El Jonás en Todos Nosotros

En la entrada anterior, mencionamos que Jonás no obedeció el llamado de Dios.  Pero desobediencia siempre es un síntoma de algo más profundo que está realizándose.  ¿Qué existía en el corazón y actitudes profundas de Jonás que le causó a desobedecer? ¿Qué existe en nosotros que nos mueve hacia la desobediencia?

Jonás sabía que si Nínive se arrepentía, Dios iba a perdonarla.  Y desde su punto de vista, Nínive no merecía el perdón de Dios.  Sin embargo, la respuesta sigue incompleta porque ahora surge otra pregunta: ¿Por qué Jonás pensó que los ninivitas no merecían el perdón?

Para esta respuesta es necesaria una pizquita de historia.  Resulta que Nínive era una de las capitales importantes de sus enemigos los asirios. Estos conquistaron diez de las tribus, asesinando a niños, mujeres y ancianos. La historia de Israel muestra como los israelitas fueron perseguidos vez tras vez por ese pueblo.  No nos cuesta aplicar todo a nuestro mundo contemporáneo, porque la antigua ciudad de Nínive queda en lo que hoy día es el país de Irak.  ¿El Dios de los judios llamando a uno de ellos para que anuncie un mensaje de juicio (¿y también perdón?) a aquellos árabes? ¿Podemos empezar a ver el gran choque interna que que trastornaba a Jonás?

Estamos hablando de prejuicios y racismo, dolor basado en siglos de historia.  Jonás no quiso cumplir con la misión que Dios le encomendó. Jonás se rebeló contra Dios, y de esa manera sustituyó la voluntad divina por la suya.

En el tiempo de Jonás a los judíos les era difícil aceptar que Dios amaba no sólo al pueblo de Israel, sino también a los ninivitas. ¿Sucede lo mismo hoy? Muchas veces los cristianos somos como Israel—estamos dispuestos a obedecer a Dios si significa ir a ciertos lugares y cierta gente.  Pero, ¿allá? ¿A ellos? Guardamos la bendición del evangelio sólo para nosotros mismos. Pero, ¿qué hubiese sido de nosotros si los apóstoles hubiesen hecho lo mismo? ¿Estás dispuesto a ir a cualquier lugar y a cualquier pueblo anunciando el evangelio, o tienes tus límites y condiciones como los tenía Jonás?

3 comentarios sobre “El Jonás en Todos Nosotros

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  1. Una reflexiòn bastante impactante… y los comentarios, enriquecen mucho este mensaje. Es muy cierto Dios conoce nuestra intenciones mas profundas del corazòn. Ademàs que siempre nos invitarà al desafio, y realmente es necesario hacer morir al «Yo», y obedecer humildemente y con Amor al Gran Maestro

  2. Nosotros mismos no merecíamos el perdón de Dios, fue el quien en su gran misericordia envió a su Hijo para la redención de quienes lo aceptan, y de igual manera envío a sus siervos que nos trajesen el mensaje de Salvacion, ¿por qué no dar nosotros de gracia, lo que de gracia hemos recibido? hermosisima reflexion, saludos

  3. que profunda reflexión! me ayuda a recordar que Dios conoce las intenciones del corazón y me hace pensar incluso en el hecho que no obedecer a Dios es lo mismo que obedecerlo de mala gana…
    Es irónico sentir ‘envidia’ de los ‘malos’ que vienen a Cristo, o sentir malestar de ir a alcanzarlos como si olvidáramos nuestro pasado o lamentáramos el comportamiento ‘bueno’ que hemos tenido ya que parece que Dios quiere perdonar ‘hasta a los que no se lo merecen’…

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