¡Buena Enseñanza, Jesús!

Por Scott Armstrong

“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca…Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena…” (Mateo 7:24, 26). 

(Leer Mateo 7:21-29)

El Sermón del Monte es la famosa enseñanza de Jesús que abarca desde capítulo cinco hasta el siete, del libro de Mateo. En estos tres capítulos somos testigos del más grande predicador que ha vivido predicando el más grande sermón de la historia. ¿Y cómo supones tú que podría concluir Jesús tan increíble mensaje? 

Él termina este asombroso sermón hablándonos de dos constructores. Uno tenía sentido común y construyó su hogar en un fundamento sólido y consistente. El otro –bueno, él muy tontamente construyó su casa en la arena. Cuando la tormenta vino, sólo una casa permaneció en pie. Es una historia bastante básica.  No muy complicada. ¿Por qué Jesús termina un sermón tan maravilloso con esta historia?

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En esta sencilla parábola, Jesús enfatiza la obediencia. El hombre prudente es como “cualquiera que me oye estas palabras y las hace”. El hombre insensato representa a “cualquiera…que no las hace”. Aparentemente es posible que escuchemos las palabras de Jesús sin nunca hacer algo como respuesta. Santiago dice que si escuchamos o leemos las enseñanzas de Jesús y no cambiamos nuestras vidas después, es como si miráramos nuestro rostro en el espejo, y luego nos vamos e inmediatamente olvidamos cómo nos vemos (Santiago 1:22-25). No sé ustedes, pero si yo viera en el espejo que tengo suciedad en mi rostro o un pedazo de comida en mis dientes, ¡arreglaría el problema en ese mismo instante!

Entonces, ¿por qué escuchamos las palabras de Jesús y no las obedecemos? ¿Por qué nos vamos de los cultos en los que la Palabra de Dios ha sido predicada y le decimos al pastor, “buen sermón pastor”, como si se tratara de un sabroso postre? ¿Nos damos cuenta de que estas enseñanzas pueden –y deben– cambiar nuestras vidas? ¿Reconocemos que el lugar donde pasaremos la eternidad depende de cómo respondemos a la Palabra de Dios (v. 21-23)?

Lee Mateo 7:28-29 otra vez. Al final del mayor sermón alguna vez predicado, Mateo nos deja la incertidumbre, ¿quedó la muchedumbre solamente asombrada por las enseñanzas o las pusieron en práctica? No tenemos idea. Pero la pregunta es ahora para ti. ¿De verdad escucharás lo que Él te está diciendo hoy y en esta semana? ¿Lo pondrás en práctica y lo obedecerás?

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 15 septiembre 2017 en Fe, Liderazgo, Santidad, Vida Devocional y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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