Enfadado y…tardando…

drowning arkDespués de leer la historia de Noé (Gén. 6-9) siempre pienso en una cosa: ¿Por qué le enseñamos esta historia a nuestros niños? ¿No trata sobre el juicio y la ira de Dios? Noé y su familia estaban dentro del arca temporalmente estudiando zoología. Los cielos se abren, las aguas suben y… todo el mundo se inunda. ¿Puedes imaginarte lo aterrados que estarían nuestros sobrinitos e hijitos si les contáramos cada detalle? Supongo que es una historia para niños porque tiene animales.

Pero hay otra cosa que pienso que es extraña con respecto a esta historia. Tenemos que reconocer que Dios estaba muy enojado. Él lamentó haber creado al hombre y su corazón estaba lleno de dolor (6:6). Dios estaba triste, pero también su pueblo lo enfureció.

Recuerda: Él es el “Dios misericordioso y clemente, lento para la ira, y grande en misericordia y verdad” (Salmo 86:15). La maldad era tan horrible que este mismo Dios tuvo que bajar el puño y gritar: “¡Basta!”.

Y aquí viene la parte más rara. Durante el tiempo en que Dios compartía con Noé sus planes para destruir a la humanidad, de repente se detuvo y le dio instrucciones detalladas acerca del barco. “Quiero tres niveles Noé, y necesitas usar un cierto tipo de madera…” El Señor también le dio instrucciones detalladas sobre su familia, los animales y otras cosas importantes, y después, el Dios que estaba furioso… esperó. La mayoría de los eruditos dicen que se necesitaron 120 años para construir esta arca gigante. ¿Por qué no destruyó Dios a la humanidad en ese instante cuando estaba tan enojado? ¿Por qué simplemente no le dijo Dios a Noé: “Hazte un arca Noé, estoy harto de esto”?

La respuesta es la clave. Como sabemos, aun en su enojo Dios no deja de ser compasivo. Él siempre ama a su creación. La esencia de su carácter siempre es de amor. Por eso se tomó el tiempo para hacer una pausa y explicarle al único hombre que estaba viviendo una vida santa lo que necesitaría hacer para salvar a la humanidad. 

¿Es increíble, no? Eso significa que como hijos de Dios, no solo debemos servirle con temor, sino que somos libres para servirle con amor. Podemos obedecerle como Noé, simplemente porque le amamos profundamente. La pregunta es: ¿Has llegado a este punto en tu vida? ¿Cuándo fue la última vez que fuiste abrumado por su amor y su misericordia?

Recuerda: aun en el juicio hay gracia. Aun en la ira hay amor. Y aun una historia para niños puede enseñarnos todo esto.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: