Sé Lleno del Espíritu

Dr. Eddie Estep, Superintendente de Distrito en Kansas City (USA)

Cuando usamos la palabra llenado en inglés, normalmente pensamos en algo que se coloca en un recipiente, como la leche que se vierte hasta el borde de un vaso, el agua que corre en una bañera o la gasolina que se bombea en un tanque.

Esta es también la imagen clásica de ser llenos del Espíritu: que somos copas (recipientes) para ser llenos hasta rebosar del Espíritu Santo, pero tal vez sea aún más significativo pensar en nuestras vidas no como copas (una imagen estática) sino como velas (una imagen dinámica), velas que se llenan con el viento del Espíritu.

La imagen del viento es importante y significativa. La palabra hebrea para Espíritu significa “aliento” o “viento”. En Hechos 2:2, cuando el Espíritu Santo desciende por primera vez sobre los seguidores de Jesús, “de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados”. Luego, dos versículos más adelante, los creyentes son “llenos del Espíritu Santo”.

Si el Espíritu Santo es viento, entonces debemos ser “captadores de viento” – velas llenas del viento del Espíritu. Los pilotos de aeronaves y embarcaciones conocen bien el impacto del viento (viento de cola, viento de frente, viento de costado) sobre sus embarcaciones. El Espíritu puede estar detrás de ti (darte poder), delante de ti (frenándote), o a tu lado (cambiando tu dirección). Todos los creyentes en Jesucristo tienen el Espíritu de Dios morando dentro de ellos, pero no todos los creyentes están llenos o controlados por el poder del Espíritu. En lugar de “manejar los remos” de nuestras propias vidas, podemos recibir el poder del viento del Espíritu que llena nuestras velas. Un creyente tiene todo el Espíritu Santo, pero es posible que el Espíritu Santo no tenga todo del creyente: las velas, todas las velas, pueden no estar desplegadas.

Piense en cómo el viento ondea las lonas de un barco, proporcionando el ímpetu para mover la embarcación a través del agua. De la misma manera, el Espíritu Santo busca proveer la energía para impulsarnos en el camino de la obediencia. Estar lleno del Espíritu es dejarse llevar por su bondadosa plenitud mientras permitimos que su presencia llene cada parte de nosotros, cada centímetro del aparejo. La idea es seguir llenándose. De lo contrario, nos encontramos “muertos en el agua”.

Una y otra vez en el Nuevo Testamento, leemos de personas que están llenas del Espíritu:

En Lucas 1:15, Juan está “lleno del Espíritu”.

En Lucas 1:41, Elisabet está “llena del Espíritu”.

En Hechos 2:4, los 120 creyentes están “llenos del Espíritu Santo”.

En Hechos 4:8, “Pedro, lleno del Espíritu Santo…”

En Hechos 4:31, “fueron todos llenos del Espíritu Santo”.

En Hechos 6:5, Esteban es descrito como “un hombre lleno de fe y del Espíritu Santo”.

En Hechos 11:24, Bernabé es llamado “un hombre bueno, lleno del Espíritu Santo”.

En Hechos 13:9, Pablo, “lleno del Espíritu Santo…”

En Hechos 13:52, los discípulos están “llenos de gozo y del Espíritu Santo”.

¿Has sido lleno del Espíritu?

El domingo 5 de junio volveremos a celebrar Pentecostés, el día en que todos los discípulos fueron “llenos del Espíritu Santo” (Hechos 2:4). Que vuelva a suceder. Y otra vez. Y otra vez.

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