Lo Que Nos Enseña Portland

Por: Emily Armstrong

Recientemente tuve la oportunidad de pasar un breve tiempo en Portland, Oregón, EE. UU. Hay algo en Portland que me encanta y, sinceramente, no sé muy bien lo que es. Durante las semanas previas a mi estadía en la ciudad, cuando le decía a alguien que pronto íbamos a viajar allí, con frecuencia me encontraba con una declaración como: “Oh… Portland. Ten cuidado.» Muy raro.

Portland es conocida por su cultura «extraña». Nos reímos hace unos años cuando vimos que las tiendas vendían con orgullo camisetas con la frase: “Mantén Portland extraño” pegada en el frente.

Oregón también se encuentra entre los primeros estados de EE. UU. en legalizar la marihuana, lo que se observa fácilmente en los cientos de tiendas y letreros publicitarios de colores brillantes que anuncian la venta de esa sustancia en lo que pareciera cada rincón de Portland.

Hablando de los rincones, la falta de vivienda en Portland es palpable. Comunidades enteras de personas sin hogar viven en todos los pasos subterráneos e intersecciones disponibles, muchas de las cuales se enfrentan a problemas de salud mental, lo que genera problemas comunitarios relacionados con la propiedad y la basura.

La espiritualidad en Portland es abierta. En las calles más comunes puedes encontrar lectores de cartas del tarot o psíquicos para decirte tu futuro. Las religiones orientales como el budismo y el hinduismo se exploran a través de la cultura pop, de calcomanías en los parachoques, y accesorios que cuelgan de los espejos retrovisores, así como figuras pegadas a los tableros.

“Oh…Portland. Ten cuidado.”

Como co-coordinadora de la Iniciativa Genesis en la Región Mesoamérica durante casi una década, he estado inmersa en encontrar el corazón y la misión de Dios a través de una lente urbana. Como he encontrado SU corazón por la ciudad, Él bondadosamente ME ha dado ese mismo amor por la ciudad.

No puedo imaginar un «campo de cosecha» más maduro que la gente de la ciudad. Puedo imaginar el impacto que una floreciente Iglesia del Nazareno urbana que predique el amor de Jesús y el poder de la transformación a través de una vida santa, puede tener en las vidas de las personas que son adictas a las drogas, aquellos que buscan guía espiritual más allá de la tumba y otros que están luchando con problemas mentales y sociales.

Al entrar pronto en nuestro décimo año de Génesis en la región de Mesoamérica, mi esperanza, mi deseo y mi oración es que nuestra Iglesia ame tanto a nuestras ciudades, que nuestras mentes y nuestros mensajes pasen de «Ten cuidado» a «Ten a Jesús».

Gracias, Portland, por enseñarnos eso.

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