15 Cosas Que Quiero Decir A Mis Hijos De Una Tercera Cultura

Por Rachel Pieh Jones

En cuatro días iré a visitar a dos de nuestros hijos de una Tercera Cultura. Luego, dentro de once días ellos estarán en nuestra casa por treinta días. La vida es buena. Pero solo los siguientes cuarenta y cinco días. No, también será buena después, solo que más tranquila y ligeramente más llorosa.

Una parte de mí duda hoy sobre si debo apretar el botón de “publicar,” porque siento que esto es privado. ¿Es el internet el lugar para compartir estas cosas? Pero parte de mí piensa: no soy la única madre de familia que se siente abrumada y honrada, que presume de criar hijos de una tercera cultura. Y esa parte de mí quiere dar a conocer a otros padres y a nuestros hijos todas las emociones propias de ello. Así que aquí les comparto algo de lo que quiero transmitir y he dicho a mis propios hijos, que son de una tercera cultura.

  1. Ustedes son los chicos más geniales del planeta. Ustedes saltan y suben y bajan y se convierten en volcanes activos. Vuelan internacionalmente por su propia cuenta antes de ser adolescentes. Duermen bajo las estrellas en la playa y saben cómo orinar en un baño o en un agujero, o detrás de un arbusto o incluso donde no hay arbustos. 
  2. Sé que es difícil. Les he observado, orgullosa y con lágrimas, el primer día de escuela cuando no sabían cómo contar hasta 10 en francés, y el primer día de escuela en América, cuando no sabían cómo comer el lunch en la cafetería. Veo sus momentos de duda cuando los otros chicos hablan de cosas que ustedes no entienden. Vi sus hombros caer el día que usaron su tradicional traje yibutiano para ir a la iglesia y entonces, una vez que vieron la forma en que iban vestidos los otros niños, preguntaron si podían quitárselo. Escucho a los tres referirse a diferentes lugares como “nuestra casa.” 
  3. No sé cómo es. Sé cómo es ser padre de un niño de una tercera cultura, pero no sé lo que es ser un niño de tercera cultura. He leído libros, he escuchado pláticas y asistido a seminarios, pero ustedes están forjando un camino que yo no he caminado. Aun así cubro sus espaldas, tengo una caja llena de Kleenex y me duele el estómago de tanto reírme con ustedes. No sé cómo es este viaje tan particular pero sostendré sus manos con fuerza hasta el final. 

    third culture kids

  4. Perdón por las cosas que este estilo de vida les ha quitado. Los nombres de todos los amigos a los que les han tenido que decir adiós están marcados en mi mente. Los abuelos y los primos en sus fiestas de cumpleaños y eventos de la escuela. El sentimiento de pertenencia a un lugar, casa, cultura, o lenguaje específico. Una madre que puede ser chaperona sin tener el acento. Las actividades deportivas, musicales y académicas en las cuales sobresalen con naturalidad pero que nunca experimentarán plenamente. 
  5. Estoy emocionada por las cosas que esta vida les ha dado. Aventura y una amplia visión del mundo. La oportunidad de confiar en Dios cuando nada alrededor tiene sentido o cuando todo alrededor tiene sentido. Amigos de todo el mundo, de diferentes religiones, lenguas y color de piel, con diferentes gustos en las comidas y de distintos niveles económicos. Fluidez en múltiples idiomas. Creatividad y la intrínseca habilidad de mirar fuera de la caja, de mirar con la perspectiva de la otra persona. Gratitud genuina derivada de comprender que las cosas son pasajeras, gratitud por las relaciones y por el tiempo pasado en unidad. Adaptabilidad. Valentía. Valentía. Valentía.
  6. Quiero saber de ustedes. Díganme lo difícil que es, cuéntenme de las cosas que aman, de las cosas que quisieran que fueran diferentes, de las cosas que nunca cambiarían. Necesito escuchar de ustedes sobre cómo es, necesito que sean honestos conmigo sobre lo bueno y lo malo y luego necesito que me dejen sostenerlos. Y también necesito que me sostengan.
  1. He llorado por las decisiones que hemos tomado. Y luego las he defendido con pasión. No es fácil ser padres de niños con una tercera cultura, o de cualquier tipo de niño, he limpiado manchas de lágrimas de nuestros sillones y nuestras almohadas, de las camisetas de papá. A veces me pregunto si hemos estado locos o hemos sido irresponsables. Pero entonces los miro a ustedes y lloro de nuevo. Lágrimas de felicidad, porque son hermosos y complicados y profundos, y estas decisiones han sido parte de formarlos a la manera en que son ahora.
  1. Ustedes son fuertes. Han pasado por salidas y mudanzas internacionales, por crisis médicas, por bienvenidas y despedidas. Han intentado cosas nuevas y atemorizantes. Se han reído y llorado pero no los he escuchado quejarse. Han abrazado la vida.
  1. Ustedes son únicos. Nadie más en el mundo tiene sus historias. Y aun así, son parte de una comunidad increíble de gente con historias muy similares y al mismo tiempo diferentes a las suyas de las cuales ustedes pueden aprender. 
  1. Han construido recuerdos impresionantes. ¿Recuerdan cuando acamparon en Arta Plage, vino la inundación y los militares franceses tuvieron que rescatarlos? ¿Recuerdan la vez que cargaron un niño Dios por el vecindario de Balbala, encabezando un tren de familias que cantaban y aplaudían? ¿Recuerdan cuando conocieron a los jugadores trotamundos de Harlem?
  1. Tienen aflicciones. Y eso está bien, mamá y papá no se atemorizan por eso, queremos sobrellevarlas con ustedes.
  1. Son creativos.
  1. Son empáticos.
  1. Son sabios.
  1. Estoy muy orgullosa de ustedes.

¿Conocen el libro que se llama “¿Te amo hasta la luna”? Bueno, les amo hasta Somalilandia. Y Kenia. Y Francia. Y Djibouti. Y Minnesota. Y  cualquier otro lugar. ¡Y de regreso!

Este artículo fue publicado originalmente en: http://www.djiboutijones.com/2013/03/1-things-i-want-to-tell-my-third-culture-kids/

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 24 julio 2017 en Cultura, Familia, Fe, Otro y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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