4 Razones para Celebrar la Cuaresma

The Penitent Lent Taos 07 by Charlie Spear

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Cuatro razones para celebrar la Cuaresma

¡Es esta época del año otra vez! Actualmente estamos entrando en la temporada del calendario cristiano cuando volvemos nuestros corazones y mentes hacia el último sacrificio de Cristo: su muerte y resurrección. La Cuaresma ha sido significativa para los cristianos a través de los siglos, por la forma como nos unimos a Jesús y “afirmamos nuestro rostro para ir a Jerusalén” – donde la cruz nos espera (Lc. 9:51).

Sin embargo, esta también es la época del año cuando oigo legiones de cristianos que cuestionan la práctica de la Cuaresma. “¿No es católico?” responden, desconcertados. “¿No deberíamos estar celebrando a un Señor vivo y no a uno muerto?”.

Mi propia práctica de renunciar a algo durante los 46 días de la Cuaresma normalmente se topa con miradas perplejas en el mejor de los casos e injurias teológicas en el peor. La mayor parte de mis hermanos y hermanas evangélicos de Latinoamérica confían y valoran mi ministerio y la amistad, pero al mismo tiempo tratan de explicar mi perspectiva de la Cuaresma como otra de mis rarezas.

He escrito y compartido antes respecto a la Cuaresma, su significado y su historia. Todos los años ofrezco reflexiones y devocionales con respecto a este importante período de tiempo. Pero este año, he decidido que ya es hora. Ya es tiempo para compartir las cuatro razones principales del por qué celebrar esta época (sí, un evangélico de vida misionera y sirviendo en América Latina):

  1. Nuestra historia estima la Cuaresma como algo esencial.

Es sorprendente observar como muchos cristianos nunca han oído hablar del calendario cristiano. Este calendario ha sido útil durante generaciones y una miríada de diferentes culturas con el fin de que nos ayude en nuestro caminar con Cristo. Cuaresma y Adviento, Epifanía y Pentecostés no son algo reciente. El calendario cristiano no es relegado a una cierta denominación o “rama” de nuestra familia religiosa. Aunque la Iglesia Católica celebra estas temporadas en diferentes formas que la Evangélica u otras iglesias; debemos reconocer que la Cuaresma (en este caso) es histórica y culturalmente relevante, aunque tu tradición y fe particular quizá nunca haya hecho hincapié en ello.

  1. Mi historia estima la Cuaresma como algo esencial.

Siendo un niño pequeño, recuerdo que mi padre, un pastor Nazareno, dirigía a la iglesia en la observación de la Cuaresma. Él y otros líderes compilaron un devocional con reflexiones diarias. Desafió a nuestra congregación a “despojarnos de todo peso y del pecado que nos asedia” en ese tiempo, por lo que estaríamos más plenamente dedicados a Cristo y su causa. Él no era el único pastor Nazareno que lo hacía; toda nuestra denominación ha producido y sigue produciendo material para esta temporada.

Sin embargo, el reto no era sólo para la iglesia. Él modeló la importancia para nuestra familia. Dejé de ver televisión un año por la Cuaresma. Dejé de tomar refrescos otro año. Un año memoricé un versículo al día durante los 46 días. Estas cosas parecen triviales en comparación a la brutal muerte de Jesús en la cruz, pero me ayudaron a enfocarme más agudamente en la enseñanza y el sacrificio de mi Señor. Francamente, yo nunca podría detenerme para celebrar la Cuaresma, pues ha sido crucial en mi propia formación espiritual.Lent

  1. La Cuaresma nos obliga a incomodarnos.

Como seres humanos, naturalmente, queremos estar cómodos. Todos los anuncios de nuestra sociedad de alguna manera prometen que nuestra vida será mejor y más fácil con ese producto. No hay nada malo en querer una toalla suave o un coche más bonito, ¿verdad?

El problema es que – sobre todo en el sentido espiritual – no crecemos realmente cuando nos sentimos cómodos. Piensa en cualquier momento de crecimiento espiritual significativo en tu vida. ¿No fue una temporada de retos y dificultades profundas? Es sólo en épocas de crisis y malestar que vamos madurando y nos vemos obligados a depender de Dios.

Clichés cristianos no son suficientes en esos momentos. La mayor parte de la vida se vive en la incómoda realidad de que las cosas no van a nuestra propia manera. Como cristianos, si siempre proclamamos que las cosas han ido a nuestro favor, y nunca predicamos la realidad del sacrificio en medio de las dificultades, estamos vendiendo un evangelio barato. No hay corona de joyas sin obtener primero una corona de espinas. No vemos la tumba vacía sin una cruz. Y en tu vida y la mía, nunca habrá verdadera resurrección sin muerte.

En una sociedad donde el sacrificio no es popular, es más necesario que nunca la teología incómoda de la Cuaresma.

  1. La Cuaresma nos lleva a comunidad y a la rendición de cuentas.

A medida que envejezco, me estoy volviendo más y más introvertido. No me malentiendan: Me encanta estar con la gente. Sin embargo, me renueva la energía solo cuando estoy con mi familia o algunos amigos cercanos.

Si no tengo cuidado, mi viaje espiritual puede llegar a ser el mismo. “¡Jesús y yo vamos a conquistar todo! ¡Nosotros dos realmente podríamos cambiar el mundo si no fuera por todos ustedes desordenados!”.

La Cuaresma me obliga a este viaje por carretera a Jerusalén junto con mi congregación local. Cuando renuncio a algo, tengo que informar de forma transparente a mis compañeros de viaje en cómo me va. Y aun así la realidad más poderosa es que me uno a una comunidad aún más amplia y más rica todavía. Cuando me uno a la Cuaresma, me uno a los patriarcas de nuestra fe, como San Agustín y Tomás de Aquino, quienes aplicaron esta práctica anual. Y este año, celebro la Cuaresma junto con los cristianos perseguidos en Nigeria y Siria. Estoy seguro de que este tipo de koinonia ayudará a que tú y yo sepamos lo que realmente significa “tomar nuestra cruz cada día y seguirlo”.

Como puedes ver, la Cuaresma ha sido muy importante en mi camino de fe. De hecho, ¡tanto es así que me encantaría si pasara eso contigo también! ¿Cuál es tu experiencia con la Cuaresma? ¿Cuáles son las razones por las que la practicas o te niegas a hacerlo?

Mi oración por ti en estos 46 días es que acompañes a Jesús en su camino a la cruz. Es en ese camino que vas a experimentar un gran sacrificio – y a la vez de ella gran victoria – en tu vida y ministerio.

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 16 febrero 2015 en Calendario Cristiano y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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