La Formación Misionera de Pablo: Parte III

Revisando y analizando la vida del apóstol Pablo, son tres “pasos” importantes en que Dios le guió para el servicio misionero.  El lunes hablamos del llamado de Pablo a un ministerio específico.  El miércoles reflexionamos sobre cómo Pablo fue preparado y capacitado antes de salir al campo.  Y hoy vemos que fue enviado por medio de una iglesia local.

Tercer Paso: Ser Enviado por la Iglesia Local

El paso numero tres, es que Pablo fue enviado por la iglesia local.  Dios necesita estar trabajando en su vida para enviarlo una vez que está preparado.  Dios le dijo a Pablo a quienes debía predicar; estaba profundamente convencido de que Cristo lo envió a los gentiles.  Sin embargo, Pablo esperó el tiempo indicado por Dios para cumplir con la misión.  Pasados sus años de preparación y de su ministerio activo en Antioquía, el Espíritu Santo lo envió junto con Bernabé, a ministrar a otros lugares.

Después de ayunar y orar, los líderes de la iglesia en Antioquía recibieron la dirección del Espíritu Santo, impusieron las manos sobre Pablo y Bernabé y los despidieron para que comenzaran su primer viaje misionero.  El llamado del apóstol fue confirmado por medio de la iglesia que los envió.

Somos enviados por Dios y por la Iglesia.  Esta es la carta de recomendación y aprobación de nuestro testimonio de que somos llamados.  El trabajo de ambos, reconoce abiertamente que estamos listos para ser enviados.  El misionero es llamado, preparado y se prepara continuamente.

Hasta aquí se han visto algunos pasos o el proceso de cómo ser o llegar a ser un misionero.  Sin embargo el mayor requisito para esto es ser llamado por Dios.  Es el primer e importante paso, por eso debe enfocarse en esta cualidad.

Muchos cristianos consideran a los pastores o misioneros, como hombres de respeto y les aprecian.  Existen padres cristianos que consideran un don perfecto, el hecho de que sus hijos sean pastores o misioneros.  En ocasiones, si los padres no pueden costear una carrera secular, o el muchacho no encuentra trabajo, la mejor opción es entrar al seminario.

Sin embargo, quienes consideren ser pastor o misionero, antes que nada deben preguntarse: ¿Me ha llamado el Señor para esto?

*Esta entrada será continuada el próximo lunes, respondiendo a dicha pregunta.

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (17 años) y Sydney (15 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 5 noviembre 2010 en Biblia, El Llamado, El Misionero Nazareno y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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