Deja De Ir Simplemente A La Iglesia

Por Jeff Vanderstelt

Todo comenzó en un bote en un lago con unas cuantas cañas de pescar. Fue ahí, rodeado de la tranquilidad del agua, que mi padre y yo tendríamos una conversación clave que cambiaría la trayectoria de mi vida. Mi padre me estaba dando una simple actualización de su vida y me compartió que su iglesia estaba contratando a un pastor de discipulado.

Después de hacer a un lado mi diálogo interno, acerca de cómo contratar a un pastor para discipulado traicionaba el hecho de que la iglesia no veía todo lo que hacían como discipulado, escuché a mi padre decir que estaba emocionado de aprender cómo hacer discípulos—finalmente.

Yo estaba agradecido por la tremenda energía de mi padre hacia la comisión de Jesús pero también me sentí un poco turbado. Mi papá no parecía darse cuenta que él me crió en un hogar donde la vida diaria estaba conectada con un ministerio intencional. Él era dueño de varios negocios pequeños y creía que su negocio estaba destinado a ser una bendición a las personas y a la ciudad donde él vivía. Como resultado, nos unimos a nuestros padres en incontables actos de bondad, generosidad y hospitalidad.

No era extraordinario para ninguno de nosotros sus hijos, dar nuestro cuarto por una temporada como espacio para un joven que estaba comenzando de nuevo, un esposo quebrantado con un matrimonio difícil, o un adolescente huyendo que necesitaba algo de estabilidad. Mi papá amaría y sería el mentor de estas personas durante el día en uno de sus negocios, mientras mi mamá se encargaría de alimentar y cuidar de ellos, como si fueran de la familia.

Yo vi a jóvenes y viejos conocer el amor de Jesús y recibir entrenamiento bastante informal pero efectivo en cómo hacerse responsables, ser hombres trabajadores y amorosos. A causa del ministerio de mis padres en casa y en el trabajo, muchos hombres todavía consideran a nuestra familia como su familia.

Sin embargo, la iglesia nunca le dio a esto el nombre de “ministerio.” Ellos no vieron que la gentil hospitalidad de mi mamá y el mentoreo de mi papá a través del trabajo crearon tanto el ambiente como los medios para que el discipulado ocurriera.

No estaba entristecido solamente porque el ministerio de mis padres nunca fue reconocido; Jesús estuvo trabajando a pesar de todo y Dios el Padre estaba complacido de ver a sus hijos trabajando. Lo que me entristeció fue que muchas iglesias (y muchos en la iglesia) no ven sus hogares como uno de los mejores contextos para ministrar, y sus lugares de trabajo son algunos de los lugares que pasan por alto cuando piensan en mentoreo y misión.

Resultado de imagen para inside church wallpaper

La mayoría de las personas pasarán un tercio de sus vidas en el trabajo y al menos otro tercio dentro o alrededor de sus hogares; lo que significa que más de dos tercios de sus vidas son considerados como espacio de no-ministerio. Además, muchos todavía creen que la iglesia es un lugar al que uno va de una a cuatro horas por semana, y que es donde la mayoría del discipulado ocurre. Esto significa que una gran mayoría de cristianos solo ve un pequeño porcentaje de sus vidas dedicado a la misión de hacer discípulos. No hay duda de porqué son tan pocos los creyentes fructíferos en el ministerio.

¿Qué pasaría si pudiéramos ayudar a la gente común a vivir el evangelio intencionalmente en la vida diaria, tanto en el trabajo como en el hogar, para hacer discípulos? ¿Qué sucedería si cada lugar de trabajo, escuela, vecindario y café fueran llenos de la plenitud del Espíritu, el amor de Jesús y los hacedores de discípulos, cada día? Tal vez podríamos ver ciudades saturadas con la presencia, poder y amor de Jesús a través de las personas comunes como mi mamá y papá.

Pastores y líderes de la iglesia no son llamados por Dios a hacer el ministerio para muchos. Ellos están en la iglesia para equipar a muchos para el ministerio en el supermercado y en el hogar. Es tiempo de equipar y movilizar a la iglesia de Cristo fuera del edificio y dentro de la vida.

Dejemos de ir simplemente a la iglesia y empecemos a ser la iglesia todos los días y en todo lugar.

Este artículo fue publicado originalmente en: Verge Network

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 28 junio 2017 en Evangelismo, Fe, La Iglesia, Liderazgo, Santidad, Unidad y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: