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Practicando la Santidad Diariamente

Cada miércoles, a partir del 5 de octubre y hasta el 7 de diciembre de 2016, estaremos publicando un artículo enfatizando las diez características de una iglesia Génesis, esto es parte del desarrollo continuo de varias herramientas y materiales que ayudarán a las iglesias a diagnosticar y mejorar su salud.

Por Scott Armstrong

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Había sido un día pesado en la oficina. Tuve conflictos con algunos de mis compañeros de trabajo y un malentendido con mi jefe. Había habido muchas interrupciones no planeadas que me impidieron entrar en ritmo y trabajar en mi enorme lista de cosas por hacer.

Finalmente en casa, me acosté en el sofá con un gran suspiro, exhausto. Comienzo a leer las noticias, tratando de olvidar todas las frustraciones del día.

Mis hijos de 4 y 2 años –en ese entonces- estaban corriendo y chocando sus coches de juguete, haciendo una cantidad exagerada de ruido. Hice como que no los escuchaba y enterré mis ojos en el periódico.

Mi esposa estaba en la cocina preparando la cena y de alguna forma intentando acorralar a los pequeños ruidosos para que no destruyeran el lugar. “Gracias, Señor, por mi maravillosa esposa” –pensé- “Ella es increíble”.

Y seguí con mi lectura.

Ese día ella había trabajado en la oficina la misma cantidad de horas que yo. Me había dicho un poco más temprano que tenía dolor de cabeza. Pero no colapsó en el sofá como lo hice yo. Llegó directo a preparar la comida y cuidar de nuestros hijos.

Algo me decía que debía levantarme y ayudarla en la cocina. “Pero solo sería un estorbo”- reflexioné- “Soy terrible para cocinar”.

Otra punzada en la conciencia me decía que debería al menos jugar con los niños para que no molestaran tanto a su madre. “Pero merezco algo de tiempo para ” –luché contra ese pensamiento- “Nadie sabe las cosas por las que pasé hoy”.

Había predicado y enseñado sobre servidumbre y sacrificio docenas de veces en diferentes congregaciones. Había escrito devocionales y artículos sobre santidad. Pero mis palabras no coincidían con mis acciones – o inacciones – como leer el periódico y defender mi ego.

¿Has tenido momentos así? ¿Instantes donde tus acciones no encajan con los elocuentes discursos que has dicho? ¿Momentos donde actuaste de cierta manera en un lugar específico y completamente diferente en otro lugar?

La quinta característica de una iglesia Génesis es que predique la santidad regularmente y la practique diariamente. Eso es predicar con el ejemplo. Estamos para inspirar apasionadamente a los adultos, adolescentes, -y sí, incluso niños- con nuestro distintivo mensaje de santidad. Y aún más, debemos también vivir de acuerdo con ello en nuestro trabajo, casa y comunidad.

La santidad es conocida con diferentes nombres en diferentes círculos. Entera santificación. La segunda obra de gracia. Morir a uno mismo. Pureza de corazón y de vida. Rendición total. Ser llenos del Espíritu Santo.

Pero quizás la manera más fácil de entender y resumir la santidad es:

SER COMO CRISTO.

Estoy asombrado de lo poco que hablamos sobre la vida de santidad en nuestras iglesias. Me desconcierta la cantidad de personas que piensan que no se puede evitar vivir constantemente en pecado. Me aterroriza escuchar a algunos que creen que la santidad es un concepto periférico de nuestra teología, algo de lo que hablamos una vez cada varios años.

El Dr. Louie Bustle, antiguo Director de Misión Global para la Iglesia del Nazareno, me dijo una vez que el 90% de sus sermones estaban relacionados con la santidad. Me tomó del brazo para asegurarse que tenía mi atención. “Si nuestra gente no comprende la victoria que Cristo nos ofrece, todo lo demás que prediquemos no serán más que solo remedios de autoayuda”.

Tal vez la razón por la que predicamos tan poco sobre la santidad es porque rara vez la vemos en práctica. Miembros de la junta que argumentan venenosamente sobre el color de la alfombra y ponen al pastor contra la pared. Adultos mayores diciendo que ya han pasado al altar un par de ocasiones y no necesitan ir otra vez (insinuando que no tienen áreas en donde necesitan crecer). Liderazgos pastorales que definen la santidad de acuerdo a lo que usas o no usas al vestir y la frecuencia con la que asistes al templo. ¡Todo esto causa confusión en nuestra gente y sirve para diluir el poderoso mensaje que se nos ha confiado!

¿Qué tan a menudo tu iglesia predica y enseña intencionalmente sobre santidad?

¿Los problemas de tu iglesia se resuelven de manera que ejemplifiquen la santidad de pensamiento y de acción?

¿La gente de tu congregación cree verdaderamente que pueden ser como Cristo y vivir sin pecado?

Puse el periódico a un lado. Estaba avergonzado de mi egoísmo y de lo perezoso que estaba siendo como esposo y padre. Rodé por el piso y empecé a luchar con mis bulliciosos hijos. Los cargué y los llevé hacia la cocina. Con mis hijos retorciéndose y riendo bajo mis brazos, le dije a Emily: “Los tres queremos saber si podemos ayudarte de alguna manera.”

Cansada pero sonriendo, ella dijo: “Yo me encargo de la cena si tú te encargas de ese par de bribones”.

Los saqué de la cocina y continuamos jugando. Sabía que aunque al final había hecho lo correcto, éramos tres los bribones aquella noche. La única que en verdad actuó como Cristo desde el principio estaba poniendo la mesa.

Una iglesia Génesis predica santidad regularmente y la practica diariamente.

Para más información, visita el sitio web www.mesoamericagenesis.org o la página en Facebook https://www.facebook.com/MesoamericaGenesis/

La Evidencia del Espíritu Santo

santidadEscrito por: Raphael Rosado, Puerto Rico

Una de las preguntas que más me hace la gente con la que trabajo es como pueden estar seguros de que el Espíritu Santo habita en ellos. Es una pregunta a la que todos nosotros nos enfrentamos en algún momento de nuestras vidas. Algunos de los ministros más importantes de la historia lucharon con esta pregunta durante años, como por ejemplo: Juan Wesley. Este hombre de Dios en un momento estuvo a punto de renunciar a su ministerio y abandonarlo todo porque no sentía seguridad de la obra que el Espíritu Santo había hecho en él.   No fue hasta una noche en un servicio en Londres que sintió un fuego en su corazón y estuvo seguro de que el Espíritu Santo habitaba en él.

Algunas personas comparan la experiencia con el Espíritu Santo con sentir ríos de agua viva corriendo por su cuerpo, otros con hablar en lenguas, o idiomas. En mi caso y en el de otros hermanos simplemente reclamamos la promesa del Espíritu Santo y creímos que Él lo hizo, desde ese día en adelante nunca hemos mirado atrás. He escuchado sobre tantas experiencias distintas que entiendo por qué, a veces, los hermanos se confunden.

Como todas las cosas que tienen que ver con nuestra vida espiritual, no debemos buscar en las experiencias de otros lo que la Biblia claramente delimita. ¿Cuál es la prueba de que el Espíritu Santo habita en ti? Existen dos y ambas son sobrenaturales. La primera se encuentra en Corintios 13. Si yo hablare lenguas, profetizo, interpreto, si mi fe fuera como un monte, si reparto mis bienes o entrego mi cuerpo pero no tengo amor de nada me sirve. La prueba más importante de la presencia del Espíritu Santo en una vida es el amor por la humanidad. En Juan 15:12, Jesús dijo: “Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado.” Cuando amamos a nuestros hermanos con el amor sobrenatural que movió a Jesús a entregar su vida, tenemos una prueba fehaciente de que el Espíritu Santo habita en nosotros.

En segundo lugar existe una evidencia que está íntimamente ligada a un segundo problema: ¿las personas llenas del Espíritu Santo pecan? Esta es una pregunta difícil pero una vez más la Biblia la contesta: En 1 de Juan 2:5-6 se nos dice: “Pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en Él.” El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. Si realmente el Espíritu Santo ha perfeccionado el amor de Dios en nosotros, comenzaremos a caminar igual que Jesús, pareciéndonos a él cada día más.

Sé lo que estás pensando: sentir los ríos de agua viva y hablar en lenguas son más fáciles. El amor sacrificial y una vida de santidad son más difíciles, ¿no?

Oro porque permitas que el Espíritu Santo haga ese milagro eterno en tu vida.

La JNI – Misión, Visión, y Valores Medulares

Jóvenes Juntos“Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza” (1 Timoteo 4:12).

Nuestra Misión

La misión de la Juventud Nazarena Internacional es llamar a nuestra generación a una vida dinámica en Cristo.

Nuestros Miembros

La membresía de la Juventud Nazarena Internacional incluye a toda persona que participe en el ministerio nazareno juvenil y que comparta nuestra visión y valores establecidos.

Nuestra Visión

La Iglesia del Nazareno cree que los jóvenes forman una parte integral de la iglesia. La Juventud Nazarena Internacional existe para guiar a los jóvenes hacia una relación con Cristo que perdure toda la vida y para facilitar su crecimiento como discípulos en el servicio cristiano.

Nuestros Valores

  1. Valoramos a los jóvenes… personas importantes en el reino de Dios.
  2. Valoramos la Biblia… la verdad inmutable de Dios para nuestra vida.
  3. Valoramos la oración… la comunicación vital interactiva con nuestro Padre celestial.
  4. Valoramos a la iglesia… una comunidad de santidad global de fe, diversa en culturas, pero una en Cristo.
  5. Valoramos la adoración… encuentros con un Dios íntimo que cambian la vida.
  6. Valoramos el discipulado… un estilo de vida de semejanza a Cristo.
  7. Valoramos a la comunidad… establecer relaciones que contribuyan a la unión entre nosotros y con Dios.
  8. Valoramos el ministerio… extender la gracia de Dios a nuestro mundo.
  9. Valoramos ser testigos… compartir el amor de Dios en palabras y hechos.
  10. Valoramos la santidad… una obra de gracia en la que Dios, por medio de la obra de su Espíritu Santo, nos capacita para tener una vida que represente a Cristo en lo que somos y en todo lo que hacemos.

Estos valores son dimensiones importantes de la vida santa y deben reflejarse en la vida y ministerio de la JNI en cada nivel de la iglesia. (Para obtener más información sobre estos valores, véanse los “Artículos de Fe” en el Manual de la Iglesia del Nazareno).

El Ejército y el Rey

Hace algunos meses escuché un sermón de la pastora de Grace Point Church of the Nazarene en Ft. Wayne, Indiana — Carla Sunberg.  Rev. Sunberg también abrió la obra de la Iglesia del Nazareno en Rusia y sirvió allí 13 años antes de llegar a ser pastora en los Estados Unidos.  Ella habló estas palabras a 2,000 universitarios en Olivet Nazarene University y creo que te van a inspirar tanto como nos inspiraron a nosotros.

¿La visión? La visión es Jesús. Obsesiva, peligrosa, sin lugar a dudas es Jesús. Y la visión es un ejército de jóvenes.  ¿Ves huesos? Yo veo un ejército. Y uno que es libre del materialismo. Se ríen de 9 a 5 prisiones pequeñas. Ellos podrían comer caviar el lunes y el martes costras y no se darían cuenta siquiera. Ellos saben el significado de la matrix y cómo el oeste fue conquistado. Son ágiles como el viento. Ellos pertenecen a las naciones. No tienen necesidad de pasaporte. La gente escribe sus direcciones con lápiz y se cuestionan su extraña existencia. Son libres, sin embargo, son esclavos de los heridos, los sucios, y de aquellos a punto de morir.

¿Y cuál es la visión? La visión es santidad. Una santidad que lastime los ojos. Que haga reír a los niños y haga enojar a los adultos. Se rindió el juego de integridad mínima hace mucho tiempo para alcanzar las estrellas. Se desprecia el bien y se anhela lo mejor, es extremadamente puro. Parpadea la luz de todos los motivos secretos, de todas las conversaciones privadas. Ama a la gente alejándola de sus saltos suicidas, sus juegos de Satanás.

Este es un ejército que dará su vida por la causa. Un millón de veces al día, sus soldados eligen perder con tal que un día puedan ganar el grandioso “Bien hecho” de los hijos e hijas fieles. Estos héroes son tan radicales en la mañana del lunes, como la noche del domingo. Y no necesitan la fama de los nombres. En su lugar, se sonríen en silencio hacia arriba y escuchan a la multitud coreando una y otra vez: “¡Vamos!” Y este es el sonido de la tierra: el susurro de la historia, fundaciones estremecidas, revolucionarios soñando. Una vez más, el misterio se está diseñando en voz baja, la conspiración está respirando – esto es el sonido de la tierra.

Y el ejército es disciplinado, y también discipulado: los jóvenes golpean sus cuerpos en sumisión. Cada soldado tomaría una bala por su compañero de batalla. Y el tatuaje en su espalda dice: “Para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia.” El sacrificio alimenta el fuego en sus ojos. Ganadores, mártires, ¿quién puede detenerlos? ¿Pueden las hormonas contenerlos? ¿Puede el fracaso tener éxito? ¿Puede el miedo asustarlos o la muerte matarlos?

Y esta generación ora, como un moribundo con gemidos, más que hablar, con gritos de guerreros, lágrimas de azufre, y con grandes risas como cargas de cañón. Están esperando y vigilando 24 horas, 7 días a la semana, 365 días al año.

Y no importa lo que cueste, ellos van a dar. Están rompiendo las reglas, están sacudiendo la mediocridad de su cuevita cómoda, están rindiendo sus derechos y sus pocos errores, riéndose de las etiquetas, ayunando lo esencial.  Los anunciantes no pueden moldearlos. Hollywood no puede contenerlos. La presión de grupo es incapaz de sacudir su determinación. En las madrugadas de fiesta, antes que el gallo cante, ellos están increíblemente tranquilos, pero peligrosamente atractivos en el interior.

En el exterior casi nunca les importa. Llevan ropa como disfraces para comunicar y celebrar, pero nunca para ocultar. ¿Renunciarían a su imagen o su popularidad? ¡Ellos rinden sus propias vidas! Van a cambiar asientos con el hombre culpable, sentenciado a morir en su trono – una silla eléctrica. Con sangre, sudor y muchas lágrimas. Con noches de insomnio y días infructuosos. Ellos oran como si todo dependiera de Dios, y viven como si todo dependiera de ellos.

Su ADN elige a Jesús. Él inhala y ellos exhalan. Su subconsciente canta. Ellos hicieron una transfusión de sangre con Jesús. Sus palabras hacen gritar demonios en los centros comerciales. ¿No los oyes? Anuncien a la gente rara, convoquen a los perdedores y los “raros”.  Aquí llegan los asustados y olvidados con fuego en sus ojos. Caminan erguidos y los árboles aplauden. Rascacielos se hincan.  Las montañas son empequeñecidas por estos hijos de otra dimensión. Sus oraciones convocan a los cazadores del cielo e invocan el antiguo sueño del Edén.

Y esta visión será. Va a suceder, será fácil, vendrá pronto. ¿Y cómo lo sé? Debido a que este es el anhelo de la creación misma, el gemido del Espíritu, el mismo sueño de Dios. Mi mañana es su hoy. Mi esperanza lejana es su 3D.

Y mi oración débil, susurrado, y sin fe invoca un ¡Amén! en trueno resonante que hace temblar todo hueso.  De innumerables ángeles.  De los héroes de la fe.  De Cristo mismo.  Y él es el soñador original.  Él es el ganador final.  Está garantizado.

Ese es mi Rey.

Dinamita Espiritual

Como hemos escrito antes en este blog, si hablamos de la Gran Comisión sin hablar del poder y presencia del Señor que nos la dio, ¡estamos equivocados! Y ¿quién da este poder y quién es esta presencia? Por supuesto, la tercera Persona de la Trinidad: el Espíritu Santo.

Sin duda es la mejor persona con la que podemos trabajar, porque su trabajo es convencer al mundo de pecado, de justicia y de juicio, guiar a los creyentes a toda la verdad y glorificar a Jesucristo.

El Espíritu nos revela la condición de nuestra vida presente, nos muestra cómo es la vida lejos de Dios. Es decir, nos muestra y “convence” que es mejor la vida con Dios que sin Él.

En Hechos 1:8, Jesucristo dice que recibiremos poder cuando haya venido sobre nosotros el Espíritu Santo. Esta palabra “poder” viene del griego “dunamis”, que es la raíz etimológica de la palabra “dinamita”. La dinamita que conocemos actualmente está compuesta de dos ingredientes, nitroglicerina y dióxido de silicio. Estos dos ingredientes por separados pueden causar una explosión pero jamás tan potente como cuando son mezclados para formar la dinamita.

¿No suena esto lindo y aplicable a nuestra vida? ¡Necesitamos al Espíritu Santo porque juntos podemos hacer una explosión! Por supuesto al referirnos a esta dinamita espiritual, pensamos en el cambio transformador en nuestra vida, iglesia, comunidad, ciudad, etc. ¡Pero lo poderoso es que además resulta tan explosiva la mezcla del Espíritu Santo en nuestras vidas, que podemos vivir en santidad para cumplir con la misión que nos dejó Jesucristo!

“Porque nuestro evangelio les llegó no sólo con palabras sino también con poder, es decir, con el Espíritu Santo y con profunda convicción” (1 Tes. 1:5).

“¡Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá!” (Hechos 17:6)

Un Encuentro con Dios

En esta entrada Erika Ríos Hasenauer escribe sobre “Un Encuentro con Dios”,  continuidad de la anterior y de la serie “La Formación del Misionero Nazareno.”

Todo ministerio comienza cuando tenemos un verdadero encuentro con Dios. Estaba muy jovencita cuando tuve mi primer encuentro con Él.  Jamás lo olvidaré y jamás me arrepentiré de haber dado ese paso.

El mejor ejemplo es Isaías. “Heme aquí, envíame a mí”.  Aunque suena bien, esto no dice nada sin compromiso. No se puede enlistar sin un encuentro con Dios, sin un cambio de corazón y mente, de hecho, sin la experiencia de santidad y de la presencia del Dios vivo en su vida.  Isaías con los lentes del Dios santo, vio la realidad de su nación, sintió lo que el corazón de Dios sentía. Por lo tanto obedeció al llamado del corazón de Dios y no sólo a la necesidad del hombre, pues eso revela nuestra realidad pecaminosa, y es cuando hay un avivamiento. Casi todos inician por pedir perdón, por sentirse sucios y sentir asco por el pecado.

¡Claro!, el Dios santo no nos permite acercarnos a él sin que opere un cambio, un milagro, una transformación en nuestra vida.  Tiene sentido lo que dice el escritor de Hebreos: “Sin santidad nadie verá al Señor”.  Cuando Isaías dice que Dios tocó sus labios, estaba expresando la aceptación que tuvo Dios de esa ofrenda viva, dándose él mismo como una alternativa ante la realidad y la necesidad.  Dios estaba aceptando su ofrenda y reconociendo su honestidad de aceptar su realidad pecaminosa.  Isaías sintió desmayar y hasta morir ante la imagen gloriosa, poderosa, majestuosa de gloria.  Clamó desde lo profundo de su corazón: “Ay de mí…soy hombre muerto…tengo labios inmundos…habito entre un pueblo con labios inmundos…”

Cuando todos clamemos en estos términos, entonces el avivamiento que tanto deseamos vendrá. Ya no habrá necesidad de buscar a los misioneros, ellos vendrán, ya no habrá necesidad de rogar a la iglesia que haga su trabajo, ella lo hará, no habrá escasez de pastores, ellos estarán allí.

Una Verdadera Iglesia Global

*En las entradas de estos días estoy publicando extractos del Reporte de los Superintendentes Generales en la Junta General hace tres semanas en Lenexa, Kansas, EEUU.  Creo que es sumamente importante leer y recibir estas palabras para que nos ayuden en nuestras vidas y ministerios.  Si quieres todo el reporte en español, haz clic acá: Reporte JSG Febrero 2010.

Nuestra 27ma Asamblea General fue un evento histórico. ¿Estaba usted presente allí el 30 de junio del 2009, o estaba observando la cobertura por Internet cuando los delegados eligieron al primer superintendente general no-anglo-sajón, el Dr. Eugénio Duarte, de Cabo Verde? ¿Sabía usted que en el mismo día de la elección del Dr. Duarte, el presidente de Cabo Verde interrumpió la sesión del parlamento para anunciar que un hijo de Cabo Verde había sido electo superintendente general en la Iglesia del Nazareno?  El parlamento se puso de pie con aplausos y aprobó una resolución felicitando al Dr. Duarte.

El Señor está dirigiendo hacia adelante los pasos de la iglesia, asignando a líderes espirituales de capacidad…

…Nuestro deseo de llegar a ser una iglesia que hace discípulos, y una comunidad internacional de fe en la tradición de santidad-wesleyana, es cada día más una realidad más cercana.

Para proveernos perspectiva, una tercera parte de los nazarenos viven en los Estados Unidos de América. Dos terceras partes viven en África, Asia-Pacífico, Canadá, el Caribe, México, América Central y Panamá, Eurasia, y Sudamérica.

¿Qué implicaciones tiene esto para la denominación en cuanto a su teología, su identidad, su liderazgo, el Manual, sus relaciones interpersonales, y sus finanzas?

Para responder a esta pregunta, la JSG ha recomendado una Comisión sobre el Futuro Nazareno. Es necesario que se lleve a cabo un diálogo intencional y seguido en cuanto al rumbo que está tomando la denominación y cómo llegaremos a nuestro destino. El formar el futuro implica el tomar decisiones en cuanto a lo que mantendremos intacto, lo que vamos a añadir, y lo que necesitamos abandonar.

Pero hacemos abundantemente claro este punto: no vamos a cambiar el mensaje.

Somos una iglesia Cristiana, una iglesia de Santidad, y una iglesia Misional. Tampoco abandonaremos la misión. Seguiremos “haciendo discípulos semejantes a Cristo en las naciones.”

Siendo Mentor a Nuevos Líderes

MentorPor los siglos, líderes cristianos han aprendido el valor de ser mentores y equipar a otros para cumplir la misión y utilizar sus dones.  Jesús modeló el proceso de ser mentor con sus propios discípulos: “Porque él enseñaba a sus discípulos… y les dijo a ellos, ‘El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres. Ellos le matarán, y después de tres días, él resucitará’” (Marcos 9:30-31).

¿Cómo eres mentor a nuevos líderes? La respuesta es simple—tutorarles como Jesús tutoró a sus discípulos.

1. Lidera con el ejemplo

Los aprendices aprenden de los fundamentos de una vida santa y un ministerio efectivo mientras ven a los líderes en acción. Jesús citó las escrituras que los discípulos sabían que él había leído. Ellos querían orar como le habían oído orar. Ellos reflejaban las palabras y las acciones vistas en el ministerio diario de Cristo. Tú puedes enseñar desde el libro o puedes enseñar con el ejemplo. ¿Cuál crees que tiene un impacto duradero?

2. Enseña con hechos

Los aprendices de Jesús aprendieron en el trabajo. El liderazgo es mejor  “captado” que “enseñado”.  El entrenamiento en el campo enseña lo que enseñanza en el aula no puede: pasión.  Algunos han dicho que no se puede desaprender andar en bicicleta.  La habilidad que aprendiste desde tu primer manejo (caídas o no), está aprendido hasta el último día de tu vida.  Asegúrese que sus dirigentes tengan las experiencias “vivas” que llegarán a ser destrezas de por vida.mentor2

3. Diviértanse

Ser mentor significa tutorar y no torturar. Los tiempos informales son tan importantes como los tiempos formales. Sus líderes necesitan ver el lado humano de la santidad en el dar y tomar de la vida.  Esto fue reflejado en el nombre por el cual Jesús se refería a él mismo: El Hijo del Hombre.  La santificación es una creencia seria y se expone gloriosamente en el carácter bondadoso y características de los santificados.

4. Liderados por El Libro

Habrá muchos escritos que conceptualizarán liderazgo para nuevos líderes; pero ninguno reemplazará al Libro; La Biblia.  Leída, citada, o memorizada, la Palabra de Dios solidifica una gran parte de ser mentor.

Dios ha puesto los recursos naturales de evangelismo global en tus manos; personas con un corazón por Dios y con manos que trabajan para otros. Que seas mentor a ellos en Su poder y por Su gloria.

–Louie Bustle, Director Global de Misiones

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