¿Qué Pasaría Si La Iglesia Diezmara? – Parte 1 de 2

Cómo dar el 10 %  puede cambiar el mundo

diezmo

Escrito por: Mike Holmes. Traducido por: Ariadna Romero.

La Iglesia de hoy no es muy buena para dar.

Y esto no es una novedad, son hechos estadísticos:

  • Los diezmeros conforman solamente entre el 10% y el 25 % de una congregación normal.
  • Solo el 5% de los norteamericanos diezman, con el 80% de americanos dando solo el 2% de sus ingresos.
  • Los cristianos están dando solo un 2.5% por persona, cuando durante la Gran Depresión daban un 3.3 % en cantidad promedio.

Cifras como esas pueden provocar mucha culpa, lo cual no es realmente el punto. Lo principal es preguntarse qué pasaría si los creyentes incrementaran su ofrenda al mínimo, o digamos, al 10%. Habría un adicional de $165 mil millones  para que las iglesias usaran y distribuyeran. El impacto global sería fenomenal. He aquí algunas cosas que la Iglesia podría hacer con ese dinero:

  • $25 mil millones podrían aliviar el hambre global, la desnutrición y las muertes por enfermedades prevenibles en 5 años.
  • $12 mil millones podrían eliminar el analfabetismo en 5 años.
  • $15 mil millones podrían resolver el problema mundial del agua y la higiene, específicamente en lugares del mundo donde mil millones de personas viven con menos de 1 dólar por día.
  • Mil millones podrían financiar el trabajo de misiones transculturales.
  • De $100 a 110 mil millones quedarían todavía adicionales para la expansión del ministerio.

 Los números son impresionantes.

Entonces, ¿Por qué no damos?

El verdadero problema cuando se trata de dar, no es acerca del dinero. De hecho, la Biblia dice que es sobre nuestros ojos. Es lo que Jesús llama “el ojo maligno”.

“Porque donde esté tu tesoro, ahí estará también tu corazón. El ojo es la lámpara del cuerpo. Si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz. Pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas? (Mateo 6:21-23).

El “ojo maligno” es un término judío. Mientras que el “ojo bueno” en el Judaísmo se refiere a la buena voluntad, la benevolencia y el ser genuinamente feliz cuando los demás prosperan,  el ojo maligno es exactamente lo contrario.

La persona que tiene un ojo maligno se siente afligido cuando otros prosperan, se regocija cuando los demás sufren, ama su dinero y no hace nada con respecto a las obras de caridad.

Así que cuando Jesús habló sobre los ojos, estaba hablando a una gran audiencia Judía que sabía a lo que Él se estaba refiriendo. Sabían que un ojo bueno era una persona generosa y un ojo maligno era un tacaño, avaro.

Este artículo continuará en la próxima entrada.

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 12 julio 2016 en Biblia, La Iglesia, Santidad y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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