Hudson Taylor: Intercesor por China (Parte II)

Esta entrada es continuación de la biografía escrita por Dra. Erika Ríos Hasenauer comenzada hace dos días.

La primera oración de Hudson Taylor como movilizador fue por 10 obreros por la mies – sin paga ni derechos de ningún tipo. Dios se lo concedió. Un tiempo más adelante, necesitaba más obreros, la obra ameritaba más y más voluntarios y ¡oró por 100¡  Era algo loco. Nadie en su propio juicio pediría eso, pero Hudson sabía que si oraba de acuerdo a la voluntad de Dios, cualquier cosa seria otorgada, cualquier puerta abierta, cualquier oración respondida, cualquier necesidad satisfecha. Sabía que Su Padre era un Dios misionero, y que era el tiempo de Dios para la China.

Los cien misioneros y después otros cientos vinieron a la China.

Hudson Taylor circa 1865
Hudson Taylor circa 1865 (Photo credit: Wikipedia)

Pero confrontaba pruebas. Nadie está exento de ellas. Una de las más conmovedoras en esta historia fueron las palabras de Taylor al lado de la tumba de su pequeña bebita de solo una semana de vida. Su esposa, la, Sra. Taylor había contraído cólera y ahora daba luz a su sexto bebé en esas condiciones. Con un poco más de 30 años, y doce largos años de apoyar a su esposo en esa incansable y difícil labor pionera, de hacer una labor de amor por la China y por su esposo, ahora estaba cansada y no podía siquiera alimentar a su frágil bebé, quien fallecería en breve.

El dolor agónico de corazón no se hizo esperar. Aquél invencible hombre de voluntad de oro, e inigualable fe, ahora se tambaleaba, pero eso no le hizo dejar de orar a Su Padre. No en reclamo, sino en desesperación.

– “¿Solo? En la hora de máximo dolor, estaba Él solo? Yo estoy aparentemente solo… en el sufrimiento y dificultades, pero no solo, pues Dios está aquí conmigo más cerca que nunca. Estoy decaído pero no olvidado, Jesús es mi vida, mi fuerza, y su resplandor.  ¡Es mi oasis ahora y siempre!”  Esas fueron las palabras que le sostuvieron hasta el final.

¿Qué o quién te sostiene a ti cuando te encuentras en necesidad?

¿De qué dependes para tener éxito en tu vida, tu carrera, tu ministerio? Si tú y yo confiamos más en los métodos, estrategias, recursos, o cualquier otra cosa, el Señor Taylor nos recuerda hoy, que todo lo que no esté centrado en Dios no será edificado.

Cuando Taylor murió había 125,000 cristianos en China, aun pese a situaciones de persecución.

Taylor llegó a cambiar el rumbo de la historia de ese país, y de la historia de la iglesia.  Especialmente vino a enseñarle cómo orar.

Es tiempo de estar más de rodillas que de pie; tiempo de guardar silencio y de hablar menos; ¡tiempo de creerle más a Él que a nosotros mismos!

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