La Iglesia En El Caos

Por: Rev. Craig Shepperd

Resumen: Este ensayo analiza quién debe ser la Iglesia en medio del sufrimiento, el quebrantamiento y el caos.

“¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.” Lucas 10:36-37

En medio del caos, alejamos a las personas o corremos hacia ellas. Jesús demuestra el deseo de Dios de correr hacia el caos y el sufrimiento a través de su encarnación. [1] Donde hay caos y quebrantamiento, Jesús se encarna y hace su morada entre nosotros.[2] Él elige convertirse en nuestro prójimo en nuestro quebrantamiento. Por lo tanto, este se convierte en el llamado de la Iglesia a responder de manera similar al sufrimiento, la ruptura y el caos en nuestro mundo.

Sin embargo, para que podamos responder de manera amigable a nuestro prójimo (justicia, amor, misericordia, compasión, perdón), debemos estar dispuestos a identificarnos con los heridos y los quebrantados. Si esta pandemia ha hecho algo, es que nos ha acercado a un campo de juego nivelado. Todos necesitamos del prójimo. Por lo tanto, el llamado de la Iglesia es a funcionar como un microcosmos del Reino de Dios. Es precisamente el Reino de Dios el que proporciona un espacio donde las personas se unen como hermanos y hermanas. [3] Para que la iglesia abrace su llamado, debe permitirse entrar en solidaridad con aquellos que experimentan quebrantamiento y caos. Cuando elegimos la compasión, vemos más allá de nosotros mismos para poder vivir como una ciudad en una colina. La Iglesia será una ciudad que vive a la luz de otra sabiduría, como un signo del reino venidero de Dios. Este tipo de vida no ve la necesidad de acumular productos de higiene personal. [4] Este tipo de vida no cede ante la idea de escasez. La Iglesia se muda al vecindario y ejemplifica el amor al prójimo como Jesús nos amó. Para que podamos realizar tal tarea, quizás puedo ser tan audaz como para invitarnos a algunas prácticas de vecindad que el mundo necesita desesperadamente en esta temporada en particular.

Compasión: la voluntad de entrar en el dolor y la ruptura de otro.

Reconciliación: a menudo pensamos que la obra de Dios en nosotros es hacer que nuestra relación con él sea correcta. Esto podría ser cierto. Sin embargo, no olvidemos tampoco el deseo de Dios de que nos reconciliemos unos con otros. Que Dios nos ayude a vivir en una relación correcta con toda la humanidad.

Generosidad: podemos dar nuestros recursos y a nosotros mismos tan libremente como Dios nos lo ha dado.

Gracia/ Misericordia: el caos a menudo hace que las personas hablen y actúen de formas que están fuera de la normalidad (o tal vez si sean lo normal para ellos). ¿Puedes ser alguien que permita a otros expresar su dolor y confusión sin necesidad de corregir el mal que se te hizo o llevar la cuenta de los agravios?

Lamento: “es venir junto a los que lloran, sentarse con ellos en el silencio y reconocer allí que en la creación interconectada de Dios, su dolor es nuestro dolor”.[5]

Obviamente, esta no es una lista exhaustiva. ¿Qué le agregarías?

En un mundo en busca de esperanza y lleno de miedo, ojalá que la Iglesia responda al llamado a ser la presencia no ansiosa de Jesús en el mundo. Que podamos mudarnos al vecindario y dar a conocer el Reino de Dios en la tierra como en el cielo. Este es nuestro llamado. Vamos a los lugares rotos. Hacemos nuestros hogares donde hay sufrimiento. Entramos en el caos de la vida. Si la iglesia hace esto, encontrará que la obra transformadora de Dios hace que todas las cosas sean nuevas.[6]

 

[1] Filipenses 2:6-7

[2] Juan 1:14

[3] David E. Fitch. Faithful Presence: Seven Disciplines that Shape the Church for Mission. (Downers Grove, IL: InterVarsity Press), 113.

[4] Richard B. Hays. The Moral Vision of the New Testament: A Contemporary Introduction to New Testament Ethics. (San Francisco, CA: Harper), 337.

[5] C. Christopher Smith and John Pattison. Slow Church: Cultivating Community in the Patient Way of Jesus. (Downers Grove, IL: InterVarsity Press), 115.

[6] Apocalipsis 21:5

Tomado del sitio web del Reverendo Craig Shepperd

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (17 años) y Sydney (15 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 5 mayo 2020 en El Mundo Hoy, Familia, La Iglesia, Otro. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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