Fundamentos para usar las conversaciones para hacer discípulos

Escrito por: Pat J. Sikora (Continuación de la entrada anterior)

Algunas técnicas claves para el discipulado son:

  1. Buenas preguntas

Strong question

Ya sea que estés haciendo un estudio preparado en un grupo pequeño o simplemente manipulando nuevas preguntas a los creyentes, es importante hacer buenas preguntas. Las buenas preguntas mueven la conversación hacia adelante, llama a los discípulos a descubrir la verdad por sí mismos, requieren que los discípulos apliquen lo que saben de la Escritura, desafía las visiones defectuosas del mundo, y hace que los discípulos vuelvan a por más. 

  • Evita las respuestas de Sí o No

Las preguntas que requieren sólo un sí, no, u otra respuesta de una palabra, no facilitan la conversación o el discipulado. Vas a aprender mucho más acerca de los discípulos y de sus procesos de pensamiento si haces preguntas que requieran respuestas más largas. Entonces serás capaz de detectar cuando su pensamiento se va fuera de la base, y así estar en mejores condiciones de ofrecer puntos de vista.

  • Evita la vergüenza

Cualquier pregunta que podría potencialmente avergonzar a los discípulos debería ser evitada, y vela tus respuestas las cuales podrían potencialmente avergonzar. Los nuevos creyentes, e incluso aquellos que han sido fieles desde hace mucho tiempo, a menudo tienen entendimientos impares de la fe. En lugar de decir: “No, eso está mal” o “¿Cómo puedes pensar eso?”. Trata de preguntar, “Hmm, ¿qué crees que Pablo diría a eso?” o “¿Dónde leemos eso en las Escrituras?” Apúntalos hacia las Escrituras para descubrir la verdad por sí mismos de una manera que les anime y les de poder y no vergüenza.

  • Conoce Discípulos dónde estén

Al principio, tenía poco interés en la doctrina. Necesitaba saber quien fue la madre de Pedro (¡en serio!) Y por qué tenía que cambiar mi estilo de vida. Estos líderes no me presionaron. Ellos gentilmente respondieron a mis preguntas y suavemente me llevaron a los temas más importantes de la fe. Ahora cuando estoy discipulando a alguien, ya sea de forma individual o en grupo, por lo general sé muy rápidamente cual es su problema, y lo que tienen que hacer al respecto. Pero no los agobio con eso. Dejo que tomen la iniciativa y hagan poco a poco las preguntas que los mueven a las cuestiones más profundas.

         2. Énfasis en la aplicación

bibliaEs comprensible que desees utilizar un estudio Bíblico preparado. A menudo requieren mucho menos tiempo de preparación. Pero no todos los estudios preparados reunirán a los discípulos donde están, y no siempre subrayarán la  aplicación. Si bien es crucial enseñar la doctrina, enséñala dentro de los límites de las necesidades inmediatas de los discípulos. Asegúrate de que todo lo que cubras, los discípulos saben qué hacer con ello en la vida real: ¿Cómo pueden aplicarlo en casa, en el trabajo o en su vida interna?

  • Más allá de Ganar Conocimiento

Una habilidad clave que tenemos que enseñar a nuestros discípulos es cómo aplicar los principios bíblicos a las preguntas y necesidades de todos los días. El mundo está preparado con las respuestas a todas las preguntas, por lo que los cristianos necesitan saber cómo encontrar las respuestas que necesitan en las Escrituras. Por supuesto que no todas las respuestas están en la Biblia, por lo que los discípulos tienen que aprender a razonar bíblicamente a futuro la Escritura más bien que personalidades de la televisión.

La aplicación es difícil no sólo porque a veces no parece clara, sino también porque a menudo significa que debemos actuar contra culturalmente. Tenemos que admitir esta dificultad a nuestros discípulos y caminar con ellos a través del desafío. Demasiados cristianos prefieren la sabiduría del mundo, asumir soluciones bíblicas está pasado de moda, crítico, o sin sentido. Tenemos que enseńar a nuestros discípulos por qué y cómo ser contraculturales.

3. Crear un Ambiente Seguro

El discipulado es personal, por lo que es importante crear un entorno seguro en el que los discípulos puedan explorar y crecer. En la próxima entrada podrás conocer tres consejos para esta seguridad.

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 4 mayo 2016 en Evangelismo, La Misión, Vida Devocional y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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