La Carrera Más Asombrosa: Parte I

*Reflexión escrita por Stephanie Bloom, misionera voluntaria trabajando con el Ejército de Salvación.

“Despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante” (Hebreos 12:1).

¿Qué es lo que pasa en una carrera de larga distancia? Pues, normalmente hay dos experiencias físicas que tienen la gente durante una carrera.

1. La Fase del Sustento:

Esta fase es 50-80% de la carrera entera. En esta parte el corredor se siente muy bien. El cuerpo del corredor empieza a quemar el glicógeno (carbs) para la energía, la fuente rápida de energía. El cuerpo no requiere mucho oxígeno mientras que está quemando los carbohidratos. Mientras que el corredor continua, los carbs se acaban y ácido láctico empieza a crecer en los músculos del corredor, muchas veces haciendo que sus piernas se sienten que estén en fuego.

2. La Pared:

Esta fase empieza cuando casi se acabaron los carbs y el cuerpo empieza a quemar la grasa. La grasa es más difícil de quemar y requiere más oxígeno, causando el corazón a trabajar más duro para mover la sangre por el cuerpo. El cuerpo también puede acabarse de los líquidos y llegar a estar deshidratado, lo cual resulta en que la sangre espesa y lo hace más difícil para mover por el cuerpo también. Muchas veces en este punto de la carrera el corredor va dramáticamente más despacio, a veces hasta pararse, y empieza a tener pensamientos de dudas sobre si mismo. Así describen los corredores esta experiencia de pegar “la pared”:

“De pronto sus piernas se sienten como si pesaran 100 libras cada uno. Su boca está seca.  Su mente empieza a jugar con Usted. Piensa que nunca va a terminar.”

“Sentía como si un elefante hubiera brincado de un árbol para sentarse en mis hombros y estaba haciéndome cargarlo para el resto de la carrera.”

¿Cómo es esto como nuestra carrera Cristiana? Pues, pensé que si la Escritura dice que estamos corriendo una Carrera Espiritual entonces tendría que compartir algunas similitudes con una carrera física. Pasamos por la Fase de Subtenencia Espiritual cuando estamos bien alimentados con los “carbs” y “líquidos” que necesitamos.  Sin un suministro continuo “Carbs” y ”Líquidos” pegaremos a La Pared Espiritual.  Sentiremos que nuestras “Piernas” pesan 100 libras cada uno y las dudas entraran. Dependiendo de cuan preparado están los corredores físicamente y mentalmente para enfrentar “la Pared”, algunos corredores pueden pasar por la pared sin darse cuenta y algunos están completamente parados por ella y forzados a dejar de terminar la carrera. Lo mismo es cierto de nuestra Carrera Espiritual.  La Pared Espiritual requiere preparación, carbs, líquidos y perseverancia….

*Continuaremos esta reflexión en la próxima entrada, este viernes 4 de febrero.

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