6 maneras en que la iglesia puede combatir el tráfico humano – Parte 2

Escrito por: Teanna Sunberg / trad. por: Erika Chaves

Continuación de la entrada del viernes pasado (ver aquí)…

  1. imgp2310Cambie la cultura de “niño”

Históricamente, la Iglesia se ha centrado en enseñar a las mujeres a vestir con modestia por el bien de sus homólogos masculinos. Nos amontonaron culpa y responsabilidad en las jóvenes para evitar que los hombres fueran desviados por la ropa sexualmente sugerente. Tenemos una mentalidad de que “los chicos siempre serán chicos” que nos lleva a decir mucho menos a los hombres y con mucho menos fervor sobre su responsabilidad de someter su vida de pensamiento y práctica sexual a Cristo.

Comparativamente, Suecia tiene una de las culturas contra el tráfico humano más eficaces en el mundo. Las fuerzas del orden enjuicia a los que pagan por sexo, no a las prostitutas ni proxenetas. Al dirigirse a los que crean la demanda y al promover campañas en los medios que crean una cultura de la vergüenza en torno a pagar por sexo, la mentalidad de que “los chicos siempre serán chicos ” se está desmoronando.

  1. Deje la riqueza del sexo

El sexo vende – en los medios de comunicación, en los deportes, en la moda, en los alimentos, en los coches, en los videojuegos. El sexo está en todas partes y los hombres son inundados con mensajes deformados de la masculinidad, el poder y la riqueza. La cultura perpetúa la codicia y la lujuria. Romper la conexión entre la sexualidad y la felicidad material exige que la Iglesia dé una mirada a la idolatría del dinero y la riqueza – dentro y fuera de sus muros.

  1. Cree alternativas económicas

Las estadísticas muestran un aumento alarmante del trabajo forzado, con el 50% de todo el tráfico de seres humanos y la explotación de las personas, incluidos los niños, para trabajar.

Al igual que el sexo vende, la pobreza crea personas desechables. En su libro, Gente Desechable: Nueva Esclavitud en la Economía Global (Disposable People: New Slavery in the Global Economy), el autor Kevin Bales explica que la situación de un esclavo del siglo 21 es más grave que su homólogo del siglo 19. “Los seres humanos se utilizan fácilmente y son descartados por los que los explotan. Hoy en día, un trabajador promedio infantil ilegal se puede comprar por $90. A ese precio barato, la decisión inteligente de los negocios es simplemente usar una persona y luego comprar un nuevo reemplazo.

El margen de beneficio sobre la base de mano de obra barata impulsa la industria, pero las comunidades de fe pueden crear alternativas económicas. ¿Cómo se puede trabajar con un rufián para crear otras opciones de empleo? ¿Hay maneras creativas para ayudar a las empresas a ser financieramente rentables sin explotar a la gente?

Finalmente…

Mucho antes de que la máquina de guerra nazi salió contra la vida, el filósofo irlandés Edmund Burke dijo: “Todo lo que es necesario para el triunfo del mal es que los hombres buenos no hagan nada”. Palabras dolorosas, Señor Burke. Unos dos siglos más tarde, el teólogo alemán y anti-disidente nazi, Dietrich Bonhoeffer, hicieron eco de Burke.”’No estamos simplemente para vendar las heridas de las víctimas debajo de las ruedas de la injusticia, estamos para conducir un radio en la propia rueda”. Bonhoeffer debió haber imaginado tanques nazis cuando hizo su declaración.

Nuestro llamado es a ir más allá de vendar las heridas. “Las ruedas” a las que Bonhoeffer se refiere son nuestras vidas. Hoy en día, la Iglesia está llamada a levantarse, moverse y hablar de cómo ser el cuerpo de Jesús para esta generación.

Tome un radio. Pare la máquina.

Tomado de: http://centraleuropenaz.org/2015/04/06/six-ways-your-church-can-make-a-difference-in-anti-trafficking/

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 20 mayo 2015 en El Mundo Hoy, La Iglesia, La Misión y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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