Las Finanzas y las Confianzas

Recientemente he estado pensando en varios líderes quienes han tenido una debilidad muy grande en una área importante de sus ministerios.  Quizás sobresalen en muchas áreas y Dios sin duda les ha usado para tocar a miles de personas.  Pero, no saben cómo manejar finanzas.  Reciben ofrendas para su ministerio y no lo anotan inmediatamente; compran cosas y no entregan los recibos a tiempo; cuando sus jefes, sus empleados, o sus congregantes piden un reporte de cuentas, no saben donde está el dinero o dónde se usó.

En muchos casos estos líderes no están intencionalmente buscando aprovecharse de la iglesia, del ministerio, etc.  Son buenos hermanos.  Pero su inhabilidad de manejar finanzas deja una duda en la mente de todos y muchos de ellos han tenido que ser despedidos por sus fracasos con el dinero.

Estaba leyendo en 2 Corintios el otro día y las palabras saltaron de la página.  Pablo y sus compañeros llevan una ofrenda generosa de las iglesias empobrecidas de Macedonia a Corinto.  Pablo describe a su compañero que lleva la ofrenda como “el hermano cuya alabanza en el evangelio se oye por todas las iglesias” y que él fue “designado por las iglesias…para llevar este donativo” (2 Cor. 8:18-19).  Es interesante que añada, “Evitando que nadie nos censure en cuanto a esta ofrenda abundante que administramos, procurando hacer las cosas honradamente, no sólo delante del Señor sino también delante de los hombres.”

Dios no nos ha llamado a todos a ser contadores profesionales.  Algunos de nosotros podemos manejar números y documentos en Excel fácilmente y otros no (¡gracias a Dios por mi esposa!).  Pero en el ministerio manejar finanzas es un requisito, sin mencionar un privilegio.  Como cristianos somos mayordomos–y debemos ser aun mejores mayordomos como misioneros o líderes en la iglesia.  Todo un ministerio puede caer sin poner el énfasis en rendir cuentas y manejar finanzas bien.  Procuremos hacer las cosas honradamente, no sólo delante del Señor sino también delante de los hombres.

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 17 septiembre 2008 en Otro y etiquetado en , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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