Reflejando a Cristo: Creyendo en la Transformación Radical

Escrito por: Howard Culbertson

samaritanwomanatthewellEl mensaje que arde en el corazón de Jesús no era uno de autosuperación empalagoso. Jesús sabía que los seres humanos necesitaban transformación radical, el tipo de transformación posible sólo en la medida que nos entregamos a la intervención divina.

Cuando Jesús comenzó su ministerio, dijo que todos debemos “nacer de nuevo”. Esta redacción hecha por Jesús en Juan 3, capta gráficamente la necesidad de la humanidad por una transformación profunda. En efecto, los Evangelios hablan de personas transformadas en forma radical física, emocional y espiritualmente mediante encuentros con el Señor. Personas cojas que conocieron a Jesús y caminaron de nuevo. Los ciegos comenzaron a ver. Personas endemoniadas fueron liberadas.

En un episodio relatado en Mateo 21:31, Jesús horrorizó a los líderes religiosos judíos cuando les dijo que recaudadores de impuestos corruptos y prostitutas son también permitidos a entrar en el Reino de los Cielos. Jesús tenía razón, por supuesto. Mateo dejó de ser un recaudador de impuestos para convertirse en uno de los 12 apóstoles. Un recaudador de impuestos llamado Zaqueo cambió radicalmente de actitud y comportamiento. Una mujer samaritana promiscua se transformó cuando conoció a Jesús en un pozo del pueblo (Juan 4).

Un encuentro con Jesús en el Gólgota transformó radicalmente la relación de un ladrón moribundo con su Creador. Jesús sabía que Pedro podría transformarse en algo más que un sonoro hablador que se derrumbó bajo presión. Jesús quería que un joven rico se transformara. Lamentablemente, ese joven se negó (Mateo 19). Cuando Jesús se encontró con Saulo en el camino de Damasco, Jesús esperaba que se transformara radicalmente y Saulo lo hizo, incluso hasta el punto de asumir un nuevo nombre: “Pablo”.

Si la Iglesia es para cumplir verdaderamente la Gran Comisión, sus misioneros deben compartir la creencia de Jesús en la transformación forjada de manera divina. Los intentos de las personas para alcanzar transformación de forma autogenerada, siempre quedan cortos a lo que realmente necesitan.

A medida que la Iglesia de Jesucristo intenta ministrar en todo el mundo el nombre de Cristo, su objetivo debe ser algo más que ayudar a la gente. Queremos que la gente de todo el mundo tenga agua potable, servicios de salud y escuelas decentes. Queremos ayudar a los que han perdido sus casas y posesiones en los desastres naturales o disturbios civiles. Nos gustaría que la gente buena fuera aún mejor. Sin embargo, nuestro deseo misionero general debe ser hacia la transformación radical de los corazones y las vidas y, eventualmente, sociedades enteras.

Esa convicción de Jesús con respecto a la necesidad de la gente de ser transformados radicalmente debe encajar en nosotros. Proclamar esa posibilidad debe ser una prioridad para nosotros. Ese mensaje debe impregnar todo lo que hacemos en el ministerio intercultural global.

Publicado originalmente en: http://engagemagazine.com/content/reflecting-christ-believing-radical-transformation

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 13 abril 2016 en El Misionero Nazareno, Evangelismo, Fe, La Iglesia, La Misión y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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