La oración de alabastro que fue respondida

Por: Clark y Connie Armstrong / Trad. por: Ed Brussa

Clark y Connie Armstrong son misioneros que se encuentran sirviendo en Filipinas. Ellos recientemente compartieron la siguiente historia en Facebook.Philippines map

Hoy concurrimos a nuestra iglesia en Taytay, Rizal, en las Filipinas, y escuchamos una maravillosa historia compartida por la pastora Lucinda, quien trajo el mensaje el día de hoy. Esta iglesia fue construida hace muchos años gracias a las ofrendas de alabastro, y hoy en día cuentan con una congregación muy sólida. Hace aproximadamente un mes, ellos decidieron recibir una ofrenda de alabastro. En ese entonces (hace un mes atrás) el “Ice Bucket Challenge” (desafío del balde de agua helada) era el furor en Facebook y demás redes sociales, así que al equipo creativo de la iglesia se le ocurrió colocar varios baldes de diferentes colores ante el altar, representando diferentes cantidades de dinero que la gente podía comprometerse a ofrendar. Los miembros de la congregación se acercaban a los mismos y tomaban un cupón del interior de cada balde, comprometiéndose a ofrendar esa cantidad como su ofrenda de alabastro.

Un niño de siete años se acercó y tomó un cupón de 500 pesos filipinos. El niño no tenía idea de lo que significaba, pero él quería hacer algo por Dios.

Estas personas no son adineradas, pero los padres no ignoraron la situación. Ellos le explicaron al niño el significado del cupón. El niño quiso ayudar de todas maneras, así que oró para que Jesús lo ayudara a conseguir el dinero de alguna manera. Pero él no tenía cómo obtener ese dinero.

Unas pocas semanas más tarde, se acercó el domingo en que la congregación traería el dinero para ofrendar y colocar en los baldes. En ese entonces, el niño aun no tenía el dinero.

Al final de la semana de clases, la escuela parecía el Día de las Naciones Unidas en las Filipinas, con todos los niños vestidos en diferentes atuendos que representaban diferentes países alrededor del mundo. La escuela había decidido entregar un premio al alumno con el mejor vestido. ¿Adivinan quién ganó? ¿Si? ¿Adivinan quién volvió a casa corriendo luego de la escuela, con un premio en sus manos? Fue ese niño. Ah, y a propósito, ¿tienen idea de cuál era el premio? ¡Exactamente 500 pesos filipinos en efectivo! ¿Adivinan quién fue la persona más emocionada y orgullosa al traer su ofrenda y colocarla en el balde ese domingo?

Connie y yo nos sentimos sumamente honrados de concurrir a esta iglesia. ¿Cómo no va Dios a bendecir este lugar? Gracias por sus oraciones.

Tomado de: http://engagemagazine.com/content/la-oraci%C3%B3n-de-alabastro-que-fue-respondida

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 5 diciembre 2014 en El Misionero Nazareno, Fe, La Denominación Nazarena: Una Iglesia Internacional y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. nuestro Dios es fiel, que gran aprendizaje que les dio a todos incluyéndome a mi ese niño la pregunta seria si nosotros estamos dispuestos a aceptar el reto.

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