Las iglesias pueden manejar el cambio, pero no les gustan las sorpresas – Parte 1 de 2

Escrito por: Karl Vaters / Trad. por: Yadira Morales

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Las iglesias pueden manejar el cambio.

Si has intentado y has fracasado en cambiar las cosas en tu iglesia, eso puede sentirse no verdadero, pero lo es.

El problema en muchas iglesias no es que no puedan manejar el cambio. Es que no les gusta ser sorprendidos por los cambios. Y no debería ser así.

Los líderes sabios trabajan muy duro para reducir las sorpresas al máximo.

Mientras más cambios se necesiten, más crítico es que los líderes y miembros de la iglesia sepan lo que ocurre y por qué.

Una Promesa hecha y mantenida

Cuando llegué a mi iglesia actual, una buena cantidad de cambios eran necesarios. La iglesia estaba desalentada, malsana y hecha pedazos.

Pero tenían una larga y mala historia de cambios, cambios que se trataron de hacer  antes de que la iglesia estuviera lista para recibirlos o implementarlos. Entonces, en mi primera reunión de liderazgo de la iglesia, establecí este principio.

Nunca pidas una decisión sobre algo importante en la misma reunión donde el asunto es introducido.

En las pequeñeces, esto no es un problema. Pero los asuntos grandes necesitan tiempo para que las personas piensen.

Después de todo, la mayoría de los grandes asuntos han estado en nuestros corazones y mentes por semanas, meses o años antes de que estemos listos para presentarlos al equipo de liderazgo. Necesitamos dar a esos líderes algún tiempo, así como nosotros necesitamos tiempo.

Una cuestión de Respeto

Hemos hecho una buena cantidad de cambios en nuestra iglesia en las dos últimas décadas. Algunos, bien. Otros no. Pero nadie fue sorprendido por ellos alguna vez.

Usar ese principio ha sido un constructor de credibilidad como ningún otro.

Aun cuando las personas estaban en desacuerdo con los cambios, comprendían el proceso. Sabían que ocurría y por qué, y tenían chance de dar aporte y desacuerdos sin miedo de represalia. En fin, la falta de sorpresa le dio a la congregación un ingrediente esencial.

El respeto

Todo el mundo lo merece. Los líderes lo requieren. Las iglesias cambiarán hacia caminos peligrosos interiormente sin él. 

Pero cuando las personas lo tienen, es asombroso a cuanto cambio están dispuestas a arriesgarse.

Si los líderes respetan la necesidad de la iglesia para tramitar el asunto, los miembros de la iglesia tienen mejor probabilidad de respetar el liderazgo del líder a través del cambio. Entonces podemos descubrir la verdad festiva de que la mayoría de iglesias son mucho mejores con los cambios si les otorgamos crédito.

Espera más en la próxima entrada…

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 6 mayo 2016 en La Iglesia, Liderazgo, Unidad y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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