no se les ha dado la oportunidad.

Una persona necesita a alguien para creer en ellos y decirles que tienen lo que se necesita. Cuando estaba comenzando en el ministerio, tenía un jefe increíble que vio algo en mí que yo no podía ver en mí mismo. Él creyó en mí, y siguió dándome nuevas oportunidades que me ayudaron a esforzarme y a crecer. Si él no hubiera creído en mi potencial, nunca me habría convertido en el líder que soy hoy. Dale a un joven el don de creer en sí mismo, y verlo levantarse a la ocasión.

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  1. Recluta la visión, no la necesidad.

¿Prefieres ayudar a ordenar sillas, o ser parte de la creación de un ambiente para la comunidad auténtica y genuina donde las vidas cambian? Si estamos en el modo de planificación de un evento o ministerio, a menudo vemos una lista de tareas que hay que hacer. Luego vamos a tratar de asegurarnos de que todas las tareas se han completado. Claro, se necesita alguien que ordene las sillas, ¡pero esta tarea no inspira a nadie! En su lugar, debes proyectar la visión de cómo cada tarea ayuda a lograr la visión. Específicamente, aprende a expresar la visión de cómo tu ministerio cambia vidas.

Trabajo con grupos pequeños, y creo absolutamente que los grupos pequeños son la vida de la iglesia. Si nuestros pequeños grupos no son saludables, nuestra iglesia no es saludable. Cada vez que conozco a alguien que creo que podría ser un potencial voluntario, comienzo a compartir mi corazón por los grupos pequeños. Si los veo entusiasmados con la visión de grupos pequeños saludables, entonces empiezo a compartir un poco más acerca de lo que hace nuestro equipo de ministros de grupos pequeños y pregunto si ellos consideran ser parte de cómo estamos cambiando vidas a través de los grupos pequeños. Lidera siempre con visión, no con necesidades. Una vez que alguien acepta tu visión, estarán dispuestos a satisfacer todas las necesidades que surjan. Muéstrales el impacto que su vida puede tener si se unen a tu equipo, y encontrarás un miembro leal para el equipo que se quedará contigo en las trincheras.

 Este artículo continuará en la siguiente entrada.

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