La Iglesia en la Ciudad

Otro libro escrito por Carlos Van Engen (junto con Jude Tiersma) es De Tal Manera Amó Dios a la Ciudad. Muchos han hablado de la ciudad como el centro de toda la maldad, una representación de todo lo que es demoníaco. Tengo un amigo que siempre recalca esa posición. Pero el plan de Dios para la ciudad es redentor y creo que él ve a la muchedumbre en las ciudades gigantes del mundo con pasión y misericordia. Necesitamos más misioneros que van a dedicarse a las ciudades y no solamente pensar en las selvas con poblaciones indígenas. Una pregunta que Van Engen y Tiersma tocan en su libro es:

¿Qué clase de iglesia debe ser una iglesia en la ciudad?

Robert Linthicum trata esta pregunta al mencionar tres puntos de vista de una iglesia respecto a su ciudad:

La iglesia se ve a sí misma en la ciudad, pero no se identifica con la comunidad alrededor.

La iglesia se ve a sí misma como una iglesia a la comunidad. La iglesia participa, pero es la iglesia que decide lo que necesita la comunidad, y provee servicios sobre la base de su percepción de esas necesidades.

La iglesia con la comunidad. Este es el acercamiento de encarnación de la iglesia en la ciudad. La iglesia llega a ser carne de la carne de las personas y hueso de los huesos de las personas. La iglesia llega a ser una iglesia que escucha y aprende, y que se identifica con el pueblo. La iglesia llega a ser socia de la comunidad (Van Engen, 22-23).

¿Cuál posición les llama la atención más? ¿Cuál de las tres estamos olvidando más como una Iglesia?

Un comentario sobre “La Iglesia en la Ciudad

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  1. Me identifico con el tercer postulado: La iglesia con la comunidad.

    Creo en una iglesia encarnacional en la ciudad, donde nuestras y nuestros feligreses (quienes asisten a los cultos comunitarios para darle la gloria a Papá) también son los abogados, los contadores, las maestras, las gerentes, etc., que están al frente de cada una de las instituciones sociales.

    Es un asunto olvidado, pero las y los cristianos debemos estar a la cabeza de tantas instituciones que necesitan urgentemente un cambio sustancial (la política, la cultura, las artes, la educación…), el cual no vendrá a menos que inspiremos desde ya una iglesia encarnacional, una comunidad espiritual que se percibe de manera tangible en cada área social.

    Un abrazo.

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