¡Jesús vive y yo lo conozco!

empty tombSi en algo han aportado los avances tecnológicos, es en la facilidad para tener grandes cantidades de información al alcance de la mano. “Búscalo en Google” se ha convertido en la consigna de todos ante cualquier pregunta o duda. Esto significa que cada día debemos estar más y mejor preparados para dar razón de la fe que habita en nosotros.

Que la Biblia tiene errores. Que tiene contradicciones. Que la Biblia fue alterada. Que el evangelio fue un invento de los apóstoles.  Que la ciencia refutó a Dios o que la Filosofía lo mató.  Todos los días parece más complejo presentar el evangelio.

Recuerdo un gran amigo con el que tuve intensas discusiones sobre estos temas.  Un día me di cuenta que ninguna cantidad de argumentos podría moverlo de su incredulidad.  En una ocasión en medio de una discusión le dije: “Olvida los argumentos por un segundo. ¿Somos amigos?, ¿Confías en mí?”sharing faith

“Sí,” fue su respuesta.

“Pues lo que te estoy diciendo es que yo conozco a Jesús personalmente y quiero que tú también lo conozcas.” Por primera vez no hubo argumentos ni refutaciones.  Ya la discusión no era filosófica, era personal.  El evangelio es una relación con Jesús y la mejor forma de transmitirlo es a través de buenas relaciones con nuestros semejantes. Un amigo presenta a Jesús a otro amigo.

Al mirar la forma como los apóstoles predicaron el evangelio, salta a la vista que el eje central de la historia es que Jesús resucitó, vive, y que tú y yo podemos conocerlo personalmente. Pablo nos dijo que si Jesús no hubiese resucitado vana es nuestra fe. 

A veces en el proceso de desarrollar nuestro ministerio pensamos que esta verdad es obvia para todo el mundo. Después de todo, por eso están en la iglesia, ¿no?  También pensamos que en nuestras culturas latinoamericanas todo el mundo tiene una base cristiana. Sin embargo, cada día las personas son bombardeadas con información que intenta hacerlos dudar de que Jesús viva. Si negamos a Jesús, ninguna cantidad de enseñanzas morales nos harán mejores seres humanos. Por mucho que enseñemos “vida cristiana” o “discipulado”, si nuestros hermanos no están seguros de que Cristo vive, le será imposible vivir como él.  Pero si reconocemos que Jesús vive y nos relacionamos con él, instintivamente comenzaremos a imitarle.

El mundo ha cambiado, pero creo fervientemente que en lo esencial los seres humanos siguen siendo iguales. Más aún, estoy seguro de que Jesús no ha cambiado.  En el proceso de diseñar estrategias para nuestro ministerio no debemos olvidar que al final del día el evangelio no es una filosofía, ni una teoría, sino una relación. ¡¡Jesús vive y yo lo conozco!!

*Gracias a Raphael Rosado por haber escrito este artículo.

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (17 años) y Sydney (15 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 23 abril 2014 en Calendario Cristiano, Evangelismo y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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