Un Año en la Plantación de Una Iglesia

Nuestros misioneros de la iniciativa Génesis se acercan a un año de servicio en Chihuahua, México. Ya hemos escuchado grandes informes de ellos y de los líderes del distrito sobre lo que Dios está logrando en esa ciudad.

En la última década hemos enviado equipos a 14 sitios urbanos estratégicos. Han surgido algunos patrones, uno de los cuales es que, después de 12-16 meses, nuestros misioneros tienden a comenzar a hacer preguntas importantes sobre cómo hacer la transición de todas las relaciones que han formado a una Iglesia del Nazareno próspera y organizada durante el siguiente año. Para algunos, esta parece una tarea desalentadora y casi abrumadora, ya que piensan en el tiempo limitado que les queda en la cultura anfitriona. Para otros, sirve como un momento para reenfocar energías y comenzar a dedicar más tiempo al discipulado intencional y al desarrollo del liderazgo.

Recientemente encontré un correo electrónico que les escribí a dos de nuestros equipos misioneros que estaban plantando iglesias durante la pandemia. Los efectos de su gran trabajo en Quetzaltenango, Guatemala y Monterrey, México se pueden ver aún años después. Pensé que sería bueno reproducir ese correo electrónico aquí para llegar a una audiencia más amplia. Hay muchas cosas que no incluí, o que abordamos a través de conversaciones en línea en los meses posteriores a esto, pero les dará una idea del privilegio misionero y de la plantación de iglesias que a todos se nos ha dado.

¿Qué te llama la atención? ¿Qué debería haber dicho que no está ahí? Si has estado involucrado en estas primeras etapas del inicio de una congregación, ¿qué consejo le darías a los misioneros actuales y futuros?

Hola, misioneros,

Felicidades, porque en medio de una pandemia que nunca hemos visto en nuestras vidas, ustedes siguen adelante. Han encontrado maneras creativas de ministrar, y se han adaptado a nuevas tecnologías y métodos de evangelismo y discipulado. Estamos orgullosos de ustedes y damos gracias a Dios por sus vidas.

Es increíble, pero ya han completado 16 meses en Monterrey y Quetzaltenango, es decir 2/3 de su tiempo total. Como oficina de Génesis, estamos orando por ustedes en estos días, y por las iglesias que se están plantando, los nuevos convertidos y líderes, etc. La pandemia ha cambiado muchísimo, pero todavía la misión y los objetivos continuan. Recuerden priorizar las siguientes cosas de manera urgente para asegurar que “su fruto permanezca.”

1. No dejen de sembrar semillas o lanzar la red. Para esta fecha deberían tener cientos de contactos y relaciones que han hecho en las comunidades, y muchos se han convertido, pero no olviden tener énfasis evangelístico aun en esos últimos ocho meses. Si dejen de evangelizar, sus líderes nuevos lo percibirán y es probable que se olviden también de hacerlo.

2. Dicho esto, pasen más tiempo que nunca discipulando a los nuevos convertidos. Este discipulado debería ser intencional y enfocado. Debe producir discípulos discipuladores, no solo convertidos alimentados espiritualmente mientras no producen nada.

3. De discípulos, deben moverse a miembros. He visto que algunos de ustedes han recibido miembros en los meses pasados. GLORIA A DIOS. Se debería estar programando en el calendario fechas para celebrar bautismos, además deberían meter en la agenda fechas para recibir miembros. Esas citas futuras producirán una urgencia saludable, y servirán como recordatorio para que ustedes procedan con los pasos necesarios para organizar una iglesia.

4. Los miembros deben saber muy pronto (aun antes de ser miembros) qué significa servir. En otras palabras, deberían ustedes estar formando líderes. ¿Quiénes pueden aprender a servir en misiones, con jóvenes, o enseñar una clase de Escuela Dominical? Aun en pandemia, ¿cómo puede invertirse en ellos para que la iglesia y la comunidad sean “arraigadas y cimentadas en amor” y misión?

5. Trabajen más que nunca con el distrito, el Coordinador de Sitio, y los hermanos que van a quedarse después de la salida de ustedes. Todo lo que ustedes edifican es bonito, pero se construye sobre arena y no roca si no están intencionalmente involucrando a otros y equipándoles a quedarse con la mentalidad urbana, saludable, y misionera. 

De contactos a convertidos. De convertidos a discípulos. De discípulos a miembros. De miembros a líderes. Así lograrán tener una iglesia organizada. Acabo de mandar en otro email los parámetros establecidos por nuestra región y denominación para que los usen como regla para medir cómo andan, aunque sabemos que ustedes no son una fábrica de espiritualidad. Todo esto requiere que el Espíritu Santo se manifieste en sus comunidades y en las vidas de sus miembros y creyentes. ÉL produce la cosecha. Por eso dependan en él en oración más que nunca. Trabajen como equipo y busquen la unidad en medio del conflicto. Estamos con ustedes y haciendo lo mismo. Adelante, siervos de Dios. Les queremos y les agradecemos por su labor.

Scott Armstrong

Coordinador: Génesis

Región Mesoamérica

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