Amar y Respirar

Por Raphael Rosado

 

Piensa en una decisión difícil que hayas tomado.

¿Cómo elegiste? Probablemente buscaste razones para evaluar las posibilidades y escogiste las que te parecieron más convincentes. Toma la compra de un vehículo por ejemplo. Hay muchos modelos, colores, y marcas que podrán complicar el proceso. Además, la sabiduría de comprar un vehículo varía con el contexto. Si vives en una ciudad con transportación pública eficiente y barata probablemente no tienes razón para comprarte un vehículo. Ahora bien, si vives en un área rural donde no hay transportación pública, la compra de un vehículo es imprescindible.

Sin embargo, existen acciones que no necesitan razones. Toma el respirar por ejemplo. Imagina a una persona haciendo un análisis racional intentando encontrar razones válidas para continuar respirando. Suena extraño. No parece ser necesario justificar nuestra respiración, respiramos porque es nuestra naturaleza hacerlo. Respirar es una característica de nuestra biología, es necesario, no puede ser de otra manera.    

En Juan 11:8 se nos relata que Jesús decide volver a Judea sabiendo que ese viaje terminará en la cruz. Los signos eran tan obvios que hasta los típicamente perdidos discípulos le preguntan: “Rabí, los judíos te buscan para apedrearte y ¿tú vuelves allá?” Jesús contesta la pregunta de sus discípulos de una manera curiosa. “¿No tiene el día doce horas?” Preguntar por qué Jesús va a la cruz es como preguntar por qué el día (desde el amanecer hasta el anochecer) tiene doce horas. La respuesta es clara en ambos casos: porque esa es su naturaleza. Jesús no necesitaba una razón para amarnos porque Él es el amor mismo. El amor es su naturaleza. La realidad es que no existía ninguna razón válida para lo que Jesús hizo. ¿En qué mundo es razonable que el bueno muera por el malo, el inocente por el culpable, el justo por el injusto?

30039-heart-1200.1200w.tn.jpg

Jesús nos muestra con su respuesta que quien busca razones para amar no ha entendido la naturaleza del amor. El amor no depende de las circunstancias porque no existe un contexto en el cual amar sea incorrecto. Jesús va a la cruz porque el amor es su identidad. Amar verdaderamente implica participar de la naturaleza de Dios y dejar que ésta nos defina.

En esta Cuaresma te invito a orar para que Jesús te haga partícipe de su naturaleza divina (2 Pedro 1:4). Sólo entonces el amor se transformará de una decisión difícil a una acción tan normal como el respirar.

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 20 marzo 2017 en Calendario Cristiano, El Mundo Hoy, Fe, Santidad y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: