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Ministrando a los Pobres y con los Pobres

Por David A. Busic

El énfasis del ministerio de Juan Wesley hacia los pobres está bien documentado. Sin embargo, es importante recalcar que Wesley creía que trabajar con y entre los pobres no es meramente un acto de compasión; es un aspecto necesario de la formación de cada cristiano. De este modo, Wesley sostenía que vivir con el pobre es una obra de misericordia y una obra de piedad.

Wesley creía que el evangelio eran buenas noticias para los pobres. Él convirtió la práctica de visitar a los pobres en una disciplina espiritual, y animó— en realidad, les insistió—a los metodistas para que hicieran lo mismo. Incluso ya como un hombre anciano, Wesley arriesgó su propia salud y bienestar en el frío invierno, caminando con dificultad sobre la nieve profunda, para mendigar públicamente por fondos para los necesitados. Teodoro Jennings sugiere “Cada aspecto del metodismo estaba sujeto al criterio, ¿de qué manera esto beneficiará a los pobres?” Sin embargo, como Jennings señala, era más que una preocupación por la comodidad de los pobres lo que motivaba a Wesley; era vitalmente importante para él porque no veía otra manera de entender o identificarse con los pobres sino estando entre ellos. Por esa razón, Wesley creía que era mucho mejor “llevar la ayuda al pobre, en lugar de enviarla,” por el impacto espiritual que resultaba en la vida de quien llevaba esa ayuda.

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Así, el entendimiento de Wesley sobre el ministerio hacia y con los pobres marginados, enfermos y presos, era más que compasión; como un medio de gracia para los cristianos, es indispensable para la espiritualidad wesleyana. Estos actos de misercordia se vuelven maneras por medio de las cuales Dios obra para establecer el carácter de santidad en el pueblo de Dios y para dar crecimiento en la gracia hacia la recuperación de la imagen divina.

El énfasis en los pobres como un medio de gracia comienza a menguar después de la muerte de Wesley y mientras maduró el metodismo americano. Los metodistas ya no eran los nuevos o una secta excluida. Los metodistas se habían vuelto exitosos en los negocios, finanzas, política, educación, etc. Los edificios de la iglesia metodista empezaron a cambiar para acomodar la afluencia recién adquirida. Órganos tubulares y vitrales fueron instalados en los santuarios metodistas, seguidos rápidamente por la práctica de bancos de iglesia como una manera de levantar fondos de la congregación para pagar por sus elaboradas instalaciones, lo que posteriormente segregó a los miembros metodistas más prestigiosos de otros miembros. Incluso la doctrina de la entera santificación empezó a disminuir para dar lugar a preocupaciones éticas más progresistas.

El cambio en la atmósfera fue notable. Metodistas prominentes empezaron a hablar en contra de la injusticia. En un esfuerzo para no perder su conexión vital con los pobres, líderes francos como Phineas Bresee empezaron a llamar a recuperar la visión original hacia los pobres. Bresee dejó una distinguida carrera eclesiástica para regresar a su pasión de ministrar a los pobres y con los pobres. Los edificios de las iglesias nazarenas y la vestimenta formal fueron intencionalmente menos pretenciosos y más simples para que los pobres se sintieran bienvenidos y cómodos. La pasión de Bresee por el pobre se podía sentir fuertemente, él escribió a los primeros nazarenos, “La evidencia de la presencia de Jesús en nuestro medio es que llevamos el evangelio, particularmente a los pobres.”

Los actos de compasión para servir al pobre y oprimido son una parte importante de abrazar el ministerio encarnacional de Cristo y engrandecer el reino de Dios. Además, lo que Dios hará en esas interacciones es un medio de gracia para cada creyente. El discipulado en la eclesiología wesleyana de santidad depende de la búsqueda de la semejanza de Cristo y de ministrar a los marginados y con los marginados.  

Llamados a Santidad – Parte 3 de 3

Esta semana hemos explorado las características de una vida santa como ha esbozado la Dra. Nina Gunter. Hemos reproducido la introducción y la primera parte del sermón “Llamados a Santidad.” Hoy terminamos este mensaje detallando las últimas cinco características de un pueblo santo.

6. Fe (vida) holística basada en el origen y preeminencia de Dios.

Él es la fuente de todo lo que somos, y Él es Señor de todo lo que hacemos. Las disciplinas están integradas.

Todo es permeado con la presencia de Dios…todo lo que somos 7 días a la semana, 24 horas al día, y en todo lo que hacemos.

Nuestras vidas no están divididas. Es Dios en nosotros—en todo: en la casa, trabajo u oficina, escuela, iglesia, viajes—vivir la realidad de la presencia constante de Dios.

La pregunta de Juan Wesley al principio de sus reuniones de clase era, “¿Cómo va esto con tu alma?” La fe holística influencia cada paso de la vida.

7. Corazones con propósito basados en el amor de Dios.

El amor de Dios—el incondicional, el amor santo de Dios—es la esencia. Es el corazón del mensaje de Dios.

Se trata de la teología del amor…el amor de Dios no está basado en una actuación. El amor de Dios no está basado en buenas obras, sino en el amor, la gracia y la misericordia de Dios mismo.

Somos quienes somos—hijos de Dios—porque somos llenos del amor de Dios. Este amor nos empodera a ser personas íntegras y auténticas. Dios habla en serio sobre amarle con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas, y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Esta es la esencia de la santidad.

Sean santos.

Sean mis testigos. Ser viene antes de hacer.

Sean el pueblo de Dios.

8. Liderazgo siervo basado en la mente de siervo de Cristo.

“Jesús se humilló a sí mismo.” Él se ciñó a sí mismo con la toalla del Servicio. Estaba interesado en la toalla—no en juguetes, títulos y baratijas.

Servimos a Dios en ministrar a las personas.

Nos despojamos de nuestros derechos en sumisión a la justicia de Dios.

Ilustración: Un pastor de la República Democrática del Congo caminó por días para llegar a la Asamblea y ser ordenado. Se le hicieron las preguntas tradicionales por el Superintendente General: ¿Predica la santidad? ¿Su gente entiende la santidad? ¿Cómo lo sabe? Su respuesta: “Cuando los problemas vienen, nos unimos. Identificamos el problema, y así juntos en amor buscamos la solución.”

Un pueblo santo se despoja de sí mismo para servir a los propósitos de Dios.

9. Trabajo significativo basado en el llamado de Dios.

El significado de nuestra trabajo no es visto a través de los resultados—aunque son importantes. No—el significado de nuestro trabajo se basa en el llamado de Dios.

Creemos en un ministerio por el llamado de Dios.

¿Escuchaste “La Voz”?

Es el corazón de Dios. Detrás de la voz hay una persona. Ese es Dios.

¿Dónde está el valor en lo que hacemos? No el dinero…no los beneficios. Pero hay alguien que nos llama, quien da significado y propósito a nuestro trabajo.

El que nos llama no nos deja ni nos abandona. Cuando las nubes están bajas, las noches son largas, y los deberes son muchos—El que nos llama está ahí dándole significado a todo lo que hacemos. Salmo 46:10.

No hay lugar abandonado por Dios.

10. El ser restaurado basado en la imagen de Dios.

Un sentido de ser quebrantado lleva a la gente a buscar la plenitud para ser restaurado.

La salvación es la restauración de la imagen de Dios en nosotros.

“Humpty Dumpty en una pared se sentó,

Humpty Dumpty de ahí arriba se cayó.

Todos los caballos del Rey y todos los hombres del Rey

No pudieron poner a Humpty entero otra vez.”

Pero Dios puede hacer plena a la gente otra vez.

Nosotros los nazarenos creemos que nadie está tan perdido que no pueda ser encontrado—nadie tan malo que no pueda ser redimido—nadie tan lejos que no pueda regresar.

Si estás convencido que tienes un tesoro, es fácil recomendarlo a otros.

En cada persona, está la imagen cubierta de Dios.

La santidad nunca será una teología anticuada porque la naturaleza humana no ha cambiado. La santidad se trata de la naturaleza de Dios transformando nuestra naturaleza para que sea como la naturaleza de Él.

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Por lo tanto, podemos predicar un mensaje de esperanza y santidad. El mensaje de santidad es un mensaje de esperanza.

¡Podemos ser liberados del poder del pecado! Podemos ser purificados, santificados totalmente, empoderados con la llenura del Espíritu Santo, restaurados en la imagen de Dios.

Hay momentos de crisis en esto. Y hay un proceso en esto.

Dios puede liberarnos de cualquier cosa que hay en nuestra vida contraria a la naturaleza de Dios y que nos esclaviza.

Conclusión:

Juan Wesley: “No tengo miedo que la gente llamada metodista deje de existir en Europa de América. Temo que existan solo como una secta muerta, teniendo la forma de religión sin poder. Y esto indudablemente será el caso a menos que se mantengan firmes en la doctrina, el espíritu y la disciplina que los afirmó la primera vez.”

Nazarenos, ¿cuál es nuestra doctrina, espíritu y disciplina básicos? Es la misma que Juan Wesley definió para los metodistas—la experiencia y el crecimiento en santidad de corazón y vida en los nazarenos.

El gran cumplido pagado a ustedes como distritos, iglesias, oficinas o escuelas: un Dios santo camina entre un pueblo santo en este lugar.

¿El movimiento de santidad está vivo en su distrito? ¿En el Centro Global de Ministerios? ¿Su iglesia? ¿Su escuela? ¿Su casa?

Está en tus manos.

Un Discipulado Cristocéntrico

Hace pocos meses, el Dr. Rubén Fernández publicó en el sitio web de recursos teológicos: Didache un ensayo sobre el discipulando dentro del contexto de la Región Mesoamérica.  Lo considero una reprensión audaz y perspicaz de nuestro liderazgo y metodología actual (me incluyo en tal distinción). Abajo he provisto un extracto de ese artículo que espero que encuentren retador.  El documento completo se puede descargar aquí.

Necesitamos un mayor compromiso con la vida de santidad. Como discípulos de Cristo necesitamos luchar contra los deseos de la carne que quieren imponerse a los del Espíritu. Deseos que nos llevan a acomodarnos, a evitar situaciones o confrontaciones que puedan causarnos daño, a creer que tenemos derecho a “disfrutar la vida” haciendo la vista gorda al pecado y el sufrimiento que nos rodea.

Tenemos que practicar un discipulado bíblico y cristocéntrico que movilice a la iglesia a servir al mundo.

Hoy, para muchos cristianos (tanto católico romanos como evangélicos), la cruz es simplemente un elemento que forma parte de su vestimenta o una suerte de amuleto protector de su casa o vehículo. Jesús murió por nuestros pecados. Eso es cierto. Pero también es igualmente cierto que Jesús murió por confrontar a la corrupción del poder. El ministerio de Jesús era realmente transformador, contracultura y revolucionario y por lo tanto, altamente peligroso.

Un discipulado bíblico y cristocéntrico debería sacudir a la iglesia de su estado de comodidad y sacarla de su “cielo espiritual” para llevarla a servir a la gente transformando sus comunidades.

Los jóvenes están esperando una iglesia militante, disconforme, reaccionante. Estamos perdiendo a las nuevas generaciones que rechazan a una iglesia interesada en mantener las cosas como están.

¿Qué tanto le enseñamos a la gente lo que significaría tomar la cruz hoy? Ser radicales implicará denunciar la violencia, defender al atacado injustamente, ponerse del lado de los más débiles, los niños, los adultos mayores, los desprotegidos, etc.

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¿Cuál es el precio que una persona paga por eso? No va a tener más dinero, ni ganarse amigos. Al contrario. Probablemente estará “en la mira” de las maras centroamericanas, los carteles de droga o de la trata de personas en México, la policía corrupta, los jueces comprados o los políticos inescrupulosos en casi todas partes. Poniéndonos en el lugar de aquellos hermanos y hermanas que han sido victimados y otros que viven bajo amenaza hacia sus familias, sería difícil creer que nuestra “voz profética” pudiera lidiar con eso.

Juan Wesley decía “el mundo es mi parroquia”.  ¿Cómo podemos movilizar a cada nazareno y nazarena, para que lleve con dignidad su cruz, para que responda a su llamado personal y se involucre activamente en la transformación de ese lugar del mundo donde Dios le envía a servir?

Mi observación en Mesoamérica es que el liderazgo de la iglesia evangélica en términos generales es de modalidad conformista. Lo que hacemos bien es preservar el estatus quo. No desarrollamos un verdadero discipulado en el camino de la cruz. No hacemos liderazgo transformacional real, como el de Jesús; solo ponemos vendas en las heridas (y no es que eso esté mal, pero ¿será suficiente?). Hay algunos de los países de nuestra región como por ejemplo en Centroamérica, en donde el porcentaje de evangélicos es alto y creciente, pero con un minúsculo impacto en el cambio de la sociedad.

El arzobispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero, quien fuera asesinado a sangre fría en plena misa en 1980, dijo en una homilía un año antes de su muerte: “Una predicación que no señala el pecado no es una predicación del evangelio… Cuando la Iglesia oye el llanto del oprimido no puede sino denunciar las estructuras sociales que alimentan y perpetúan la miseria de la cual proviene el grito.”

¿Cómo vemos los nazarenos el involucramiento de los miembros de nuestra iglesia en carreras políticas? ¿Qué mensaje estamos comunicando a nuestros miembros acerca del valor de invertir la vida en profesiones relacionadas al servicio y la administración pública?

¿Cómo podemos cambiar el paradigma existente todavía en muchas iglesias de que la única manera de servir a Dios es por medio de la profesión pastoral o el liderazgo intraeclesial?

¿Cómo podemos cambiar de ser formadores de líderes eclesiales a ser formadores de líderes para nuestro contexto y realidad actual?

***Dr. Rubén Fernández es Rector del Seminario Nazareno de las Américas (SENDAS) en San José, Costa Rica.

Evangelismo y Crecimiento: Informe Anual de la Junta de Superintendentes Generales

 Segundo extracto del

INFORME ANUAL
DE LA

JUNTA DE SUPERINTENDENTES GENERALES
ANTE LA

93ra JUNTA GENERAL

DE LA IGLESIA DEL NAZARENO
28 de febrero de 2016
Ede, Holanda
“VISIÓN 2020 —
Multiplicando Discípulos Semejantes a Cristo”

II Parte: Lo Interno


Jesús dijo, “Yo edificaré mi iglesia… Ustedes hagan discípulos”
(Mateo 16:18, 28:19, NVI).


Jesús esperaba que sus discípulos reprodujeran Su semejanza en lo demás. Él impartió el mensaje y la misión a los discípulos para que ellos se reprodujeran en otros y que hicieran discípulos hacedores de discípulos, aún en medio del conflicto. Mientras nosotros hacemos discípulos intencionalmente, Jesús edifica la Iglesia.


La cristiandad se ha convertido en un movimiento de 2.3 millardos de miembros hoy en día, después de haber comenzado con solamente doce discípulos. La analogía de la Viña en Juan 15:1–17 nos habla sobre nuestra misión. El propósito de la Viña (Jesús) y los pámpanos (nosotros) es dar fruto. Los cristianos deben trabajar en pos de, y anticipar una cosecha (Mateo 9:37–38, Lucas 10:2).


La CosechaLa cosecha


Las iglesias del Nazareno continúan caracterizándose por su fervor evangelístico. El evangelismo es el primer paso en la multiplicación de discípulos semejantes a Cristo. En 2015, los pastores reportaron un poco más de 209,000 conversiones. ¡Alabado sea el Señor!


Estos nuevos seguidores de Cristo están siendo abrazados por la iglesia en el sacramento del bautismo. De la misma manera en que Jesús fue bautizado por su primo Juan: “Un día Jesús fue de Galilea al Jordán para que Juan lo bautizara” (Mateo 3:13, NVI).


En la Gran Comisión, se nos manda a bautizar a estos nuevos discípulos:
Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado…. (Mateo 28:19–20, NVI).


John Wesley dijo lo siguiente acerca del bautismo: “Por el bautismo, entramos a un pacto con Dios, un pacto eterno, somos admitidos en la iglesia, y somos hechos miembros de Cristo, hechos hijos de Dios.”


Charles Haddon Spurgeon, a menudo referido como el Príncipe de los Predicadores, dijo que hasta el momento en el que fue bautizado, él tenía temor de confesar a Cristo. Después de esto, Él perdió todo el temor del hombre y nunca más volvió a dudar en profesar valientemente su fe.


Los 89,000 bautismos nazarenos en 2015 son testimonios de que la iglesia está adoptando y dándole la bienvenida a nuevos creyentes.


Official-Seal-Spanish-GoldEl reporte del Secretario General de 2015 también testifica la añadidura de nuevas congregaciones.

  • 994 nuevos “centros de fuego santo”
  • 656 iglesias organizadas
  • 29,945 iglesias en todo el mundo, con 21,912 organizadas
  • 28,658 iglesias activas, un aumento de 517 sobre el año anterior.
  • 143,076 Nuevos Nazarenos
  • Una membresía global récord de 2,441,372
  • Una asistencia promedia semanal al servicio de adoración de 1,498,482
  • Una asistencia promedia semanal a Ministerios de Escuela Dominical y Discipulado récord de 1,210,871. La declaración de misión de la Iglesia del Nazareno es “hacer discípulos semejantes a Cristo en las naciones”. Celebramos el crecimiento de la asistencia a los estudios bíblicos y grupos de compañerismo.
    Es importante que los nuevos discípulos:

    • Se unan al compañerismo como miembros.
    • Participen regularmente en el servicio de adoración.
    • Se adhieran a clases pequeñas para poder crecer a la semejanza de Cristo.
    • Sean continuamente discipulados de una manera personal, mientras que ellos discipulan a 
otros intencionalmente.

¡Vamos a obedecer las instrucciones del Señor al hacer discípulos! ¿Quién le está discipulando? ¿A quién está discipulando?

El Reporte Anual del Pastor registra indicadores cuantitativos de salud y crecimiento. Aún estas medidas son inadecuadas considerando las áreas de acceso creativo en dónde es difícil y peligroso contar discípulos e iglesias. Sin embargo, lo que es más difícil de medir, es la evidencia cualitativa de santidad, madurez cristiana y poder espiritual que Dios expresa en y a través de nosotros para cumplir el trabajo al cual hemos sido llamados.


En Juan 5:17 (NLT), Jesús responde a los alegatos por haber sanado al limosnero durante el Sabbat al decir, “Mi Padre aun hoy está trabajando, y yo también trabajo”. Nuestra esperanza está en Cristo quien nunca cesa de obrar y quien nunca falla. El mismo Señor ahora nos envía a trabajar cuando dice, “Así mismo el reino de los cielos se parece a un propietario que salió de madrugada a contratar obreros para su viñedo” (Mateo 20:1, NVI).


A nuestros pastores, superintendentes de distrito, educadores, maestros de Escuela Dominical, evangelistas, trabajadores de ministerios de compasión, capellanes, equipos de la Película de Jesús y todos aquellos que representan la misión de la Iglesia del Nazareno—los superintendentes generales les expresamos gratitud desde lo más profundo del corazón por su fidelidad y por llevar mucho fruto. En última instancia, usted sirve para la aprobación y el aplauso de una audiencia de uno, el Señor Jesucristo. Celebramos sus oraciones, su trabajo de amor, su pasión para traer a todos para Cristo y su obediencia en al hacer discípulos semejantes a Cristo en las naciones de una manera personal e intencional.


Para lo que queda grabado en el registro y lo que no queda registrado, decimos:
A Dios el Padre Celestial,
Al Hijo nuestro redentor
y al eternal consolador
unidos todos Alabad.
—Thomas Ken, 1674

¿Ayunan los líderes espirituales?

¡Hoy inicia la Cuaresma! En esta semana iniciamos con algunas publicaciones sobre la oración, la negación o el sacrificio (ayuno, silencio, meditación, etc.). Por eso, vamos a iniciar con un artículo de nuestro superintendente general que habla sobre el ayuno. Esperamos que estas entradas les ayuden a pensar en el camino al gran sacrificio de amor que hizo nuestro Señor Jesucristo por cada uno de nosotros.

Por: David A. Busic, Superintendente General

unnamed¿Ayunan los líderes espirituales hoy en día? No estoy tratando de ser provocativo. Realmente no lo sé.

Juan Wesley creía que mientras que la gracia de Dios no se puede ganar, los cristianos no son llamados a permanecer de brazos cruzados para recibir la gracia, sino que han de participar activamente en los medios de gracia. Los medios de gracia son las diversas maneras en que Dios trabaja para dar a sus hijos la fuerza diaria, paz suficiente, renovación de la fe, poder espiritual y un corazón puro.

Históricamente, los medios de gracia se pueden dividir en dos categorías: obras de piedad y las obras de misericordia. Obras de piedad son principalmente lo que hacemos para mejorar nuestra relación personal con Cristo. Las obras de misericordia son lo que hacemos para participar en un ministerio y en la misión de Dios en el mundo. Ambas obras de piedad y obras de misericordia tienen un componente individual (lo que podemos hacer solos) y el componente comunitario (lo que debemos hacer con los demás).

Trabajos individuales de piedad incluyen la meditación de las Escrituras, asistir fielmente a los cultos de adoración, compartir nuestra fe con otros, la oración y el ayuno. Obras comunales de piedad incluyen la participación en los sacramentos, la rendición de cuentas el uno al otro (también conocida como la conferencia cristiana), estudio de la Biblia y la predicación.

Yo sé que los líderes espirituales meditan en las Escrituras, comparten su fe, y oran. Pero, ¿siguen ayunando?

Juan Wesley creía que el ayuno era tan importante que ayunaba todos los miércoles y viernes, y exhortó a sus primeros metodistas a hacer lo mismo. Incluso se negó a ordenar a cualquier persona para el ministerio Metodista si no ayunaba en esos dos días.

Jesús practicó regularmente tanto la oración como el ayuno. Aunque no puedo encontrar un lugar en la Escritura donde Jesús manda explícitamente a ayunar, el supuesto implícito es que Él espera que sus seguidores lo practiquen. Por ejemplo, la enseñanza de Jesús sobre el ayuno en el Sermón de la Monte es en el contexto de dar y orar. Él parece asumir que el dar, orar y ayunar se entrelazan como un aspecto vital de la práctica y la devoción cristiana. Por lo tanto, excluir el ayuno de nuestra práctica espiritual sería como excluir la oración o el dar.

Al igual que todos los medios de gracia, el ayuno no se hace para el bien de Dios. Es para nosotros. No creo que el ayuno haga que Dios nos quiera llevar a una cima más de lo que ya desea hacerlo. Más bien, el ayuno nos coloca en una postura de humildad, con un aumento de la sensibilidad al Espíritu de Dios, donde podemos ser abiertos, honestos y más en sintonía con su voluntad y propósitos para nuestras vidas.

Como seguidor de Jesús, ya no veo el ayuno como algo que debo hacer para conseguir la atención de Dios. Yo lo veo como una invitación para que la gracia fluya.

No puedo hablar de obras de piedad en los demás. Pero como un líder espiritual, voy a ayunar.

¿Por qué ayunar?

*Nota: Se está publicando esta entrada como parte del curso actual que estoy enseñando en Monterrey, México y titulado, “La Formación Espiritual del Joven y Adolescente”. Invito a los alumnos y a todo lector a ofrecer sus comentarios.

El ayuno es una de las disciplinas quizás menos practicadas por cristianos hoy día. He platicado con muchos jóvenes y adultos evangélicos que nunca han ayunado ni una sola comida en su vida.

Juan Wesley tenía un sentimiento tan fuerte sobre esta materia que se negaba a ordenar para el ministerio metodista a cualquiera que no observara el ayuno regular por lo menos dos días a la semana.empty plate

Pero, ¿por qué debemos orar? Richard Foster nos enseña en su libro Celebración de la Disciplina, que hay varios propósitos del ayuno, y ninguno tiene que ver con “obligar a Dios a hacer lo que nosotros queremos” (pp. 67-69):

  1. Enfocarnos en Aquel que bendice y no solo en la bendición
  2. “Glorificar a nuestro Padre que está en los cielos”
  3. Manifestar las cosas que nos dominan
  4. Recordarnos que somos sostenidos por cada palabra que sale de la boca de Dios (Mt. 4:4)
  5. Mantener el equilibrio en la vida
  6. Aumentar la eficacia de nuestra intercesión
  7. Recibir dirección de Dios en nuestras decisiones
  8. Aumentar la concentración
  9. Liberar los que se hallan en esclavitud
  10. Priorizar el bienestar físico
  11. Recibir y entender revelaciones

¿Puedes pensar en otro propósito del ayuno? ¿Cómo podemos como ministros ayudar a nuestros miembros a entender que “ayunar es saciarse o aun festejar”? ¿Qué tiene que hacer Dios en tu vida para que esa sea una realidad?

La Evidencia del Espíritu Santo

santidadEscrito por: Raphael Rosado, Puerto Rico

Una de las preguntas que más me hace la gente con la que trabajo es como pueden estar seguros de que el Espíritu Santo habita en ellos. Es una pregunta a la que todos nosotros nos enfrentamos en algún momento de nuestras vidas. Algunos de los ministros más importantes de la historia lucharon con esta pregunta durante años, como por ejemplo: Juan Wesley. Este hombre de Dios en un momento estuvo a punto de renunciar a su ministerio y abandonarlo todo porque no sentía seguridad de la obra que el Espíritu Santo había hecho en él.   No fue hasta una noche en un servicio en Londres que sintió un fuego en su corazón y estuvo seguro de que el Espíritu Santo habitaba en él.

Algunas personas comparan la experiencia con el Espíritu Santo con sentir ríos de agua viva corriendo por su cuerpo, otros con hablar en lenguas, o idiomas. En mi caso y en el de otros hermanos simplemente reclamamos la promesa del Espíritu Santo y creímos que Él lo hizo, desde ese día en adelante nunca hemos mirado atrás. He escuchado sobre tantas experiencias distintas que entiendo por qué, a veces, los hermanos se confunden.

Como todas las cosas que tienen que ver con nuestra vida espiritual, no debemos buscar en las experiencias de otros lo que la Biblia claramente delimita. ¿Cuál es la prueba de que el Espíritu Santo habita en ti? Existen dos y ambas son sobrenaturales. La primera se encuentra en Corintios 13. Si yo hablare lenguas, profetizo, interpreto, si mi fe fuera como un monte, si reparto mis bienes o entrego mi cuerpo pero no tengo amor de nada me sirve. La prueba más importante de la presencia del Espíritu Santo en una vida es el amor por la humanidad. En Juan 15:12, Jesús dijo: “Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado.” Cuando amamos a nuestros hermanos con el amor sobrenatural que movió a Jesús a entregar su vida, tenemos una prueba fehaciente de que el Espíritu Santo habita en nosotros.

En segundo lugar existe una evidencia que está íntimamente ligada a un segundo problema: ¿las personas llenas del Espíritu Santo pecan? Esta es una pregunta difícil pero una vez más la Biblia la contesta: En 1 de Juan 2:5-6 se nos dice: “Pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en Él.” El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. Si realmente el Espíritu Santo ha perfeccionado el amor de Dios en nosotros, comenzaremos a caminar igual que Jesús, pareciéndonos a él cada día más.

Sé lo que estás pensando: sentir los ríos de agua viva y hablar en lenguas son más fáciles. El amor sacrificial y una vida de santidad son más difíciles, ¿no?

Oro porque permitas que el Espíritu Santo haga ese milagro eterno en tu vida.

Por Qué Predico la Santidad: Parte II

Sun Breaks ThroughEsta entrada es la segunda parte de un artículo escrito por el Dr. Tom Hermiz, Superintendente General de las iglesias de Cristo en la Unión Cristiana y nuevamente Presidente electo de la Alianza Global Wesleyana.  La primera parte puede encontrarse en la entrada que se publicó antiér.

Por Qué Predico la Santidad: Parte II

Cuando permitimos aunque sea un poquito de pecado en nuestras vidas, no estamos entendiendo lo que significa ser un cristiano. En Romanos 6:1-2 Pablo escribe: “¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?

Hasta que entendamos la doble naturaleza del pecado, no podremos comprender  la necesidad de predicar sobre la entera santificación como una segunda y definitiva obra de gracia. Al momento de la concepción, nuestra humanidad es infectada por el pecado. Las Escrituras se refieren a esta infección como: “el cuerpo de pecado” o “la mente carnal”. Debido a que este cuerpo de pecado ha corrompido nuestra humanidad, venimos a este mundo con una predisposición “anti-Dios” dentro de nosotros. A muy temprana edad, empezamos a desobedecer a Dios y cometer actos de pecado voluntarios.

Debemos pedir al Señor que nos perdone. Cuando nos arrepentimos somos perdonados de todos nuestros pecados y pasamos de muerte a vida, llegamos a ser personas nuevas en Cristo Jesús.

Aún y cuando somos perdonados de los pecados que hemos cometido, el cuerpo de pecado que hemos heredado permanece dentro de nosotros. Existe una enorme guerra interna que toma lugar en el corazón de cada creyente nacido de nuevo, quien lucha contra su egocentrismo, ambiciones egoístas y deseos. Existe todavía dentro de nosotros la disposición de querer desobedecer a Dios.

Predico el mensaje de santidad para dejar en claro que la gente puede ser libre de todo pecado. No necesitan vivir en esa lucha el resto de sus vidas. En la cruz, Jesús derramó su sangre y puso su vida para proveer no solo perdón por nuestros actos de pecado, sino también para limpiar nuestros corazones de la pecaminosa predisposición “anti-Dios”. El mensaje de salvación proporciona ambas cosas: el perdón por nuestros actos de pecado y la limpieza del cuerpo de pecado.

Si ha habido alguna época cuando el mensaje de la salvación completa ha sido desesperadamente necesitado, es en nuestros días. La superficialidad, la falta de compromiso y el egocentrismo de la sociedad moderna me demanda predicar la totalidad del mensaje.

Juan Wesley dijo: “Donde la perfección cristiana no es enérgica y explícitamente predicada,  muy pocas veces hay extraordinarias bendiciones de Dios, y en consecuencia,  poca ganancia para la sociedad y poca vida en los miembros de la misma… hasta que se insista a los creyentes a contar con la salvación completa, no espere algún avivamiento.”

Dr. Tom Hermiz.

Superintendente General.

Iglesia de Cristo en la Unión Cristiana.

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