Pastoral y Compasión

park benchLas siguientes palabras forman parte de un artículo estupendo escrito por el Dr. René Rivas, médico y coordinador de compasíon en Guatemala.  De sus años de mucha experiencia, él expresa con una pasión evidente lo que debemos ser como Iglesia.  En mi opinión, este artículo deberá ser lectura requerida para todo pastor y líder de nuestra denominación.  Espero que lo disfrutes y que sigas el diálogo al final, dejando un comentario o reflexión.

Pastoral y Compasión

Dr. René Rivas Fernández

 “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.  Y al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.  Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.  Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mateo 9:35-38).

Introducción

La iglesia debe trabajar bajo una interpretación de mandamientos y distintivo bíblicos que exige una respuesta a la justicia, marginación, desigualdad y negligencia.  La motivación principal de la iglesia para desarrollar un ministerio de compasión debe ser la obediencia en gratitud a la voluntad de Dios.  Las enseñanzas de Jesús en la Biblia, muestran el contexto del ministerio social como la base del cristianismo expresado en acciones.  Que el Señor nos ayude a prestar atención a los necesitados.  ¡URGENTE!  ¡Se necesitan pastores compasivos!

El corazón compasivo del pastor

Notamos en el recorrido de Jesús sobre ciudades y pueblos, su conocimiento del territorio en donde define su posición pastoral.  El pastor, debe ser un conocedor de su territorio. El pastor actual debe conocer el mapa de dolor en el que se mueven las personas que acuden a la iglesia, y más aún, estar dispuesto a sufrir con ellas.

Jesús quería, además, que tanto los discípulos como el pastor de hoy tuvieran visión por la cosecha y por los obreros.  Muchas veces el pastor distrae su atención y no dirige la visión de la gente hacia la visión de Dios por el mundo, la visión de Dios es que la justicia llene nuestro mundo.  El corazón compasivo del pastor hace que la congregación levante sus ojos y vea a la vez las necesidades de la gente y desarrolle un ministerio de compasión dentro de la iglesia.

Debemos en primer lugar, mirar atentamente la realidad de la vida y de las personas.  Esa mirada a la realidad debe ser idealmente con ojos de compasión, con el corazón.  Debemos acercarnos y explorar las necesidades y los sentimientos de los demás, hacernos prójimos. Barber with homeless

De esta tarea se nos pedirá cuentas en el día final.  El famoso pasaje de Mateo utilizado para ilustrar la compasión (Mateo 25:31-40), nos muestra que es hermoso saber que el bien que hacemos a los hermanos que sufren, lo hacemos a Jesús presente en ellos.  Al ayudar a los necesitados nos convertimos en las manos de Jesús.  La práctica de una pastoral compasiva debe llevar a otros la misma experiencia de consuelo que nosotros hemos recibido de Dios (2 Corintios 1:3-7).

La pastoral compasiva debe observar los siguientes aspectos:

  • No deshonrar la decencia de los necesitados y abatidos con intereses de propia utilidad o con el afán de dominar.
  • Eliminar las causas de los males y no sólo los efectos.  No debemos dar sólo el pez y mitigar el hambre en forma transitoria.  Hay que enseñar a pescar y cuidar los peces para que, quienes reciban los auxilios se vayan liberando progresivamente de la dependencia externa y aprendan a valerse por sí mismos.
  • Debemos tener presente siempre que la caridad cristiana y nuestras acciones deben estar encaminadas a la relación personal con aquellos a quienes prestamos la ayuda.  El Espíritu de amor mueve a toda la iglesia hacia una comunión que supone la relación entre las personas (1 Corintios 12:14).
  • Por mucha ocupación que pueda tener el pastor y su iglesia, la compasión siempre tiene espacio para la interrupción.  Algunas veces nos obliga a cambiar nuestros planes para ayudar a alguien que necesita ayuda inmediata.  Vamos a condolernos cuando veamos los estragos que el pecado puede ocasionar en la vida de una persona.

Solamente al caminar entre las multitudes podremos conocer sus luchas, sus anhelos y sus necesidades.  En nuestro andar por los lugares públicos de la ciudad necesitaremos que Dios abra nuestros ojos y toque nuestros corazones para ver y entender las necesidades y sufrimientos de la gente.  Además, en su ministerio, Jesús no esperó que la gente llegara, Él salió a buscarlos.  De igual manera, el pastor compasivo debe buscar a la gente de su comunidad con problemas y tratar de llevar esperanza y salud a ellos.

Cuando Cristo miraba a las multitudes, las veía como un grupo de personas que habían sido abandonadas por aquellos que debían velar por sus necesidades.  En vez de denunciar a los responsables, más bien fue movido a compasión por ellos.  De igual manera nosotros, en vez de buscar culpables, lo que debemos hacer es comenzar a preguntarnos qué acciones podemos emprender para alivianar las cargas de la gente.  Precisamente el compromiso de corregir las situaciones difíciles de la gente, llevó a Jesús a proveer soluciones reales, “enseñando en las sinagogas de ellos, predicando el evangelio del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo”.

Conclusión

La compasión nos pide que vayamos y entremos en lugares donde hay dolor, que compartamos con el quebrantado por el temor, la confusión y la angustia.  La compasión nos desafía a gritar con los que están en miseria, a lamentarnos con los que están solos, a llorar con los que lloran.  La compasión nos obliga a ser débil con los débiles, vulnerable con los vulnerables e impotente con los impotentes.  Compasión significa la inmersión total en la condición del ser humano.René Rivas

Mantengamos ensanchado y creciendo nuestro corazón pastoral.  No dejemos que nuestro corazón se encoja y endurezca.  La verdadera pastoral de compasión hace que nuestro corazón se conserve para el ministerio dedicando tiempo a la gente.  Necesitamos desarrollar una pastoral de compasión en nuestra iglesia y en nuestra comunidad.

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 11 septiembre 2015 en Compasión y Justicia, La Iglesia, Liderazgo y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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