Regalos al Adorar con una Iglesia Multiétnica y Urbana – Parte 1 de 2

By Brandon O’Brien

Cuando nos mudamos de Arkansas a la ciudad de Nueva York, nos instalamos en Washington Heights en la parte alta de Manhattan. Nuestra decisión de vivir en Washington Heights estuvo principalmente determinada por la economía. No podía imaginar pagar mucho dinero por un espacio tan pequeño en algún lugar de la zona Oeste del Alto Manhattan.

Así, de manera totalmente ingenua, nos mudamos a Heights e inmediatamente nos convertimos en una minoría étnica.

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Además de ser blancos en un vecindario predominantemente dominicano, mi esposa y yo también tenemos dos hijos adoptivos. Ambos son étnicamente diferentes a nosotros y entre ellos. Somos todo un espectáculo. Y hemos recibido una buena cantidad de miradas en los últimos meses–no solo en Heights. Pero un lugar en el que nos sentimos totalmente normales es con la iglesia.

Adoramos con una nueva iglesia llamada Iglesia de Heights Comunidad Cristiana. Nuestro servicio es bilingüe con música y anuncios en español e inglés, y un sermón en Inglés, traducido en vivo por hablantes hispanos. En su mayoría la congregación es latina, pero muy diversa. De hecho, la congregación refleja la diversidad étnica del vecindario (apróximadamente 60% son latinos y 40% son “otros”). El número de parejas trans-raciales es igual al número de parejas de la misma raza.

Para una familia como nosotros, estar rodeado por familias diversas es un regalo en sí mismo. Hemos recibido otros regalos al adorar en una iglesia multiétnica y urbana. A continuación algunos, expresados como lecciones aprendidas. Por ejemplo, he aprendido:

Puedes usar tus caderas para adorar.

He levantado mis manos en adoración. He doblado mis rodillas en adoración. Me encanta, hasta he aplaudido y me he movido un poco. Pero nunca antes mis caderas habían sido tentadas a involucrarse en la adoración. Y la verdad es que: son muy malas para eso.

En algún lugar aquí hay un punto muy serio. El estilo de adoración es más que cuestión de gustos. Formas diferentes de música abren diferentes posibilidades, incluso posibilidades teológicas. Por ejemplo, he cantado la canción “Bendito sea Dios” en muchas iglesias en los últimos quince años. En todas ellas, el tono de la canción ha variado de reflexiva, a ser de arrepentimiento, y a triunfante. Pero cuando la canto sobre una línea de bajo y una sección de ritmo caribeño, se abre una nueva posibilidad. La canción se convierte positivamente en celebración.

En este caso, el estilo musical es el reflejo de valores profundos y personalidad cultural. Nuestros hermanos y hermanas dominicanas saben cómo hacer una fiesta y saben cómo traer esa fiesta a la iglesia. Nunca pensé que podía cantar “Tú quitas y Tú das” con una sonrisa en mi rostro. El hecho de que lo puedo hacer ahora es un regalo de parte de mi congregación tan diversa.

*Este artículo continuará en la siguiente entrada.

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 18 julio 2018 en Cultura, Familia, Fe, La Iglesia y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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