Llamados a Ser una Iglesia Glocal

Por: Mitzi Villegas Carmona

¿De dónde surge el término glocal? Glocal viene de la combinación de dos términos: global y local. El misionólogo reformado Charles van Engen habla en este sentido que: “En el siglo veintiuno, la iglesia de Jesucristo necesita ser consciente en sí misma de algo que ya es: una iglesia glocal… [Una] congregación saludable de discípulos de Jesús que viven su catolicidad con intencionalidad y activamente participan en la misión de Cristo que fomenta dinámicamente la interacción glocal entre lo global y lo local.” (Van Engen, 2006, 157) Pero, ¿qué implicaciones tiene ser glocal?

Siendo iglesia local con alcance global   

Dios anhela que su mensaje sea conocido por todo el mundo. Esto lo podemos ver desde el Antiguo hasta el Nuevo Testamento: Jesús nos manda y el Espíritu Santo nos mueve a ir y anunciar las buenas noticias y salir de nuestra zona de confort (Mateo 28:18-19, Hechos 1:8, Hechos 2:1-13), siguiendo el ejemplo de Jesús, andando como él anduvo (1 Juan 2:6).

La iglesia universal está formada por cada iglesia local. Somos parte de un cuerpo diverso, con muchos dones, talentos y ministerios que nos ayudan a edificarnos unos a otros. Muchas veces como iglesias locales caemos en enfocarnos en nuestras necesidades y no miramos hacia afuera, cayendo en la comodidad. Sin embargo, Dios quiere que la iglesia local, a través del servicio y la predicación, salga y sea un medio de restauración y extensión de reino de Dios en la tierra, trayendo esperanza para toda nación, cultura, grupo étnico y tribu urbana.

Siendo conscientes de la diversidad

Jesús vino a cumplir la ley de la manera más perfecta (Mateo 5:17) enseñándonos que es muy importante la actitud de nuestro corazón. Muchas veces nuestras iglesias se centran más en las cosas externas, es decir, las cosas culturales como cantar de pie sin aplaudir, usar cierto tipo de música o la forma en cómo se hace el culto. Pero a Dios le importan más las cosas internas: que vivamos realmente una vida centrada en el evangelio.

Una iglesia glocal reconoce la gran diversidad, riqueza y pluralidad cultural. Reconoce que Dios es creativo por lo tanto no tiene mentalidad etnocentrista, racista o nacionalista porque comprende que su ciudadanía está en el cielo (Filipenses 3:20-21). Una iglesia glocal considera la cultura para presentar el evangelio. Por ejemplo, el apóstol Pablo, cuando fue a Grecia y se presentó en el Aerópago, no modificó el evangelio, pero usó elementos de la cultura griega para compartir el mensaje de Cristo (Hechos 17:22-24).

¿Entonces, somos una iglesia glocal?

¿Qué nos falta para serlo?

Fuentes:

Van Engen, C. E., (2006). “The Glocal Church: Locality and Catholicity in a Globalizing World”, in Craig Ott and Harlon A. Netland (eds), Globalizing Theology: Brief and Practice in an Era of World Christianity (Grand Rapids, MI.: Baker Academic), p. 157.

Dyrness, W. A., García-Johnson, O., (2015). Theology without Borders: An Introduction to Global Conversations. Baker, Academic.

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