Qué Hacer Cuando las Personas Quieren que la Iglesia Crezca…Pero no Quieren que Cambie – Parte 1 de 2

Por Carey Nieuwhof

He escuchado esto muchas veces en esta semana de diversas fuentes.

Una de las tensiones con las que muchos de nosotros luchamos como líderes, quienes intentamos manejar el cambio, sucede cuando la gente nos dice:

Quiero que nuestra iglesia crezca. Pero no quiero que cambie.

Cada vez que escucho o leo esto, mi cerebro dice “ugh.”

Por mucho que piense que es tonto vivir en esta realidad, es una realidad que muchos de nosotros enfrentamos en liderazgo.

¿Cómo respondes cuando la gente quiere que una iglesia (u organización) crezca, pero no que cambie?

Aquí tienes, come esta hamburguesa con queso y tocino

El problema que tú y tu organización están enfrentando es un reto que muchos de nosotros experimentamos en la vida.

Querer crecer pero no cambiar realmente, ¿no sería como decir: “quiero perder peso, pero de verdad quiero una hamburguesa con queso y tocino”? Bueno, sí, es exactamente así.

Las personas contratan entrenadores personales todo el tiempo para ayudarles a perder peso.

El mensaje de un entrenador no es revolucionario.

Casi nunca es “solo toma esta píldora y mágicamente perderás 50 libras mientras comes panquecitos.” Sin embargo, la mayoría de nosotros queremos creer que podemos tomar una píldora, comer hamburguesas, panquecitos y perder peso. Por lo menos yo sí.

Un buen consejo de un entrenador personal siempre es alguna variación de “come porciones más pequeña, come alimentos saludables, ejercítate y asegúrate que tu ingesta de calorías es menor que tu gasto de calorías.”

Y las personas les dan dinero—mucho dinero—para decirles lo que ellos ya saben que es verdad.

Tú no eres tan diferente como líder organizacional. De verdad.

Seis cosas que puedes hacer

Como líder, no trates de manejar el cambio en una reunión congregacional. Te quedarás atrapado en el lodo ants de saber lo que está ocurriendo. 50 o 500 personas no se pondrán de acuerdo en nada. Y ciertamente nunca estarán de acuerdo con nada muy valiente. (Hablo más acerca de manejar las dinámicas del cambio en mi libro, Liderando el Cambio sin Perderlo).

Siéntate con tu verdadero equipo de liderazgo—tu junta, tu personal clave, o incluso con un nuevo grupo que formes para este propósito—e inicia la conversación.

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Mientras diriges la conversación, aquí hay 6 cosas que puedes hacer para abordar el desafío de dirigir un grupo que quiere crecer pero no quiere cambiar:

1. Decir la verdad

Usualmente contratamos entrenadores, instructores, consejeros y asesores para decirnos la verdad que no podemos ver o que, a menudo, ya sabemos pero no enfrentamos.

Ese es mi trabajo y tu trabajo como líder de una organización: necesitamos ayudar a las personas a ver la verdad.

Así que, ¿cuál es la verdad sobre querer crecer pero no querer cambiar?

Es tan simple. Tus patrones, hábitos y nivel de efectividad como iglesia te llevaron a donde estás ahora.

Si tú quieres tu actual nivel de efectividad, sigue haciendo lo que estás haciendo ahora.

Si no quieres tu actual nivel de efectividad, cambia.

Realmente no es más complicado que eso.

Algunas veces un excelente liderazgo se trata simplemente de señalar la verdad de la cual nadie quiere hablar.

Necesitas hacer esto en amor, pero a menudo nuestro deseo de ser amorosos mata nuestra necesidad de ser honestos.

Así que, como líder, ayuda a las personas a ver la verdad.

2. Trazar la trayectoria

Aprender cómo trazar la trayectoria es una de las mejores habilidades que un líder puede traer a la mesa.

Trazar la trayectoria es simplemente planear el curso o camino probable en el que se encuentra una organización, persona u objeto. Esto es crítico porque normalmente, cuando se trata de personas u organizaciones, no estamos seguros adónde nos dirigimos.

El trazo de la trayectoria hace dos preguntas:

Si seguimos haciendo lo que estamos haciendo hoy, ¿dónde estaremos en 1 año, 2 años y 5 años a partir de ahora?

Si cambiamos X, ¿dónde estaremos en 1 año, 2 años y 5 años a partir de ahora?

Seguramente no sabras con exactitud dónde terminarás, pero si empiezas a hacer la pregunta, estarás asombrado de lo que descubras. Inténtalo.

*Este artículo continuará en la siguiente entrada.

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 20 agosto 2018 en La Iglesia, Liderazgo, Unidad y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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