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3 Pasos Para Desarrollar Una Cultura de Servicio – Parte 2 de 2

Esta es la segunda parte del artículo anterior.

Repítela.

El púlpito (o mesa en mi caso) será siempre un lugar clave para dar forma a los valores y la cultura de la iglesia. Cuando el pastor inserta repetidamente la idea de servir a otros en los mensajes, escritos, o conversaciones, eso tiene un impacto en los oyentes y se trabaja para corregir el enfoque equivocado.

Por ejemplo, en Grace Church, hablé sobre cómo trabajar en la cultura que queremos tener. Nuestra iglesia usa los conceptos: Inicio, Conexión, Prosperidad y Compromiso. Esos son nuestros cuatro valores. Hemos tenido mucha gente en el Inicio y  la Conexión. Pero luego, ¿cómo movemos a la gente a las siguientes dos, Prosperidad y Compromiso, creando una cultura en la que nuestra pasión sea hacer discípulos? ¿Cómo se logra eso?

Tenemos que martillarlo sin descanso (y no somos perfectos todavía en hacerlo; necesitamos hacerlo más).

Conforme las iglesias crecen, aparece con más frecuencia un alto porcentaje de gente que obtiene la cultura deseada cuando se le enseña al inicio, mientras que menos gente la retiene cuando se le trata de inculcar después de cierto tiempo. Se debe ayudar a aquellos que llegaron después (no importa si la iglesia tiene 200 años o 2 años) a tener el nivel de servicio que tenían al principio.

Es esa consistente repetición de la cultura y sus valores lo que nos ayuda a crear una mentalidad de discipulado.

Para perpetuar este valor cultural (o llevar a cabo un cambio cultural) se debe reiterar continuamente a través de líderes claves, los cuales deben ser los primeros en comprometerse. Después hay que motivarlos a repetirlo en sus grupos pequeños y dentro de su círculo de influencia. Usted que trabaja con varios ministros de su iglesia, téngalos a todos consistentemente concentrados en desarrollar una cultura de servicio.

Este no es un proceso de seis meses, es un proceso de muchos años. Hará eco de los valores de su cultura una y otra vez. Aquellos que no estén a bordo al principio, no permitirán que la repetición penetre en ellos y seguirán la nueva cultura o se fastidiarán de escuchar repetidamente sobre el servicio y se irán. A veces eso es lo mejor que puede suceder.

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Celébrala.

He dicho repetidamente que “te conviertes en aquello que celebras.” La Iglesia Internacional de Santidad Pentecostal celebra la plantación de iglesias dándoles a los pastores broches por plantar o promocionar la plantación de iglesias. No es de sorprender que las últimas dos décadas hayan sido las mejores para ellos en mucho tiempo.

Cuando prediqué en la Iglesia Primitiva Bautista Progresista noté  claramente que celebraban los logros educativos de sus miembros, incluyendo a un joven que tenía una larga lista de logros académicos desde la secundaria hasta su maestría.

Las denominaciones y las Iglesias deben afianzar lo positivo al menos tanto como rechazan lo negativo. La gente en la iglesia debe saber que usted está en contra de lo que no es bíblico, y no debe haber lugar a dudas sobre el tipo de cultura eclesial que apoya.

Usted celebra aquello en lo que quiere convertirse.

Si quiere que su iglesia mantenga una cultura de servicio, debe celebrarla en cada oportunidad. Haga labores de reconocimiento para los voluntarios que colaboran con los niños. (¡Quizá sea apropiado darles algunas medallas!) Cree un artículo mensual en su página web para resaltar a algún miembro que sirvió a otros de alguna forma extraordinaria. Anuncie una gran celebración en la iglesia por cada miembro que se involucre en un viaje misionero durante el año. Cualquier idea que se le pueda ocurrir para continuar recordándole a la iglesia cuál es su valor, ¡llévela a cabo!

Nosotros premiamos a algún trabajador voluntario en nuestras noches de adoración. La semana pasada, hice que todos le aplaudieran al equipo que instaló el montaje para el cine. Hemos tenido cenas de reconocimiento para quienes se ofrecen a hacer algunas labores. Y la lista puede continuar.

Aquellos que visiten su iglesia deben irse con una imagen clara de cuál es su valor, a través de lo que ahí se celebra. Los miembros y los asistentes sabrán que el servicio es apreciado, lo cual los motivará a adoptar la cultura de servicio que usted haya inculcado y repetido en todo el Cuerpo.

La Cultura Desayuna Estrategia.

Así es la cosa, la cultura desayuna estrategia todos los días. Eso no lo digo yo, la cita se le atribuye al último gurú de negocios Peter Drucker. La frase nos recuerda que nuestros planes carecen de sentido si el ambiente en nuestra iglesia los debilita. Su estrategia se convierte entonces en un tipo de complemento con el que muy pocos están comprometidos.

En Juan 20:21 Jesús dijo: “Como me envió el Padre, así también yo os envío.” Eso nos dice que todos los que son de Dios han sido enviados a una misión. 1 Pedro 4:10 nos recuerda que los hijos de Dios son llamados al ministerio.

Así que no te equivoques, todos los que son de Dios son enviados en misión y todos los hijos de Dios son llamados al ministerio. La única pregunta es ¿Dónde? ¿Entre quiénes? y ¿Haciendo qué? 

Tener una cultura de servicio establecida a través de inculcarla, repetirla y celebrarla provocará que los miembros se amen y realicen buenas obras. (Hebreos 10:24).

Con esa cultura aplicada, la gente no se estará preguntando si deberían servir. Las preguntas serán dónde deben servir, entre quiénes y de qué formas lo harán.

Eso creará una cultura de servicio —parte de un enfoque misional— en su iglesia.

Este artículo fue publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2014/march/moving-to-missional-part-i-3-steps-to-develop-culture-of-se.html

3 Pasos Para Desarrollar Una Cultura de Servicio – Parte 1 de 2

 Escrito por Ed Stetzer. Trad. por Ariadna Romero

Tener una cultura misional establecida a través de inculcarla, repetirla y celebrarla, provocará que los miembros se amen y realicen buenas obras.

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¿Por qué las iglesias con frecuencia se estancan y se encierran en sus cuatro paredes?  ¿Qué se puede hacer para revertir este enfoque centrado en el interior?

Muchas veces, cuando una iglesia crece en número (o también cuando se hace más vieja) tiende a enfocarse en el mantenimiento y servicio de lo que ya existe. Los ministerios internos agobian la misión hacia el exterior. Cualquier iglesia es susceptible de caer en esa abrumadora tentación.

Sin embargo, en muchas partes de la Escritura se señala a la iglesia como un cuerpo de sirvientes —usados por Dios para ministrarse unos a otros y a un mundo herido. Por ejemplo, 1 Pedro 4:10 dice: “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.”

La frase clave aquí es “a otros.” Cada uno de los miembros de la iglesia está para servir a los otros. La mayor parte del tiempo leemos versículos como estos y entendemos que hay que servirse unos a otros dentro del cuerpo, pero hay muchos otros versículos que hablan sobre los pobres y heridos que conocemos; muchos son llamados a servir también fuera del cuerpo. Me gusta decir que podemos servir en, a través y más allá de nuestra iglesia local. Pero desgraciadamente, hay un gran abismo entre este pasaje y nuestra práctica.

De acuerdo a la investigación para el libro del que soy co-autor junto a  Thom Rainer, Transformational Church, muchas de las personas en la mayoría de las iglesias no están comprometidas con algún ministerio o misión significativos. Llegan por el show —y eso puede suceder en una iglesia contemporánea, tradicional, litúrgica etc. porque los números no muestran diferencias— pero no se quedan para servir.

Así que, ¿Cómo podemos evitar tener una iglesia llena de clientes en lugar de tener una iglesia llena de colaboradores en el Evangelio? 

Desarrollamos una cultura e implementamos una estructura.

Las iglesias necesitan una cultura que los motive y una estructura que le permita a la gente moverse de la pasividad a la actividad, de ser espectadores pasivos a ser participantes activos de la misión de Dios. 

Hoy quiero concentrarme en el desarrollo de la cultura. Aquí hay 3 pasos para desarrollar una cultura con mentalidad de servicio: incúlcala, repítela y celébrala.

Incúlcala.

Un pastor que conozco lo dijo de una forma que considero que fue realmente de mucha ayuda. Dijo que puede ver cuatro categorías de gente que llegan a la iglesia: tres categorías que le agradan y una que no:

  • Categoría uno: El visitante o que anda buscando.
  • Categoría dos: El discípulo en crecimiento que empieza a caminar.
  • Categoría tres: El discípulo maduro que sirve a otros.
  • Categoría cuatro: Las personas que piensan que son maduros pero que no quieren compromisos y no sirven a otros.

Y esto es lo que les dijo a los de la última categoría: “necesitamos sus lugares para los de las otras tres categorías.”

Con algunas contadas excepciones (alguien en transición, con problemas personales, etc.) creo que esa mentalidad es de mucha ayuda. Mientras más rápido se aplique ese enfoque en el ADN de la iglesia, será mejor, porque cuando se alcance a nuevos individuos se querrá que lleguen a un lugar donde la norma sea servir. La persona nueva llegará a ser lo que la mayoría de los miembros ya es.

Se puede ayudar a desarrollar esto dentro de la iglesia. Como Mike Dodson y yo descubrimos en nuestro libro Comeback Churches, el factor principal para la revitalización de la iglesia es el liderazgo. La misma verdad se aplica para el desarrollo de la cultura de servicio. Los líderes, incluidos pero no limitados al pastor y su staff, deben trabajar intencionalmente para injertar la nueva mentalidad en el cuerpo. ¿Cómo se puede lograr eso? Repitiendo una y otra vez los valores de la cultura que se quiere inculcar.

Predíquelo regularmente. Explique por qué es importante. Exprese la idea de que se puede ser maduro y aun así no estar sirviendo a otros. Enseñe servicio.

Este artículo continuará en la siguiente entrada.

¿Invertimos más en llevar a la gente a la iglesia? ¿O a Jesús?

Escrito por: Karl Vaters. Trad. por: Yadira Morales

La asistencia a la iglesia debe ser una herramienta para ayudar a las personas a acercarse a Jesús. No debe ser de otra manera.

Tengo una confesión que hacer.

Como pastor, he invertido demasiado en hacer que la gente asista a la iglesia.

Mi salario depende de ello.

Mi reputación depende de ello.

Mi sentido de autoestima depende de ello.

Todo a un grado mucho mayor de lo que me siento cómodo.

Y no estoy solo.

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¿Vienes a la Iglesia? ¿O a Jesús?

La forma en que la mayoría de los sistemas de la iglesia están estructurados, muchos pastores tienen una mayor participación en hacer que la gente venga a la iglesia que en hacer que vengan a Jesús. De hecho, a veces es perjudicial para nuestra línea de fondo que la gente se acerque demasiado a Jesús.

Cuando las personas están más comprometidas con la iglesia que con Jesús, ellos

  • Asistirán regularmente y en silencio
  • Pasarán todas sus horas de voluntariado en la iglesia
  • Darán todas las donaciones de caridad a la iglesia
  • Serán felices con el status quo

Cuando las personas están más comprometidas con Jesús que con nuestras iglesias, ellos podrían

  • Ser voluntarios para algunos de los ministerios fuera de las paredes de la iglesia
  • Encontrar otros lugares que son dignos de algunas de sus donaciones caritativas
  • Salir cuando Dios los llama a ministerio de tiempo completo
  • Desafiar el status quo
  • Hacernos sentir amenazados por la reducción de la línea divisoria clérigo/laico

Pero tenemos que hacerlo de todos modos.

Tenemos que señalarle a la gente a Jesús más que a la iglesia.

La Iglesia es una herramienta, no una meta

Superar nuestra tendencia a enfatizar la iglesia más que enfatizar a Jesús no será fácil. Y no estoy en posición de señalar con el dedo. Soy una parte del problema como cualquiera.

Pero tengo un anhelo. Más. Mejor. Más profundo. Quiero vivir, predicar y discipular a la gente de tal manera que estén comprometidos con Jesús, no solo con su iglesia.

Por supuesto, la iglesia es valiosa. Es importante que participemos en un cuerpo local de creyentes a través de la adoración, el compañerismo, el discipulado y el ministerio. Si no importara, dejaría el pastorado hoy.

No se nos ordena liderar a la gente a la iglesia. Se nos ordena discipularlos en una relación más profunda con Jesús.

La asistencia a la iglesia no es la meta. Es una herramienta para ayudarnos a alcanzar la meta.

Como líder, tengo que recordar eso regularmente.

Una cuestión de integridad pastoral

No quiero dirigir a un grupo de amables, educados asistentes a la iglesia, ni perder mi tiempo entreteniendo a creyentes aburridos.

Quiero participar en la reunión, el entrenamiento y la liberación de un ejército de adoradores de Jesús, amantes de la gente, quienes rompen barreras cambiantes del mundo. las 

A veces siento que mi trabajo depende de lo primero. Mi integridad depende de esto último.

También quiero que mis facturas sean pagadas. Pero tomar decisiones pastorales que tienen más que ver con retener nuestros trabajos que con hacer discípulos, ha hecho muchas iglesias anémicas.

La iglesia que yo pastoreo no es una excepción a eso. Por lo menos no tanto una excepción como debe ser. Eso no es su culpa tanto como es mía.

Jesús prometió que si servimos primero a su reino, “todas estas cosas” serán añadidas.

Confiemos en que Él haga eso y dé vuelta a la iglesia.

Publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/karl-vaters/2016/january/invested-in-bringing-people-to-church-or-jesus.html?paging=off

5 Errores Que Las Iglesias Pequeñas Son Más Propensas a Cometer

Por Karl Vaters

Los diferentes tamaños de iglesias realizan funciones diferentes. Y enfrentan retos distintos. 

Las iglesias pequeñas no solo son versiones más pequeñas de las iglesias grandes. 

Cada tamaño tiene valor, pero las congregaciones de diferentes tamaños realizan diferentes funciones en el cuerpo de Cristo. También tienen distintos retos y ellas tienden a cometer distintos tipos de errores. 

Aquí hay 5 errores que las iglesias pequeñas son más propensas a cometer, en comparación con las que son grandes. Entre más pequeñas, son más susceptibles. 

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1. Aferrarse a Tradiciones Anticuadas

Algunas tradiciones fortalecen una iglesia, otras la debilitan. 

Algunas tradiciones que se usan para fortalecernos, eventualmente nos debilitan si nos aferramos a ellas cuando ha pasado su fecha de caducidad.

Algunas iglesias necesitan hacerse a sí mismas una pregunta muy seria. Concretamente, ‘¿qué es más importante para nosotros? ¿Aferrarnos a tradiciones que están matando nuestra iglesia, o dejar ir algunas tradiciones para salvar la iglesia?’

No, no estoy hablando de principios bíblicos. Sin ellos, no podemos llamarnos iglesia. Pero cualquier otro diferente de ellos, necesitan estar sujetos ligeramente, y algunas veces no en absoluto. 

2. Planeación Deficiente o Inexistente

No hace mucho, estaba hablando con el pastor de una iglesia agonizante. Él estaba emocionado con sus planes para revitalizarla, así que le pedí enviarme un bosquejo de esos planes. ¿Qué me envió? Un calendario de seis meses de sus reuniones de comité. 

Ciertamente, tener el equipo de planeación reunido para tiempos regulares de oración, estrategia y asesoría, es una parte muy valiosa de este proceso. Pero tener más reuniones es un sustituto deficiente de tener un plan. 

Otro pastor en una situación similar me envió una lista de su serie de sermones. Predicar en series puede ser muy útil. Lo he hecho por años. Pero no podemos confundir una serie de sermones con un plan de revitalización más que lo que son las reuniones. Ellas pueden ser elementos de un plan, pero no pueden ser el plan. 

En un reciente, y muy útil Podcast de Thom Rainer acerca de replantar iglesias muertas o agonizantes, Mark Clifton dijo que las iglesias en crisis “generalmente valoran el proceso de decisión por encima del resultado de la decisión.” Las iglesias saludables priorizan los resultados. 

Un plan incluye un mapa del camino para saber cómo llegar de donde estás ahora a un futuro mejor, más deseable. Ciertamente ese plan cambiará con las circunstancias, también la habilidad para adaptarse y cambiar necesita ser construida en ese plan. Pero, para repetir el viejo cliché, aquellos que fallan en planear, planean para fallar. 

3. Asesoría o Evaluación Insuficiente

Entre más pequeña sea la iglesia, más difícil es evaluar su efectividad numéricamente. 

Pero eso no significa que no podemos o no debemos evaluar su efectividad de alguna forma. 

Después de que Jesús envió a los 72, los reunió y les preguntó cómo salió su misión. Luego, les dijo cómo evaluar su efectividad (Lucas 10). 

Cada vez que hacemos cualquier ministerio, necesitamos reunir al liderazgo para analizar: 

    • Lo que salió bien
    • Lo que salió mal
    • Por qué salió bien o mal, y
    • Qué podemos hacer para mejorar la próxima vez.

Yo sé, cuando las cosas están realmente mal, eso puede ser doloroso. Pero es esencial. 

4. Demasiado Enfoque Interno

Muchas iglesias agonizantes están haciendo esto debido a sus muchos años de obvio e intenso conflicto. 

Pero algunas iglesias se sorprenden de estar agonizando, porque, frecuentemente, las personas que permanecen están teniendo un buen tiempo entre ellas. 

“La predicación es grandiosa, la adoración es vibrante y el compañerismo es muy profundo,” es lo que frecuentemente dirán. Pero muchas veces solo se siente así para aquellos que ya pertenecen a esa congregación. 

En un artículo previo, hice una declaración con la cual muchos lectores no estaban de acuerdo. Pero la sostengo. Aquí está otra vez. “Si tu iglesia no está dispuesta a ser cambiada por los no creyentes que vienen a tu iglesia, ellos no vendrán.”

Sí, necesitamos estar dispuestos a permitirles cambiarnos, no solo esperar que nosotros les cambiemos. De hecho, entre más pequeña es la iglesia, esto es más cierto, porque en un grupo más pequeño cada persona tiene un impacto mayor. 

Si no estamos dispuestos a escuchar y adaptar nuestros métodos (pero no nuestra teología central, por supuesto) basados en las necesidades cambiantes de la comunidad que nos rodea, seremos vistos por ellos con una creciente frialdad, distancia e irrelevancia. 

No, la iglesia no debe abandonar nunca a los santos que la construyeron y apoyaron (un reto que abordaré en el artículo complementario acerca de los errores que las iglesias grandes tienden a cometer), pero si todo lo que estamos haciendo es mantener un grupito santo, hemos dejado de ser una luz en la oscuridad. 

5. Dependencia en el Pastor, en Lugar de Hacer Discípulos

Entre más pequeña la iglesia, más necesitamos luchar en contra de la expectativa de que el pastor debe hacer ministerio para los miembros. En lugar de esto, debemos seguir el mandato bíblico de equipar miembros para que hagan la obra del ministerio (Efesios 4:11-12). 

Ninguna iglesia puede sobrevivir si su ministerio no crece más allá de la capacidad del pastor. Necesitamos expandir nuestra base de ministerio a través de equipar e involucrar a todos. 

Lo Que Esta Lista No Significa

Antes de concluir, quiero asegurarme que ningún lector se va pensando algo que no intento decir con la lista, específicamente estos cinco posibles malentendidos. 

Primero, esta lista no es exhaustiva. Ninguna lista puede serlo. 

Segundo, ninguno de estos errores es inevitable, sin importar lo pequeña que la iglesia sea. 

Tercero, éstas no necesariamente son razones para que la iglesia siga siendo pequeña. Entonces, si tu iglesia es pequeña y no está cometiendo ninguno de estos errores, ¡eso es grandioso!

Cuarto, arreglar estos errores tal vez no traiga crecimiento numérico. Hay muchas iglesias saludables, misionales y estratégicas que no tienen estos problemas, pero sigo encontrando que su mayor contribución para Cristo y su iglesia viene en paquetes más pequeños. 

El crecimiento numérico no es la meta. La salud sí. Algunas veces esa salud producirá crecimiento numérico, otras veces no. 

Finalmente, las grandes iglesias no son perfectas. Tal vez no tienden a cometer estos errores, pero ellos tienen sus propios grupos de desafíos.

Este artículo fue publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/karl-vaters/2017/april/5-mistakes-more-likely-small-churches.html?paging=off

 

Pertenecer, Creer, Convertirse: Un Nuevo Proceso de Evangelismo

Por Eddie Cole

El proceso americano evangélico está cambiando. 

“Las iglesias no están creciendo por causa de conversiones. Las iglesias solo están intercambiando ovejas.”

¿Alguna vez has escuchado a alguien hacer este reclamo o alguno similar? Yo sí–muchas veces, de pastores y miembros de iglesia parecidos. ¿Qué es lo que hacemos de esta clase de comentario, y cómo respondemos? 

Primero, una nota de ánimo: sólo porque no ves convertidos, no significa que no están ocurriendo en las iglesias en América. Están ocurriendo.

El evangelio nunca ha dejado de ser poderoso. El crecimiento de conversión seguirá ocurriendo. Nada puede impedir que el poder del evangelio trabaje en las vidas de aquellos que creen suficiente para actuar sobre esto. 

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Algunas Sugerencias Prácticas para los Desanimados

#1: No pongas mala cara – ¡ORA! Dios es capaz de hacerte y hacer a tu iglesia poderosa en el ministerio del evangelio. ¿Recuerdas cuando el Espíritu Santo descendió sobre los apóstoles y los empoderó para ser sus testigos? El Espíritu Santo descendió cuando ellos estaban reunidos para orar. 

Cuando el pueblo de Dios ora, cosas suceden.

#2: Considera pasar algún tiempo abordando lo que se necesita cambiar en tu acercamiento para alcanzar personas. En una reunión reciente con líderes evangélicos, aprendí que muchas iglesias americanas que están experimentando crecimiento en conversión, han descubierto un ligero, pero significativo cambio en el proceso de cómo evangelizar efectivamente.

Compara el antiguo proceso evangélico americano con el nuevo… 

Por décadas, el proceso más efectivo usado por evangélicos americanos siguió este patrón:

  1. Usando una herramienta como las Cuatro Leyes Espirituales, un tratado o folleto evangelístico, o la presentación de Evangelismo Explosivo (EE), un cristiano presenta a un no creyente la oportunidad de creer en Cristo a través de compartir la verdad con él o ella.
  2. El cristiano entonces invitaría al nuevo convertido a ser parte de una iglesia.
  3. El cristiano ayudaría al nuevo convertido a disfrutar un sentido de pertenencia con la iglesia.

El proceso hoy en día se parece más a esto:

  1. El cristiano invita a las personas a pertenecer a su comunidad (amándoles incluso si ellos no son creyentes), y a través de eso…
  2. El cristiano les ayuda a ver por qué ellos deben creer en lo que la Biblia demanda acerca de Jesús.
  3. Una vez que ellos creen en Jesús, el cristiano les anima a ser parte de la iglesia y a unirse en la misión de evangelizar a otros.

Simplificándolo, el cambio de proceso se ve así:

  • Proceso Antiguo = Creer, Convertirse, Pertenecer
  • Nuevo Proceso = Pertenecer, Creer, Convertirse

Esto me recuerda a cómo mi amigo Jeff se convirtió en seguidor de Jesús. Jeff me vio a mí y a otro amigo haciendo ejercicio en el parque que estaba justo junto a nuestro templo y paró de hablar. Mi compañero de ejercicio y yo tomamos un descanso y platicamos con él por algunos minutos. Terminamos invitándolo a venir a la iglesia con nosotros ese domingo. No solo Jeff vino al culto ese domingo, sino que le encantó y siguió viniendo.

La familia de la iglesia lo rodeó con sus brazos y le dio la bienvenida. A él le encantó la música e incluso pareció que le gustaron la mayoría de mis mensajes. Eventualmente, el evangelio se apoderó de su corazón. Después de varios meses de asistir, él rindió su corazón a Jesús y tuve el privilegio de bautizarlo.

Jeff era la clase de persona a quien los estereotipos etiquetarían ‘odia’ a los evangélicos. Algunos sugerirían que nunca viniera a uno de nuestros servicios de adoración. Pero Dios hizo un trabajo poderoso en él por el amor que le había sido mostrado a través de los cristianos. La forma en que Dios trabajó en su vida nos muestra un ejemplo del cambio en el proceso de evangelismo.

El proceso más nuevo – pertenecer, creer, y convertirse – funcionó con Jeff. Está funcionando en muchas vidas y para un número creciente de congregaciones.

Está listo en todo tiempo para compartir el evangelio, porque es el evangelio el que cambia vidas. Déjanos comenzar el proceso solamente mostrando el calor del evangelio hasta que esa puerta de la conversación se abra. En otras palabras, ama a las personas hasta que ellos pregunten, “¿Por qué?”

Artículo publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2017/january/church-growth.html

 

La Iglesia Centrada En La Oración – Parte 3 de 3

Esta es la última parte del artículo anterior.

Por Adam Stadtmiller

La oración como historia

Las organizaciones basadas en la oración hacen la oración visible y accesible. Una de las maneras más fáciles de hacer esto es formulando la oración como historia. Esto es porque la oración tiene una tendencia a ser más nebulosa y más difícil de medir que muchos de los otros llamamientos importantes que la iglesia tiene.

Cuando una organización de misericordia basada en la fe informa el número de heridas que han vendado o viviendas construidas, su misión se entiende mucho más fácilmente. Y cuando los misioneros comparten, a través de su apoyo, como Joaquín de El Salvador fue capaz de obtener una nueva pierna prostética, hay una conexión emocional profunda.

Los líderes que son eficaces dirigiendo a la comunidad en oración, entienden que cada oración también se une a una historia. Cuentan las historias detrás de las oraciones que han hecho y regularmente informan cómo Dios ha respondido. Esto se puede hacer con regularidad durante los tiempos de cultos semanales, en boletines, en los informes de vídeo desde el campo, o en las reuniones del personal.

Los líderes de oración invitan a la comunidad a ser parte de algo más grande que ellos mismos y animan a toda la organización a seguir adelante en oración con la celebración de las victorias y uniéndose juntos en las dificultades. De esta manera, las transiciones de oración de ser algo distante de la comunidad se convierten en el argumento de su existencia.

Crear una causa común

Las comunidades que oran entienden lo que están orando y por qué. Pocas cosas encienden una comunidad orante como una causa común. Cuanto mejor entienda el pueblo por lo que están orando, más probable es que se vuelvan parte de esa historia. La clave es la comunicación.

En los últimos años, he estado dirigiendo una comunidad de oración basada en los medios sociales llamada: “Orando por tu elefante.” La metáfora del elefante está destinada a representar esas oraciones que, si se responden, serían un cambio de juego. Una de las cosas con las que desafío a la comunidad es a ser estratégico y específico con sus peticiones de oración. Implorando a los miembros crear una lista de 100 peticiones, les ayudo a delimitar su vida de oración a algo más concreto.

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Este pequeño ejercicio ha dado lugar a las experiencias de oración más profundas de las que he sido parte. Esto se debe a que a menudo no reconocemos la frecuencia y elaboración con las que Dios responde a las oraciones. Ver a alguien enviar su solicitud y después de horas, días o incluso meses después, informar sobre cómo Dios respondió no sólo bendice a toda la comunidad, sino que actúa como un catalizador espiritual y alienta a otros a orar también. Nada inspira a la oración como la oración contestada.

Hacer memorable la oración

agendaUna forma de identificar las prioridades de una organización es observar su calendario. Esto se debe a que tendemos a hacer algo en lo que creemos. Si la oración va a hacer la transición de la barrera a la vanguardia, tiene que convertirse en concreta y tangible.

Una de las formas más sencillas de lograr esto con tu equipo principal es planificar tu calendario espiritual antes de planificar el resto de tu año de organización. Decide qué días van a ayunar, orar, o reunirse para grandes eventos centrados en la oración antes de desarrollar el resto de tus eventos anuales, es una de las mejores maneras de comenzar a edificar una comunidad definida por la oración.

Mi gélida experiencia en Inglaterra me enseñó una gran lección sobre las liderar comunidades definidas por la oración. La oración no es siempre fácil. Se necesitaría mucho más que un deseo fugaz y romántico para realmente equipar mi iglesia para orar como antiguamente se hacía. La oración, la oración que cambia el juego, lleva no sólo dedicación, sino también deseo profundo y disciplina. A veces, como descubrí, el primer paso en esta dirección es sólo estar dispuesto a levantarse de la cama.

Diez mandamientos de conflicto y crisis – Parte 2 de 2

Esta es la continuación de la entrada anterior.

Tener “chequeos” regulares. Si un líder detecta tensión con alguien, él o ella puede sentarse y decir: “Sólo tengo que consultar algo con usted. ¿Está todo bien entre nosotros?” Una vez al mes, los líderes pueden programar una hora de preguntas y respuestas con el personal, y, además, sesiones regulares de hablar y responder con los que trabajan en los ministerios. Mientras más interactiva es la comunidad de la iglesia, más líderes pueden adelantarse a un conflicto grave, debido a que la gente habla antes de que el conflicto pase a la clandestinidad.

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Ignora las pequeñas cosas. Un hombre me dijo una vez: “Cuando nadas en el océano, eres atacado por tiburones y peces guppies (peces inofensivos y pequeños). No te preocupes por los guppies.”Algunas de las críticas de las comunidades hacia los líderes son problemas guppy. Si alguien me critica por permitir tambores en la iglesia, no me voy a preocupar mucho al respecto. Algún día vamos a estar en la mesa en la cena de las bodas del Cordero, y diremos: “¿No era una tontería? Esas eran cosas guppy”.

Redimir la crítica. En mis primeros años de ministerio, me defendí de la gente que me escribió y dijo que les había ofendido o herido sus sentimientos. Después de varios años de esto, pensé, ¿Qué pasa si digo,“Gracias por escribir y expresar su dolor. Lo siento. No era mi intención hacerte daño. Por favor, perdóname? Poco después aplicar este enfoque, empecé a recibir cartas diciendo: “Gracias por su carta. No sabes lo mucho que significaba para mí.” Muchas personas sólo quieren saber si su pastor es una persona segura. ¿Puede él responder al dolor con compasión? ¿Se preocupa él tanto de las relaciones como lo hace del sermón? La gente ya sabe que los líderes cometen errores. Lo que quieren saber es si tenemos o no suficiente integridad para admitirlos.

Responder con vulnerabilidad. Manejar el conflicto bien es esencialmente una cuestión de madurez, y dirigir una iglesia, a la verdadera unidad bíblica, comienza con su líder. Debido a mi educación, una manera en que he manejado el dolor es apretar los dientes y decir: “No voy a dejar que me afecte.” Me gustaría ser fuerte, poder ir a través de él, sacarlo de mi mente, y seguir adelante. El problema era que cada vez que lo hacía, mi piel se volvía un poco más difícil, mi corazón un poco más difícil, mis sentimientos más profundos por debajo del nivel de mi conciencia. Me distancié de la gente a mí alrededor.

Con la ayuda de mi esposa, consejeros cristianos, y otros amigos de confianza, estoy aprendiendo de una manera más constructiva a negociar los conflictos. Estoy aprendiendo a reconocer a la persona involucrada, lo que dijeron o lo que me hizo daño, y poco a poco estoy aprendiendo a sentir ese dolor en el interior. Mientras que consigo reconocer mejor el dolor que causa el conflicto en mí, también me vuelvo más consciente del daño que el conflicto le hace a los demás. Esto me ha llevado a acercarme a la resolución de los conflictos con un espíritu mucho más suave, tanto por mi bien, como por el bien de los demás.

Ese tipo de vulnerabilidad en las relaciones no viene naturalmente a muchos de nosotros. Pero yo creo que es una parte necesaria de la obediencia a Cristo. 

Artículo publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/pastors/2016/may-web-exclusives/ten-commandments-of-conflict-and-crisis.html

¿Cómo no perder tu identidad en el ministerio? – Parte 4 de 4

Esta es la última entrada del artículo anterior.

  1. Sé honesto.

Hace falta valor y valentía para ser honestos con nosotros mismos y con los demás, para llegar a otra persona cuando nos damos cuenta de que algo ha ido mal en nuestro corazón y alma. No compres la mentira de que estás solo, o que eres de alguna manera inmune a los sentimientos de descontento o las dudas del llamado. No compres la mentira de que sólo porque estás “en la parte superior” hay que pretender que todo está bien. En su lugar, puedes estar más seguro de que El que comenzó tan buena obra en ti realmente va a llevarla a buen fin, aunque estés un poco desordenado, confundido e incierto en el camino. Llega a alguien que te escuche y que puede ayudarte a navegar el camino que ya está puesto delante de ti.

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La verdad es que el ministerio en sí mismo no es sólo un trabajo o un cheque. Ni siquiera es simplemente una forma de vida, sino es el corazón y el alma de una persona. Se conecta con las personas únicas que Dios nos ha hecho ser, con nuestros llamados, con nuestros dones. Y a veces esto hace que sea difícil separar nuestro ministerio de nuestra identidad.

Al final del día, sin embargo, Dios te ama simplemente por ser como eres, no conforme a tu función o título. Así que cuida de tu alma, la esencia misma de lo que eres. Invierte en tu relación con Dios, y no pierdas de vista lo que eres, independientemente de lo que haces. Él te llama hijo o hija y te llama a ser libre. Y tú, querido, le importas profundamente.

Publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/gifted-for-leadership/2016/may/how-not-to-lose-your-identity-in-ministry.html

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