Discipulado de Vida en Vida: Intencionalmente Invirtiendo en Otros

Por: Heather Zempel

El mejor discipulado ocurre dentro del contexto de la vida real. Entreno a un puñado de líderes en Iglesia Comunal Nacional en Washington, D.C. y la mayor parte de mis reuniones de entrenamiento ocurren en un gran desayuno en mi restaurante favorito.

En un momento de locura, una vez dejé a uno de mis jóvenes líderes convencerme de que el Departamento de Corriente Directa de Vehículos de Motor, era un gran lugar para una reunión de entrenamiento. A las 7:00 a.m. cuando habíamos estado por 45 minutos esperando en el frío, me di cuenta de que esto no era realmente acerca de entrenar sino acerca de dar apoyo moral para echar a andar el arduo e intimidador proceso de seguridad de obtener una licencia de conducir. Hablamos de un montón de cosas ese día, comentamos sobre su deseo de escribir, de encontrar el tiempo para más creatividad y sacar en claro un acercamiento nuevo para estudios bíblicos. Ella salió de ahí con algunas metas espirituales y una nueva licencia de conducir.

Los Tres Grandes

Cuando invierto en otros, intento ser intencional acerca de tres cosas: Conversaciones, experiencias, y celebraciones.

Conversaciones

Intento enfocar mi lado de la conversación más en dudas que en respuestas. Mientras más trate de ser intencional acerca del discipulado, más me doy cuenta de que los mejores líderes espirituales no son los que dan las respuestas más correctas, sino los que hacen las preguntas más poderosas. Jesús hizo aproximadamente 307 preguntas en las Sagradas Escrituras. He descubierto que puedes ir a lugares más profundos cuando haces preguntas. Las preguntas pueden ser memorables, flexibles, y penetrantes. La pregunta correcta en el momento oportuno, puede hacer que alguien abra su corazón y desee ardientemente ánimo y corrección.

¿Dónde ves que Dios trabaja más en tu vida?

¿Cuál es el reto más grande que estás enfrentando ahora mismo?

¿Qué fruto del Espíritu es mucho más abundante en su vida? ¿El menos abundante?

Si supieras que no puedes fallar, ¿qué intentarías hacer?

Los buenos hacedores de discípulos se han vuelto expertos en el arte de construir preguntas poderosas y han cultivado el arte de escuchar.

Experiencias

También me esfuerzo por sacar provecho de la experiencia compartida. Por ejemplo, raras veces viajo sola. Sé que algunas personas aprecian el tiempo único que tienen para el camino, en el avión, y en el hotel. Tal vez querré eso algún día, también. Pero por ahora, viajar con otra persona es casi no negociable para mí, porque es una oportunidad para que esa persona vea quién soy cuando estoy ¨encendido¨ y cuando estoy ¨apagado¨.

Si vas al hospital para visitar a un miembro del grupo, lleva a alguien contigo. Si vas a la librería para revisar un plan de estudios, llévate a alguien contigo. Si vas a encontrarte con alguien que fue tu mentor, llévate a alguien de vez en cuando.

Celebraciones

Mike Matthews, un pastor que hizo de mariscal de campo para un juego de niños en mi barrio, fue hábil en prepararme para un touchdown en el campo de fútbol. Él me dejó experimentar ganancias pequeñas que construyeron confianza en mis habilidades y mi confianza en su liderazgo. Los buenos líderes hacen eso. Preparan a las personas para que experimenten victorias y las celebren cuando suceden.

Celebro todo. Cuando nuestros aspirantes a escritores escriben constantemente en blogs, lo noto. Cuando nuestros artistas van confiadamente a las audiciones, aplaudo. Cuando nuestros jóvenes predicadores entregan buenos sermones, los animo. Las celebraciones pueden ser cenas, una nota o simplemente una publicación rápida en su muro de Facebook. En la mayoría de los casos, la consistencia es más importante que el valor del dinero.

Hagamos esto práctico. ¿Quién son esas dos o tres personas en las que podrías hacer más inversiones intencionales? Y no me digas que no hay nadie con potencial. Eso es simplemente un liderazgo débil. Recuerda, tenemos que hacer a los discípulos, no encontrarlos. ¿Tienes sus nombres en mente? Ponlos por escrito. Ahora, piensa acerca de la conversación que podrías tener con cada uno de ellos y que les ayudaría a dar el siguiente paso adelante en el crecimiento. Piensa en una experiencia compartida que podría convertirse un momento de enseñanza. Y piense en una forma de prepararlos para que experimenten una victoria y la celebren.

Tomado de  La Comunidad Es Desordenada: Los Peligros y la Promesa del Ministerio del Grupo Pequeño  Por Heather Zempel. Derecho De Autor 2012 por Heather Zempel. Usado por permiso de InterVarsity Presshttps://m.gmx.com/dereferrer

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