El Medio es el Mensaje

tv_abstract_by_kwest19_350Como misioneros siempre nos preocupamos por cómo comunicar el mensaje más importante—el evangelio. A veces hablamos de “contextualizar” el mensaje, o adaptar nuestros métodos de compartir las mismas buenas nuevas en una nueva cultura. En teoría el contenido no cambia, pero el medio sí.

Pero, es bastante idealista, ¿no? Casi siempre si ajustamos la forma de compartir el evangelio, se va a entender muy diferente. El medio llega a ser parte del contenido. Como Marshall McLuhan decía hace cinco décadas, el medio es el mensaje.

Para mi cumpleaños o para Navidad, espero que alguien (¿lanzando la indirecta, quizás?) me compre el libro Flickering Pixels: How Technology Shapes Your Faith por Shane Hipps. Ya he podido leer algunos extractos y el autor está de acuerdo: el medio es el mensaje. Para cristianos, esto significa que cuando articulamos el evangelio por medios diferentes, esencialmente “reformamos el evangelio.”

Considera esto: Antes de que la mayoría de gente pudiera leer, la Iglesia enfatizaba las historias Bíblicas que se podían comunicar por ilustraciones y vidrios de colores. Significaba que priorizaban los Cuatro Evangelios sobre las Epístolas pesadas teológicamente. No obstante, el alfabetismo se esparció con la invención de la prensa, y el efecto fue bueno y malo. De un lado, todos tenían acceso a la Palabra y de hecho la Reforma Protestante se hizo posible. Del otro lado, llegó a ser mucho más fácil reducir la historia del evangelio a un sistema de doctrinas.

Hay otras consecuencias. La prensa erosiona la necesidad humana (y capacidad) de memoria. Antes de que se escribieran las cosas, la gente tenía que recordar historias e información para poder transmitirlas con precisión. La memoria y la transmisión eran asuntos de la comunidad. Pero leer es intensamente privado. Por tanto, la prensa anima el individualismo mientras reestructura la manera por la cual el cerebro procesa la información.

Medios visuales, por supuesto, vuelven a formatear el cerebro de nuevo—esta vez alejándolo de pensamientos abstractos, lo cual puede ser bueno y malo a la vez.

¿Cómo pueden las maneras en las cuales comunicamos el evangelio a nuestra congregación o comunidad—impreso, cara a cara, y en línea—influenciar el contenido del evangelio? Hipps nos lanza otra pregunta: ¿Qué quiere decir que Cristo—y ahora su Iglesia—es tanto el medio Y el mensaje?

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 31 julio 2009 en Otro, Teología y etiquetado en , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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