Santidad: Buscad la Paz con Todos

Por: Emily Armstrong

Lectura Bíblica: 1 Tesalonicenses 4:7 NVI

“Dios no nos llamó a la impureza, sino a la santidad.”

Como humanos, cuando debemos tomar una decisión entre tener algo limpio o algo sucio, creo que la mayoría de nosotros escogeremos algo limpio, ¿verdad?  A mi me gustan los pisos de mi casa limpios, una cocina sin migajas sobre las superficies, mi escritorio sin papeles tirados en cualquier lado y el coche sin basura en el piso.  La vida es mucho más agradable así, ¿no?

Si estamos de acuerdo que una vida limpia es más agradable que una vida desordenada y sucia, ¿porque es tan difícil mantenernos limpios? ¿Por qué tengo que enseñarles a mis hijos que es mejor usar ESPONJA y JABÓN cuando están lavando los platos y no solamente dejar caer agua encima?

La vida espiritual y la santidad son similares. Es MUCHO mejor vivir en santidad que en pecado – ¡ya lo sabemos porque lo hemos experimentado! ¿Cómo es posible, entonces, apartarnos de algo que es bueno?

Podemos ser apáticos. En el primer versículo de 1ra. de Tesalonicenses 4, Pablo está exhortando a la iglesia a “[seguir] progresando en el modo de vivir que agrada a Dios…”. Cuando hablamos de la santidad, hay una tendencia a verla como un punto en la vida – el momento en que entregué mi vida a Dios y fui lleno del Espíritu Santo, pero la santidad no solo es un momento en la vida, es un proceso diario de llegar a ser más como Cristo en todo lo que hablamos, actuamos y pensamos. Todos los días, por medio del poder del Espíritu Santo en nuestras vidas, estamos PROGRESANDO en el modo de vivir que agrada a Dios.  Si tenemos los mismos pensamientos, acciones, o palabras de hace muchos años cuando tuvimos “el momento” de santificación, deberíamos ser más intencionales con nuestras vidas diarias, para que progresemos y andemos en santidad.

Podemos amar aún más. Regresando al pasaje, en el versículo 10 podemos ver que Pablo está pidiendo que la Iglesia ame AÚN MÁS.  Pablo les ruega a “procurar  vivir en paz con todos” lo cual debe recordarnos de las palabras del autor de Hebreos que dice: “Busquen la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.”  La paz con otros está íntimamente ligada con la santidad – la paz con otros es COMO estamos amando aún más.  Estamos viviendo días en nuestra sociedad en que la Iglesia está en tantos pleitos como la gente secular.  Estamos enojados con personas que no tienen la misma perspectiva de las políticas que tenemos, rompemos amistades y aun relaciones familiares con personas que piensan diferente.  ¿Qué dice la falta de paz en la Iglesia en cuanto a la santidad?  ¡Nos debe decir que tenemos trabajo! El mandato cristiano es ser semejante a Cristo, el Príncipe de Paz, entonces si no hay paz constante en la vida, es una indicación que no estamos viviendo “santos como Él es Santo”.

Dios nos llamó a la santidad. Punto final.  Es el llamado de Dios sobre cada vida.  Gracias a Él, no tenemos que cuestionar si estamos viviendo vidas santas, porque nos ha dado algunas “métricas”, por decirlo así.  Sabemos si estamos progresando en una vida que agrada a Dios, porque somos personas diferentes que hace una semana, un mes y un año.  Sabemos que estamos amando aún más cuando procuramos la paz con todos.  Y gracias a Dios que nos ha dado su Espiritu Santo para empoderarnos a hacer el trabajo – no estamos solos.  Pidamos a Dios en este día que nos enseñe las áreas de nuestras vidas en las que somos apáticos o las relaciones que necesitan nuestra atención y santifiquemos, una vez más, nuestras vidas al Señor.

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