El Corazón del Mensaje

"El Gran Pez" pintado por el guatemalteco Adán Castellanos Barillas

Hoy seguimos a Jonás mientras entra la gran ciudad de Nínive de mala gana. El misionero da el mensaje: “Dentro de cuarenta días será destruida”. ¡Y qué sorpresa!  Los hombres de Nínive creen a Dios, proclaman ayuno, y se arrepienten. ¡Increíble! ¡El mismo mensaje que Jonás proclama no se cumple! ¡Todo una gran ciudad recibe el perdón de Jehová!

Sin embargo, cuando Jonás predicaba las palabras de arrepentimiento, él mismo no entendía esa palabra porque no entendía el corazón de Dios. Jonás daba el mensaje pero su corazón no estaba en el mensaje. Gracias a Dios porque quería y quiere reconciliarse con todo pueblo que no le conozca.

Ahora te pregunto: ¿En ocasiones llegas a ser igual que Jonás cuando hablas con tus vecinos o amigos sobre el arrepentimiento? Quizás lo haces sin sentir de verdad pasión por sus almas, sin amor, sin mostrar interés de Dios para ellos. Puedes aún preparar un “discurso” muy bonito, pero no resuena sus corazones porque no estás plenamente en el alma de Dios.

Obedecer no sólo implica seguir los órdenes del general como buen soldadito.  La obediencia genuina sale de un conocimiento genuino.  Entre más conocemos a Dios más veremos el mundo como él.  Sentiremos los mismos dolores y angustia.  Y nuestra respuesta natural será unirnos a él en su labor, no de compulsión sino de compasión.

Ahora bien, ¿cuántas personas viven en tu comunidad? ¿Crees que todos han escuchado el mensaje de salvación? Si tu respuesta es negativa, no hay duda que eres el misionero de Dios para llevarles el mensaje de salvación. ¿Hay algo que te impide hacerlo?

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 3 mayo 2010 en Biblia, Evangelismo y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Cada que podamos, es importante decir a Dios como el salmista, examiname y mira si hay en mi, alguna cosa que no te agrade y transformame, para poder asi reflejarle a el en nuestra vida diaria, la cual habla mejor que nuestra predicacion. Saludos

  2. de verdad que puedo aprender mucho de la vida de Jonas, creo que no es tanto que Dios nos pida hacer cosas difíciles como nuestra falta de comprensión de como Dios se mueve…

    Me gusto reflexionar sobre este asunto, que importante es estar en sintonía con el corazón de Dios para cumplir con Su llamado de una forma eficaz! gracias por esta entrada!

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