Una Carta de Cristo

Carta leída“Una Carta De Cristo”

Por: Eugénio R. Duarte.

Trad. Ariadna Romero

Una carta muerta es aquella que no puede ser entregada o devuelta. Es aquella que falla en cumplir el propósito por el cual fue escrita y enviada.

El otro día, encendí la tv para ver las noticias y escuché la increíble historia de una carta que tardó 83 años en ser entregada. Para entonces, era ya muy tarde para que el destinatario leyera lo que el remitente tenía que decirle (incluyendo una disculpa por no haber escrito antes).

La Biblia relata muchas historias sobre cartas. Esas cartas que entregaban mensajes de ánimo, exhortación, amenazas, autorización, identificación, mediación, cuestiones del Estado, invitaciones a la adoración, etc.

Se describe una excepcional carta de recomendación en 2da. de Corintios 3:2-3  – “Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres; siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón”.envelope

Esto habla de nosotros, ¿cierto? Escritas e interpretadas por Dios, se supone que seamos cartas legibles y entregables. Sin embargo, una cosa puede volvernos cartas cerradas, ilegibles e incapaces de entregarse, o quizás relegadas para entregar tardíamente. El factor que hace toda la diferencia es nuestra propia voluntad. La confianza que Dios deposita en nosotros amerita nuestra mejor respuesta y voluntad para ser usados como canales a través de los cuales Él pueda esparcir Su mensaje de salvación y transformación.

El trabajo del Espíritu Santo en nosotros persuadirá a otros a buscar, encontrar y optar por el poder divino que también está disponible para transformarlos. Dios está en el negocio de transformar a aquellos que respondan a Su trabajo en sus vidas, para convertirlos en reproducibles seguidores de Cristo. Nuestro fracaso para servir a Su propósito de comunicar Su mensaje constituye una desobediencia de nuestra parte y resulta en oportunidades desperdiciadas de alcanzar lo inalcanzable. Nuestro sincero deseo de llegar a ser y permanecer como cartas entregables nos capacita para gozarnos en la dulzura de las siguientes palabras: “que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina…” (2 Timoteo 4:2-3).

¿Cuándo fue la última vez que reflexionaste en esas palabras?

Hazlo de nuevo hoy; permanece entregable. 

“No le pidas a Dios que solamente te use, pídele que te exprima, que te consuma. Después ora, incluso más de lo que habías orado antes, para ser capaz de mantener ese compromiso”. –Katie Brazelton

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 20 agosto 2014 en Vida Devocional y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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