Conocer y Dar a Conocer el Evangelio – Parte 1 de 2

Un artículo más (el tercero) de Ed Stetzer en su serie “Un llamado a la Contextualización”, traducido por Ariadna Romero, publicado originalmente en Christianity Today.

comparing-evangelism-to-farmingEn todas las discusiones y debates en torno al problema de la contextualización, estamos de acuerdo en que no es suficiente solamente conocer la verdad del evangelio, somos llamados por Dios para darlo a conocer y hacer discípulos. Como escribió el apóstol Pablo: “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? (Ro 10:14-15)

El deseo de contextualizar está con frecuencia guiado por la esperanza de comunicar claramente el evangelio (he mencionado esto brevemente en las partes 1 y 2). Sin embargo, de acuerdo con nuestro llamado a dar a conocer el evangelio y hacer discípulos, solo el definir éste término apropiadamente podrá ayudarnos a ver la necesidad que tenemos de ello.

La contextualización no es muy fácil de definir debido a que la gente usa esa palabra indistintamente para diferentes tradiciones. Aun así, como lo hice cuando definí cultura, creo que es importante considerar cómo definen y usan éste término los evangélicos, si es que vamos a tener una conversación significativa con esta comunidad. Por tanto, veamos de nuevo el Diccionario Evangélico de las Misiones Mundiales, donde Gilliland explica que la contextualización es una herramienta para permitir, en la medida de lo humanamente posible, la comprensión de lo que significa que Jesucristo, el Verbo, es auténticamente experimentado en cada situación humana” (Gilliland, Dean. “Contextualization.” In The Evangelical Dictionary of World Missions. Ed. Scott Moreau. Grand Rapids: Baker Academic, 2000).

Hay otras variantes de ese punto de vista y no voy a discutir cada una de ellas. Para ello recomiendo la lectura del libro: Contextualization: Meanings, Methods, and Models = Contextualización: Significados, Métodos, y Modelos, de David Hesselgrave y Edward Rommen. Este material contiene lo que todos los libros han opinado referente al tema.

Como resultado, todas las definiciones de contextualización nos llevan a la comunicación. Gilliland dice en otro apartado: “la contextualización, en primer lugar, está interesada en la comunicación por medios apropiados y comprensibles de que la salvación está solamente en Jesús”. (Citado porDarrell Whiteman in “The Function of Appropriate Contextualization in Mission” = La Función de la Apropiada Contextualización en las Misiones,  in Appropriate Christianity, = La Cristiandad Apropiada, editado por Charles Kraft. William Carey Library, 2005).

Aunque la comunicación no es todo lo que incluye la contextualización, (como discutiremos en las publicaciones siguientes) sí es parte central de su preocupación.

¿Qué es la Contextualización?

Para la mayoría, contextualizar es poner algo en un contexto específico. A causa de esto, yo diría que cualquier definición de contextualización debe incluir el hecho de presentar las verdades inmutables del evangelio dentro de los contextos culturales únicos y variables que existen en las visiones mundiales. Esto requiere que retengamos la naturaleza de la verdad y la integridad del mensaje mientras se explican y se aplican tales cosas con la singularidad necesaria o las formas específicas que permitan a los escuchas comprender y responder.

Quizás el Pictionary me ayudará a dejar en claro este punto.

La mayoría de nosotros estamos familiarizados con el clásico juego de mesa “Pictionary”. El “artista” elige el nombre de una persona, lugar o cosa y tiene que dibujar la figura para que su equipo pueda adivinarlo, todo esto sin usar palabras para ayudarse. Imaginen que estoy jugando pictionary en una fiesta, me toca dibujar al presidente George W. Bush, así que en un esfuerzo por simplificar y agilizar mi dibujo, solamente trazo la imagen de un arbusto (Bush, en inglés) Estoy jugando con gente astuta, así que lo adivinan de inmediato: “¡Bush!”.

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 16 noviembre 2015 en Cultura, El Misionero Nazareno, La Misión y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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