El Lugar De Más Adentro – Parte 1 de 2

Por el Rev. Howie Shute

Recientemente me he sentido un poco como el profeta Isaías cuando estaba completamente deshecho en la presencia del Señor en Isaías capítulo 6, y al mismo tiempo voy vislumbrando más de Su santidad. Cuanto más cerca camino de Él, más dulce me parece. Todo esto me resulta abrumador cuando me encuentro a mí mismo caminando en Su maravillosa presencia. Siento que a donde sea que yo me mueva, me encuentro en el lugar de más adentro, a solas en la presencia de Jesús.

Hablando del lugar de más adentro, ahí es donde Pablo y Silas se encontraron a sí mismos cuando estaban en Filipos (Hechos 16). Habían expulsado un espíritu maligno que poseía a una esclava. Esto enojó al dueño de la esclava porque antes había ganado una gran cantidad de dinero para él a través de la adivinación de la fortuna. Sin embargo, esta habilidad de decir los eventos del futuro se perdieron cuando el demonio la dejó. Es por esa razón que el dueño de la esclava llevó a Pablo y a Silas ante las autoridades.

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Aquellos dos misioneros del primer siglo fueron desvestidos, golpeados y severamente azotados. Para empeorar las cosas, fueron encerrados en prisión. La Biblia dice en Hechos 16:24 que el carcelero los llevó al calabozo de más adentro y les aseguró los pies en el cepo. Los estudiosos de la Biblia no llegan a un acuerdo en cuanto a la naturaleza de ese calabozo de más adentro. Algunos hablan de una celda al final del pasillo que conducía a las celdas exteriores. En el calabozo de más adentro estarían completamente aislados de cualquier luz o contacto con el mundo exterior. Era un lugar retirado que añadía tortura al prisionero a causa de la oscuridad total y el aislamiento.

También era un lugar del cual sería más difícil escapar. Era más seguro que el área general de la prisión. Otros estudiosos de la Biblia insisten en que “el calabozo de más adentro” en la cárcel de los Filipenses era como la celda más profunda de las cárceles en el Imperio Romano. Aquellas celdas profundas eran cortadas en piedra y colocadas en un agujero debajo de la población general de prisioneros. También estaban completamente aisladas y llenas de una espantosa oscuridad. Aun así estas celdas penitenciarias eran peores que las otras celdas de aislamiento porque las aguas residuales fluían a través de las celdas inferiores de la prisión.

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Cualquiera que haya sido la situación para ese “calabozo de más adentro” en la cárcel Filipense, no era buena. Se pudiera llamar un “hoyo infernal”. ¿Puedes imaginar tener heridas abiertas causadas por los severos azotes que recibiste antes de ser lanzado a una celda de la prisión y terminar en una rendija de alcantarillado? Ni siquiera puedes defenderte de las ratas que circulan alrededor de ti y se alimentan de tus heridas, porque tus pies están encadenados en los cepos y las ratas trabajan cubiertas por la oscuridad. Y aunque fuera del tipo de celda que estaba vacía de las aguas residuales sin procesar, era un lugar muy oscuro y solitario, probablemente no libre de bribones que se darían un festín con tus heridas mientras estuvieras indefenso debido a las cadenas de la prisión.

Fue en tales condiciones, en el calabozo de más adentro donde Pablo y Silas estuvieron en íntima comunión con el Señor. Fue durante la media noche que estaban orando y cantando himnos (Hechos 16:25). El lenguaje usado en las Escrituras sugiere que esas oraciones y cánticos era una actividad progresiva. En un lugar tan oscuro ellos seguían y seguían adorando al Señor Jesús.

El calabozo de más adentro, aquella celda en la prisión se convirtió en un lugar donde habitaba la santa presencia de Dios. Eso es asombroso. Y muy alentador. No importa dónde nos encontremos o por lo que estemos pasando, la presencia de Jesús está justo ahí con nosotros. Todos los lugares son lugares santos cuando tu espíritu está dispuesto a adorar.

Este artículo continuará en la próxima entrada.

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 1 febrero 2017 en Fe, Oración, Otro, Santidad, Vida Devocional y etiquetado en , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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