Terminando Bien

«Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mi, sino también a todos los que aman su venida» (2 Timoteo 4:6-8).

Recibí las noticias tristes hace una semana de algunas colegas y amigos, personas con un ministerio muy bonito y con mucho alcance, que fallaron espiritualmente. Al enterarme de su fracaso moral, fue como un golpe al estómago. ¿Qué estaban pensando? ¿Cómo llegaron a este punto?

Pablo en su segunda carta a Timoteo está sintiendo que sus días en la tierra son pocas. Los eruditos dicen que Pablo había escuchado rumores de su muerte pendiente y aun quizás estaba sintiendo físicamente los afectos de su vejez. Después de compartir antes en la carta varios consejos a su «discípulo» Timoteo, me imagino que él hace una pausa, respira profundamente, y con cansancio y también satisfacción escribe las palabras que leímos arriba.

Quizás él se había equivocado en algo; sin duda Pablo aprendió mucho durante su ministerio y sus muchos viajes. Dios no había terminado su obra en él todavía (Fil. 1:6; 3:12-14). Sin embargo, Pablo nunca había perdido su enfoque. Su vida, sus prédicas, y sus cartas hablan siempre de CRISTO CRUCIFICADO, una vida santa y agradable–dedicada a SU SEÑOR JESÚS. Pablo en 2 Timoteo 3 y 4 explica las perspectivas desviadas y torcidas del mundo y como Timoteo debe mantenerse fiel. Y justo antes de terminar su carta Pablo dice a su hijo espiritual, «He terminado bien. No tengo ningún remordimiento.»

¿Podemos decir lo mismo? Que triste invertir toda una vida en la obra del Señor y caernos de repente por no acercarnos diariamente a CRISTO. Pero del otro lado, que glorioso decir con Pablo cuando estamos en nuestro lecho de muerte, «He dado todo. Ha sido un maratón y una batalla, pero he guardado la fe. Y todo por la gracia de mi Señor y Salvador Jesucristo.»

2 comentarios sobre “Terminando Bien

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  1. La Biblia nos habla de grandes hombres que intentaron vivir una vida consagrada a Dios, sin embargo, muchos de ellos aunque estaban en un punto cumbre en su nivel de vida espiritual fueron tentados y vencidos por el mal, tal es el caso de Salomón y David.
    Dios comprende que somos humanos y que como tales tenemos debilidades. Para ir perfeccionando su poder en nuestra debilidad (2 Corintios 12:9), Dios permite que a nuestra vida vengan pruebas pero dice que no deja que seamos tentados más de lo que podamos resistir, además de que da la salida para poder soportar la tentación (1 Corintios 10:13), no nos deja solos con el «problema».
    La Biblia menciona que con la muerte de Jesús lo que era imposible cumplir por nuestra debilidad carnal, ahora ya no es así, la justicia de Dios se cumple porque Jesús «condenó al pecado en la carne (Romanos 8:3-4).
    Si algún hermano cae en la tentación, quiere decir que no ha muerto del todo a lo terrenal (Colosenses 3:5), además demuestra una falta de comunión real con Diosya que a través de éstaDios nos da de su Espíritu Santo para que nos dé la fortaleza para enfrentar la tentación, para seguir adelante, además pondrá en nosotros el querer para el hacer (Filipenses 2:13).
    Las pruebas son necesarias para reforzar nuestra fe en Dios y para ver cuán consagrados estamos en Él; son el tipo examen sorpresa con el que Dios nos evalúa para saber si seremos aptos para alcanzar el Reino Celestial y para que por medio de la victoria alcanzada alabemos a nuestro Dios y Padre Celestial (1 Pedro 1:6-7).

    Lilián Calvo (Lilí)

  2. También debes saber que en los postreros dias vendran
    tiempos dificiles…y muchos se apartaran de la fe.
    2daTim:3:1
    yo creeo que todos los que ya tenemos un camino recorrido
    con El Señor, y nos damos cuenta de un Siervo o hno que
    cae,nos duele en el alma.pero también pablo nos dice;
    El que piense estar firme mire que no caiga.
    que El Señor lo guarde (y nos) guarde en la palma de
    su mano. con amor angelina

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