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Sujeción que da Libertad

Escrito por: Fabiola Sánchez

SUJECION“Una de las mayores esclavitudes de la sociedad humana actual es la obsesión por exigir que las cosas se hagan de la manera que nosotros queremos” dice Richard Foster.

Es interesante poder darnos cuenta de cómo nos ha afectado el querer defender nuestro punto de vista a capa y espada. Si tan supiéramos que las cosas por las que a veces nos preocupamos tanto, en realidad no son tan importantes; dejaríamos de enojarnos, frustrarnos, enfermarnos y hasta tener conflictos con otras personas.

En nuestras iglesias existen muchas diferencias entre el liderazgo que está al frente de la congregación, así como entre los miembros. Todos piensan diferente, todos creen que su idea y forma de ver las cosas es la mejor. Y hay iglesias que incluso se han dividido solo porque los miembros o líderes no logran ponerse de acuerdo. Nos hace falta practicar algo que tiene que ver con la humildad que Dios demanda de nosotros. Nos hace falta algo de lo que ya casi no se habla y si se menciona pareciera ser algo de tontos. Nos hace falta ser más como Jesús… en Su sencillez, en Su humildad y en Su forma de someterse.

Richard Foster menciona como una de las disciplinas espirituales a la “SUMISIÓN”. La enseñanza bíblica de esta disciplina se centra en el espíritu con el cual vemos a las demás personas. Todo el Nuevo Testamento está lleno de enseñanza sobre la importancia de amar y ser considerados con los demás. Con la sumisión quedamos libres de evaluar a las demás personas y sus planes, opiniones y sueños se vuelven importantes también para nosotros. Podemos obtener la libertad para renunciar a nuestros propios derechos o ideas y dar lugar a los de los demás. Recibimos la oportunidad de alegrarnos cuando alguien puede realizar sus planes, aunque tal vez se contrapongan con los nuestros.

Experimentar la sumisión nos permite vivir el amor genuino hacia los demás dejando a un lado la envidia, el rencor, los caprichos, y permitiendo que tanto sus tristezas, como sus éxitos también sean nuestros.

Si pudiéramos hacer de la SUMISIÓN una de nuestras cualidades, viviríamos más libres, menos estresados, más felices y nuestra relación con las demás personas sería mejor. Especialmente, en nuestra iglesia, podríamos tener relaciones más saludables que reflejaran a Cristo a través del amor genuino. 

Pero no lo dejemos como un reto inalcanzable. Con la ayuda de Dios hagamos a un lado nuestro yo y practiquemos la disciplina de la sumisión.

“Si alguno quiere ser discípulo mío, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz y sígame”     – Jesús.

La Confesión

Escrito por: Eduardo Jiménez

3965869395_af6d7ca16cLa disciplina de la confesión no es muy practicada en mi iglesia. Y los motivos pueden ser diversos, cuidar una imagen, falta de respeto y confidencialidad que demanda esta disciplina, escasez de espacios o de los tiempos propicios para que se dé.

Es interesante notar, que por mucho tiempo la iglesia protestante se esforzó en tomar como base y guía del culto y comportamiento cristiano la Biblia, dejando así aun lado las prácticas que hagan recordar liturgias pasadas empleadas en la iglesia católica.

Así que la disciplina de la confesión en nuestro contexto primeramente, no esta muy bien identificada, segundo no es practicada, y tercero y (esta depende mucho de cada iglesia en particular) no es enseñada.

Beneficios:
Al leer esta disciplina en los apuntes de Foster, descubro que es muy reconfortante desarrollarla. Una de las cosas que me impactan en esta disciplina es la dinámica que se da entre el confesor y el confesante. El autor dice: “No has ha sido dado nuestro hermano… para que nos ayude. El oye la confesión de nuestros pecados en nombre de Cristo, y nos perdona en su nombre. El guarda el secreto de la confesión como la guarda Dios. Cuando acudo a mi hermano para confesar, acudo a Dios.”

¿Pero qué elementos son necesarios?
La actitud que debe de tomar el confesante es de arrepentimiento genuino. Es decir una clara conciencia de que ha ofendido a Dios y que queda a expensa de su misericordia el obtener su perdón.
Sin embargo una vez que se expresa dicho pecado el confesante puede tener la seguridad de que Dios le ha perdonado, por consiguiente esa tristeza ha quedado atrás y ahora el confesante disfruta del gozo del perdón.

¿Con quien cuento?
Para que esto se de, es necesario que por parte del confesor tenga la actitud correcta.
Ser consciente de la situación del confesante
No agrandar ni aminorar los pecados, evitar expresiones de asombro
Completa atención y confiabilidad ante el asunto y la persona.
Estar preparado en áreas de consejería en caso de que el confesante así lo requiera.
No obligar al confesor a decir mas de lo que el mismo desee.
Por lo anterior es indispensable que el confesor sea una persona con madurez espiritual.

Como testimonio.
Fue reconfortante conocer un poco mas a mis compañeros de camino.
Saber que mi pecado ha sido declarado, perdonado y olvidado aligera la carga, se renuevan fuerzas y descansa nuestra alma.

Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. 1 Juan 1:9

El Servicio: Una Disciplina Espiritual

Escrito por: Leonor Fajardo Espinosa

A Hand reaching Out to Someone

Richard Foster, en su libro Celebrando a la disciplina, concibe a toda disciplina como una práctica ejecutada con libertad y no como una ley o mandamiento y solamente se convierte en ley cuando hacemos de la disciplina nuestro enfoque central y perdemos la correspondiente libertad. También declara que la disciplina no tiene ningún valor intrínseco, porque son solamente medios para relacionarnos con Dios.

El servicio también es una disciplina y Foster lo clasifica dentro de las disciplinas externas, así como la sencillez, el estudio, el retiro,  la celebración entre otras. El servicio debe estar impregnado de humillación, amor, entrega, sacrificio, amor y pasión por Dios y por los que tienen alguna necesidad espiritual, física, económica o afectiva. (Pág. 140)

Foster define el servicio como un estilo de vida y no como una lista de actividades que se realizan, además distingue el verdadero servicio del servicio farisaico, y el primero debe diferenciarse del segundo, como una práctica constante o manera de vivir y no solamente hacer algún bien a alguien por presunción o por ser remunerado económica o bien por recibir un reconocimiento. (Pág. 137)

Jesús nos dio el máximo ejemplo de servicio, cuando lavó los pies de sus discípulos, y nos da el mandato…”Así como yo lo he hecho vosotros también hagáis”. (San Juan 13:14-15).  Por eso es importante practicar el servicio porque Jesús lo hizo y Él es nuestro máximo ejemplo de conducta. Es el modelo por excelencia.  Jesús lavó los pies de sus discípulos, despojándose de su manto y atándose la toalla, tomó agua en un lebrillo y empezó la tarea de refrescar esos pies polvorientos y cansados, los secó con esa toalla, ¡Que labor tan humillante! pero tan significativa; cubrió una necesidad y realizó un acto sublime. Es simbólico para nuestros tiempos, no es ahora una necesidad, el contexto es diferente, pero sigue habiendo gente cansada y polvorienta por el pecado que necesitan refrescarse en el río de agua viva (Cristo).

Jesús también dijo, si alguno quiere ser mi discípulo, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. El servicio necesita una dosis de sacrificio y abnegación, morir al egocentrismo y al hedonismo, para pensar y hacer obras de servicio y amor para bendecir al prójimo y mostrar el amor de Dios de manera práctica y significativa.

Maneras de practicar esta disciplina: compartiendo la palabra, practicando la hospitalidad  abrigando al que tiene hambre y frío, practicando la cortesía sincera y honesta (interesándonos en el dolor ajeno, en sus penas y angustias); reconocer a los demás y afirmar sus valores personales, otro servicio es cuidar la imagen y reputación de los compañeros del camino. Oír atentamente a los demás. El amor por el prójimo inicia escuchándolos y entendiéndolos, llevar las cargas unos por otros, orando y buscando suplir sus necesidades (Santiago 2:8,  Gálatas 2:2) y por último menciona Foster, el servicio de compartir la palabra de Dios a quien necesita escuchar las buenas nuevas de salvación. Discipular en un acompañamiento para el nacimiento y crecimiento espiritual y desarrollo integral,

Celebremos a Cristo, siguiendo su ejemplo. Modelemos ese ejemplo a quienes ministramos.

Francois Fénelon dijo: “Feliz el alma que mediante un sincero renunciamiento de sí misma, se mantiene incesamente en las manos de su Creador, dispuesta a hacer todo lo que Él desea, que nunca de decirse un centenar de veces por día: Señor, ¿qué quieres que haga?”

¿Por qué ayunar?

*Nota: Se está publicando esta entrada como parte del curso actual que estoy enseñando en Monterrey, México y titulado, “La Formación Espiritual del Joven y Adolescente”. Invito a los alumnos y a todo lector a ofrecer sus comentarios.

El ayuno es una de las disciplinas quizás menos practicadas por cristianos hoy día. He platicado con muchos jóvenes y adultos evangélicos que nunca han ayunado ni una sola comida en su vida.

Juan Wesley tenía un sentimiento tan fuerte sobre esta materia que se negaba a ordenar para el ministerio metodista a cualquiera que no observara el ayuno regular por lo menos dos días a la semana.empty plate

Pero, ¿por qué debemos orar? Richard Foster nos enseña en su libro Celebración de la Disciplina, que hay varios propósitos del ayuno, y ninguno tiene que ver con “obligar a Dios a hacer lo que nosotros queremos” (pp. 67-69):

  1. Enfocarnos en Aquel que bendice y no solo en la bendición
  2. “Glorificar a nuestro Padre que está en los cielos”
  3. Manifestar las cosas que nos dominan
  4. Recordarnos que somos sostenidos por cada palabra que sale de la boca de Dios (Mt. 4:4)
  5. Mantener el equilibrio en la vida
  6. Aumentar la eficacia de nuestra intercesión
  7. Recibir dirección de Dios en nuestras decisiones
  8. Aumentar la concentración
  9. Liberar los que se hallan en esclavitud
  10. Priorizar el bienestar físico
  11. Recibir y entender revelaciones

¿Puedes pensar en otro propósito del ayuno? ¿Cómo podemos como ministros ayudar a nuestros miembros a entender que “ayunar es saciarse o aun festejar”? ¿Qué tiene que hacer Dios en tu vida para que esa sea una realidad?

Orar = Cambiar

luchando en oracion*Nota: Se publica esta entrada como parte del curso actual que estoy enseñando en Monterrey, México y titulado, “La Formación Espiritual del Joven y Adolescente”. Invito a los alumnos y a todo lector a ofrecer sus comentarios sobre lo que Richard Foster dice.

Reflexiona en las siguientes tres citas de Celebración de la Disciplina, por Richard Foster (pp. 46, 49):

“La oración nos lanza a la frontera de la vida espiritual. Es una investigación original en un territorio no explorado…La disciplina de la oración nos lleva a la obra más profunda y más elevada del espíritu humano.”

“Orar es cambiar. La oración es la avenida principal que Dios usa para transformarnos. Si no estamos dispuestos a cambiar, abandonaremos la oración como característica notable de nuestra vida.”

“¡Estamos trabajando con Dios para determinar lo futuro! Ocurrirán ciertas cosas en la historia si oramos correctamente. Debemos cambiar el mundo por medio de la oración. ¿Qué otra motivación necesitamos para aprender que este ejercicio humano es el más excelso de todos?”

En varias temporadas de mi vida, la oración ha sido para mí una de las disciplinas más desafiantes. Me distraigo. No recibo respuesta. Me ocupo en otras cosas y dejo la oración para lo último, cuando estoy cansado y desenfocado. ¿Has experimentado esto?

¿Cómo te sientes cuando lees esas palabras de Foster? Es una teología de la oración bastante “alta”. ¿Has visto que la oración te ha cambiado y está cambiando el mundo alrededor? ¿Por qué es tan difícil entonces para muchos cristianos practicarla?

En Contra de la Doctrina de la Satisfacción Inmediata

*Nota: Se publica esta entrada como parte del curso actual que estoy enseñando en Monterrey, México y titulado, “La Formación Espiritual del Joven y Adolescente”. Invito a los alumnos y a todo lector a ofrecer sus comentarios sobre lo que Richard Foster dice.

En su libro Celebración de la Disciplina , Richard J. Foster dice:

“La superficialidad es la maldición de nuestra era. La doctrina de la satisfacción inmediata es el principal problema espiritual. Lo que hoy se necesita desesperadamente no es un número mayor de personas inteligentes, ni de personas de talento, sino de personas de vida espiritual profunda” (p. 21).

¿Estás de acuerdo? ¿Cómo has visto en nuestras iglesias que ponemos más énfasis en la carisma o los dones de nuestros ministros en lugar de priorizar raíces espirituales profundas?

Foster aclara otro punto también:housework

“No tenemos que dejarnos convencer de que estas disciplinas [espirituales] son para los gigantes espirituales y que, por tanto, están fuera de nuestro alcance; o para las personas contemplativas, que dedican todo su tiempo a la oración y a la meditación. Todo lo contrario. Dios tiene el propósito de que las disciplinas de la vida espiritual sean para los seres humanos ordinarios: para los que trabajan, los que cuidan niños, los que tienen que lavar platos y podar el césped. De hecho, las disciplinas se ejercitan de la mejor manera en medio de nuestras actividades normales diarias. Si han de producir algún efecto transformador, este debe hallarse en las coyunturas ordinarias de la vida humana: en nuestras relaciones con el cónyuge, con nuestros hermanos, con nuestros amigos y vecinos” (pp. 21-22).

Algunos dicen que el joven hoy día está demasiado ocupado o distraído para practicar las disciplinas espirituales.  ¿Cómo podemos ayudar a nuestra juventud para que ellos se acerquen a Cristo de estas maneras?

Celebración de Disciplina

Hace poco tuve el privilegio de enseñar un curso sobre “La Formación Espiritual del Adolescente y Joven” en Baja Verapaz, Guatemala.  Uno de los ensayos que algunos estudiantes tuvieron que escribir trataba con el libro Celebración de Disciplina por Richard Foster.  Acá reproduzco algunos extractos de uno de los mejores ensayos que recibí, escrito por Daisy Hernández Ixcopal.  Espero que esta reflexión te haga pensar en la importancia de desarrollar estas disciplinas espirituales en nosotros y en nuestros jóvenes.  ¿Cómo podemos vencer el pecado y cambiar nuestros entornos son una base de formación espiritual en nuestro caminar diario?

Cuando pensamos en la palabra “disciplina” es raramente una de nuestras palabras favoritas. Nos invoca imágines de castigo o de tiempos difíciles. Sin embargo cuando hablamos de la disciplina en relación a la vida espiritual, se ve claramente que la palabra viene siendo semejante a la palabra “discípulo.” Un discípulo de Cristo es una persona que sigue a Cristo y que en el proceso aprende de Él. El proceso del aprendizaje por un discípulo se trata no tanto de adquirir información como de adquirir la transformación de la vida como resultado de la relación. Para un discípulo el proceso de transformación siempre tendrá disciplinas espirituales.

Aunque el término “disciplinas espirituales” no está en la Biblia, el concepto por cierto sí está. Pablo le escribió a Timoteo y le instruyó a él “Rechaza las leyendas profanas y otros mitos semejantes. Más bien, ejercítate en la piedad, pues aunque el ejercicio físico trae algún provecho, la piedad es útil para todo, ya que incluye una promesa no sólo para la vida presente sino también para la venidera” (1 Timoteo 4:7-8). Pablo usa la palabra “ejercitar” en una manera en que sus lectores entenderían claramente.

Nuestra meta en la vida cristiana no es que seamos reconocidos por nuestras disciplinas. ¡Queremos ser cambiados! ¡Queremos ser como Jesús! ¡Nuestro deseo es de acercarnos a Él para experimentar su vida obrando en nosotros! Las disciplinas nos ayudan a lograr esa meta. Muchos cristianos están llenos de muy buenas intenciones. Salimos de la iglesia los domingos con la intención de vivir mejor esta semana. “Quiero leer mi Biblia más.” “Quiero orar más esta semana.” Magníficas intenciones. Pero si no nos entrenamos, y continuamos a entrenarnos en una vida consagrada, no lo podremos hacer. No es necesario que tengamos una lista estricta y autoritaria de las disciplinas espirituales. No es necesario que inmediatamente tratemos de emplear a todas en nuestras vidas. Lo que sí es crítico por nuestro bien estar espiritual es que sí empecemos a entrenarnos por la vida sagrada como Pablo le escribió a Timoteo.

Eso no va a pasar porque estemos de acuerdo con unos sermones o con unos artículos que hemos leído. Solo ocurre cuando entregamos nuestras vidas a las manos de Dios a través de Su Espíritu y dejamos que Él empiece el proceso de entrenamiento, mostrándonos los primeros pasos que debemos tomar en esta aventura de hacernos más como Cristo, un proceso aventuroso que dura por toda la vida.

En conclusión, las disciplinas espirituales  muestran nuestra autentica adoración ya que en ella descansa el fundamento  de nuestra relación personal con el Señor. Al entrar nosotros al mundo de las disciplinas espirituales, siempre habrá el peligro de convertirlas en leyes, por lo consiguiente tengamos el sumo cuidado de practicarlas de una manera variada y dinámica. Jesucristo prometió ser nuestro maestro y guía. No es difícil oír su voz. No es difícil entender sus instrucciones. Si queremos ser aprobados por Dios,  cuidemos nuestra relación con él. Ejercitémonos diariamente con ejercicios espirituales presentando nuestro cuerpo en sacrificio vivo santo y agradable al Señor.

Principios Básicos para el Ayuno (Parte II)

…Continuada de la entrada anterior…

Principios Básicos para el Ayuno: Desenmaráñenos Espiritualmente

Por Cindy North en Engage Magazine

Traducido por Ed Brussa

La ironía del ayuno es que el sacrificio es en realidad invertido. Lo que en un principio puede parecer difícil se vuelve un gran placer al entregárselo a Dios. Reconocer nuestras limitaciones en realidad trae una gran libertad y paz. Esto es a lo que Adán y Eva renunciaron en el jardín y es lo que todos deseamos desde ese entonces. Al ayunar invertimos lo que Adán y Eva hicieron, aceptando los límites de Dios.

¿Por qué estoy escribiendo a unas horas antes del amanecer? Dios me está llamando a ayunar en cuanto a las comodidades del sueño y así esperar con él. Dos meses atrás, durante una cumbre de oración, el Señor me despertó en la noche para darme un mensaje. Yo en forma de broma le pregunté a Dios por qué no me podía mostrar esto durante el día. Ahora lo entiendo. Mi deseo de estar en una cama calientita estaba interfiriendo con mi escuchar a Dios. Esta temporada de Cuaresma mi llamado a ayunar incluye el dormir por la mañana. Dios está verdaderamente trabajando con esta disciplina en mi vida.

La dinámica interna del ayuno es el abstenerse de aquello que intenta controlarnos. Si bien la comida es clave para el sustento y es parte importante del ayuno, Dios puede llamarte a abstenerte de otra cosa (por ejemplo, sueño, entretenimiento, agendas ocupadas, los medios, comida chatarra, tarjetas de crédito, o compras).

Definiendo términos:

  • Ayuno normal: abstenerse de toda comida y líquidos excepto agua.
  • Ayuno absoluto: renunciar a todo tipo de comida y agua (Ester 4:16Hechos 9:9)
  • Ayuno parcial: restricción de dieta pero no de todo tipo de alimentos (ver Daniel 10:3)

Consideraciones para el ayuno de comidas:

  • no ayunar cuando una se encuentra bajo grandes cantidades de estrés, durante viajes, o enfermedad
  • consulte a un médico si tiene alguna condición de salud debilitante
  • reduzca las actividades normales mientras ayuna
  • sea progresivo en su ayuno:

a.    Comience con un ayuno parcial de 24 horas (salteando dos comidas pero bebiendo jugos de frutas) una vez por semana.

b.    Pase a un ayuno normal de 24 horas luego de 2 o 3 semanas (incluya grandes cantidades de agua).

c.    Luego de varias semanas de éxito en ayunos de 24 horas, uno puede pasar a un ayuno normal de 36 horas.

d.    Continúe buscando el deseo de Dios para seguir más allá de este punto.

Richard Foster (autor de Celebración de la Disciplina) y Marjorie Thompson (autora de Fiesta del Alma) tienen maravillosos capítulos en cuanto al ayuno y la abstinencia que proveen valiosas perspectivas.

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Thompson identifica nuestra necesidad crucial de ayunar… “Entenderemos muy poco de cómo somos nutridos por Cristo hasta que nos hayamos vaciado de aquéllas formas de sustento que nos mantienen contentos con una vida superficial” (Fiesta del Alma, página 71). La oración y el ayuno están intrínsicamente conectados y son necesarios para entender el llamado de Dios y su mover entre nosotros.

— Cindy North es una autoridad ordenada de la Iglesia del Nazareno. Completó su doctorado ministerial en el Seminario Teológico de Asbury en 2010. Actualmente es adjunta para la Universidad Nazarena de Mount Vernon, y escribe, predica, es mentora y facilita retiros de oración. Ella recide en Olathe, Kansas, Estados Unidos, con su esposo (Rob North Jr.), dos hijos (Quinn y Jordan), y su padre (Phil Shomo Sr.).

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