Es Hora de Levantar un Ebenezer

Por Carla Sunberg

¿Cuándo fue la última vez que viste un Ebenezer? “¿Un qué?” ​​podrías preguntar. Es una palabra bastante antigua de la que escuchamos bastante poco. Sí, aparece en el Antiguo Testamento en el libro de 1 Samuel. En dos ocasiones se usa la palabra y leemos que Samuel estableció un Ebenezer entre Mizpa y Sen, después de que Dios ayudó a los israelitas y los mantuvo a salvo de los filisteos. Literalmente, ebensignifica “roca,” y ezer significa “ayudador.” Esta es una roca que le recuerda a la gente que Dios es nuestro ayudador. También nos permite saber que el nombre de Ebenezer Scrooge era una contradicción.

Con el tiempo, el pueblo de Dios marcó su viaje con un Ebenezer. Esta roca se convirtió en un continuo recordatorio de que “hasta aquí el Señor nos ha ayudado.” Cada vez que veían la roca, generación tras generación relataban la forma en que Dios había ayudado en una circunstancia en particular.

A lo largo de los años, parece que pudo haber habido más de un Ebenezer. Si Dios había sacado al pueblo de Egipto, cruzando el río Jordán o si había ayudado a derrotar a los filisteos, una roca era colocada como recordatorio de la fidelidad de Dios. Esta roca fue puesta en un lugar visible para que la gente de Dios no la perdiera de vista.

Avancemos rápidamente algunos milenios hasta la época de Juan Wesley, donde la roca física, o Ebenezer, parece haber sido reemplazada por el testimonio. Las primeras sociedades metodistas alentaron a sus miembros a pronunciar regularmente una palabra de testimonio, un recordatorio verbal de que “hasta ahora el Señor nos ha ayudado.” Semanalmente se reunían para un tiempo de rendición de cuentas y para dar testimonio del trabajo de Dios en sus vidas. Hablaban entre sí, y con cualquier otra persona que estuviera dispuesta a escuchar la historia de Dios trabajando en sus vidas. Se dedicaron a una práctica antigua, la de contar historias. Es algo que el pueblo de Dios ha hecho a lo largo de la historia.

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Ya fuera Samuel o Juan Wesley, fueron los líderes quienes ayudaron a la gente a levantar su Ebenezer. Samuel era un siervo sensible que pasaba tiempo en la santa presencia de Dios, por lo tanto, fue capaz de dirigir efectivamente a la gente. Wesley se sometió a la rigurosa responsabilidad de sus propias sociedades metodistas.

Los líderes siempre deben tener su propio testimonio para poder señalar los Ebenezers en el camino. Una cercanía con Cristo es necesaria si queremos dirigir un pueblo de Dios. Ocasionalmente, volverse vulnerable ante nuestra gente y señalar la dependencia de Dios no es algo malo. Un buen líder reconoce que no tiene todas las respuestas, pero él o ella demuestra confianza, glorificando a Dios en el proceso.

Mientras que el antiguo culto de testimonios ya no está de moda, tal vez tengamos que recuperar el valor de Ebenezer. El espacio necesita ser creado para el testimonio, para que individual y colectivamente podamos hacer un recuento de la fidelidad de Dios. No debería haber monumentos para nosotros mismos, sino solo para Dios quien constantemente nos ayuda en este viaje de la vida. Dios nos ha traído hasta aquí, no iremos más allá sin que el Señor nos guíe, por lo tanto, debemos brindar la oportunidad para que nuestra gente eleve su Ebenezer.

Las promesas de Dios no fueron solo para una generación, sino para todos. Todos debemos convertirnos en participantes activos al contar la historia, y nunca debería haber solo un Ebenezer. Las rocas de la ayuda de Dios deben alinearse en el camino de nuestras vidas y el de la iglesia. Para las generaciones venideras, debemos apuntar continuamente a las rocas, hablando de la ayuda de Dios. Los Ebenezers se convierten en nuestra razón de ser para el futuro. Si no podemos señalar un momento en el que Dios fue nuestro ayudador, puede que simplemente muramos. Es hora de levantar un Ebenezer.

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 2 enero 2019 en Fe, Gracias, Otro y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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