Indigenización – Parte 1 de 2

Por: Ed Stetzer / Traducido por: Ariadna Romero

A continuación más de la serie “Un llamado a la Contextualización” publicada en Christianity Today originalmente (http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2010/august/calling-for-contextualization-part-5-indigenization.html).

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Si existiera algo como el Salón de la Fama para las películas de los 80’s, Volver al Futuro tendría que estar ahí. En su apogeo, Michael J. Fox usaba su característico chaleco rojo, montando su patineta a través de la ciudad, haciendo una buena interpretación de Marty McFly. En una de las escenas más memorables de la película, Marty está tocando la guitarra en el baile de graduación de sus padres en el año 1955. Lo que inicia como una actuación del gusto del público, la canción “Jhonny B. Goode”, termina siendo confusa cuando Marty hace un solo de guitarra muy intenso del año 1985. La audiencia de 1955 simplemente no pudo conectarse con la música de los 80´s y Marty tuvo que dejar el escenario de una manera muy incómoda.

De forma breve (y humorística) esa escena ejemplifica el desafío de crear una expresión indígena en un contexto foráneo – algunas veces nuestras expresiones simplemente no encajan-.

Es muy común tener este tipo de desafíos en un contexto transcultural, pero podemos ser desafiados en cualquier lugar  y contexto en donde estemos buscando representar fielmente a Cristo. Si lo que hacemos aparenta ser foráneo, el resultado final puede ser confuso. En algunos lugares se requiere que cambies el largo de tu cabello, que cambies tu afiliación de partido político, o que cambies tu forma de vestir si quieres unirte a una comunidad cristiana, este tipo de cosas se han llegado a sintetizar con el evangelio. En otras palabras, si cada cristiano que conoces se vistiera de la misma forma (y esto difiere según la cultura de cada quien) sería fácil concluir que para llegar a ser cristiano uno tiene que cambiar su vestimenta.

Como he dicho en varias ocasiones en esta serie de publicaciones, contextualizamos porque deseamos comunicar el evangelio de manera clara. Nuestro deseo es que el evangelio, que es eternal e inmutable, pueda nacer y formar una iglesia que encaje en su contexto en algunas situaciones, y que no encaje en algunas otras. Esa iglesia pudiera convertirse en indigenista en su contexto, donde  eche raíces en su hábitat natural, del mismo modo que se describiría una planta indígena en términos de botánica.

Debemos esperar para ver y trabajar para crear expresiones indígenas de aquellas iglesias centradas en el evangelio y formadas misionalmente. Y la contextualización es parte de ese proceso que nos mueve hacia la indigenización. Como he dicho antes, el trabajo de la contextualización  crea tensión. Sin la contextualización, acabamos con un evangelio ininteligible. Sin la contextualización funcionando, terminaremos viviendo fuera de las normas culturales y creyendo que eso es el evangelio.

Todo aquel que vive en una cultura como misionero sabe que esto es cierto. Pero lamentablemente, a menudo les prohibimos a las iglesias  norteamericanas hacer lo mismo que requiere hacer un misionero internacional: considerar la cultura, sus ídolos y puentes, y buscar contextualizar nuestra iglesia a esos ajustes.

En consecuencia, uno esperaría que una iglesia bíblicamente fiel e indigenista luciera diferente en Senegal y en Singapur. Sin embargo, uno también debe esperar que una iglesia indigenista luzca diferente en Seattle y en Savannah. Las iglesias indigenistas lucen distintas de locación en locación. Aún más, lucen diferente de generación en generación (si tu iglesia tiene más de 100 años, no importa qué tanto hayas intentado que no cambie, ha cambiado para relacionarse mejor con su contexto). Las iglesias fielmente indigenistas toman sus enseñanzas de los textos bíblicos que son inmutables, entre tanto que se adaptan y participan en el siempre cambiante entorno cultural.

Esta no es una idea nueva (y ciertamente yo no la descubrí). Esta práctica ha estado sucediendo desde el nacimiento de la iglesia. La terminología se desarrolló cuando la misiología se convirtió en una disciplina formal. En consecuencia,  en 1938, el Consejo Internacional de Misiones afirmaría que:

Una iglesia indigenista, joven o vieja, en el Este o en el Oeste, es una iglesia que, arraigada en obediencia a Cristo, usa espontáneamente formas de pensamiento y modos de acción naturales y familiares en su propio contexto. Tal iglesia se levanta en respuesta al propio llamado de Cristo. Las iglesias más jóvenes no serán desconsideradas con las experiencias y enseñanzas que las iglesias más antiguas han recopilado en sus confesiones y liturgia. Cada iglesia  nueva buscará más para dar testimonio del mismo evangelio con nuevas lenguas

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 6 enero 2016 en Cultura, El Misionero Nazareno, El Mundo Hoy, La Misión y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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