Casi Todo a Cristo Yo Me Entrego…

Alabando COM Nicaragua

Tengo que admitir que en los Campamentos de Orientación Misionera (COM), no todos responden al llamado del Señor para sus vidas.  Cada vez que estoy en un evento así o en un campamento de jóvenes predicando, puedo distinguir muchas veces entre las personas que contesten el llamado del Señor sin excusas y los que no están listos todavía para un salto tan grande.

Este último grupo no está lleno de mala gente, por supuesto.  De hecho la mayoría de cristianos en algunas de nuestras iglesias son así, ¿verdad? Quieren servir a Dios a su manera o cuando tienen mejor preparación o cuando se resuelve algún asunto personal, etc.  Quieren servir al Señor, pero no en África (o no en su vecindario), o no ahora siendo tan joven (o tan viejo), o no como soltero/a (o no con la familia que tienen).  Muchos lloran en eventos grandes e impactantes, muchos vienen al altar.  Pero la prueba está en sus acciones–en nuestras acciones.  ¿Vamos a tomar el paso de fe y empezar AHORA a ministrar, sin reservas, ni excusas, ni parámetros?

Estas dos semanas he estado leyendo el libro de Hebreos en mis devocionales personales.  El capítulo 11 se conoce como “el Capítulo de Fe” y posee una riqueza inmensa para nosotros.  Voy a citar los versículos que me saltaron de la página hace tres días y quiero que reflexiones sobre tu vida, tu llamado, y tu respuesta en fe a la voluntad de Dios.  ¿Estás listo para dejar tu familia y tu patria? ¿Estás listo para servir voluntariamente sin crédito ni reconocimiento?  Este viernes en este blog escucharemos de una participante en el COM en Nicaragua que está dispuesta, no importa el costo…

“Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver.  Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad” (Hebreos 11:13-16).

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 18 febrero 2009 en El Llamado, Fe y etiquetado en , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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