Retos para la Iglesia Post-pandemia: Parte I

Por: Scott Armstrong

Recientemente nuestro Director Regional hizo una pregunta muy interesante a todos los coordinadores regionales: ¿Qué avizoran ustedes como los retos que tendrá la Iglesia después de la pandemia? Él necesitaba que contestáramos un poco rápido, así que tomé algunos momentos para reflexionar, y escribí la siguiente respuesta:

  1. Encontrar un balance híbrido entre virtual y presencial. Hay momentos en que lo virtual puede lograr los objetivos y ahorrar miles de dólares, pero todavía hay necesidad de reunirnos presencialmente en ciertas instancias. Un principio misiológico es la necesidad de encarnarnos, es decir, de transmitir un mensaje eterno por medio de carne y hueso en contextos temporarios. En toda cultura será menester seguir relacionándonos cara a cara, pero especialmente en nuestras culturas de Mesoamérica.
  2. No asumir que todos se han convertido en «nativos digitales» o conocedores de tecnología. Como coordinadores y líderes regionales o globales hemos adaptado métodos y aprendido nuevas formas de ministrar durante la pandemia. Algunos de nuestros líderes distritales y locales también, pero no todos. Sería una gran falacia creer que lo que producimos y ofrecimos a las multitudes por medio de webinars y libros digitales está llegando a todo miembro nazareno de nuestros países. No todos han experimentado la pandemia como un misionero o un líder regional o nacional la ha vivido.
  3. Invertir mucho más en próximas generaciones. Las estadísticas recientes dicen que estamos como Iglesia perdiendo miles de jóvenes cada año en esta región y alrededor del mundo. Una nueva estrategia para impresionarlos no bastará. Los jóvenes quieren involucrarse en cosas significativas. El llamado ya no es solo ministrarlos sino permitir que ELLOS NOS LIDERAN A NOSOTROS.
  4. Convertir todos nuestros recursos en formato digital, accesible económicamente y en un sitio conocido. Como coordinadores regionales viajamos mucho (no tanto durante la pandemia) y estamos en contacto con una gran cantidad de líderes en países y contextos diferentes. El clamor de todos es el mismo: no tenemos acceso a los recursos y materiales de la Iglesia del Nazareno. ¡Lo irónico (o triste) es que somos, como Iglesia del Nazareno, una de las denominaciones que más y mejores materiales produce! Es absurdo que la iglesia local no conozca, o no tenga acceso fácil a nuestros buenísimos recursos.
  5. Mover nuestros sistemas de araña a estrella del mar. Un libro que he estado leyendo se titula: “The Starfish and the Spirit” y fue escrito por Lance Ford, Rob Wegner, y Alan Hirsch. Lo considero una lectura esencial para cualquier líder eclesiástico actual. Habla del concepto de mover la Iglesia de una mentalidad y estructura donde todo depende de la cabeza (araña) a una orgánica que se regenera si se corta o si sufre daño (estrella del mar). La pandemia seguramente ha golpeado fuerte muchas partes de nuestra Iglesia, y la flexibilidad o falta de maleabilidad de nuestra estructura comprobará si ese llegará a ser un golpe fatal o una oportunidad para expresarnos creativamente y multiplicarnos. Esto tiene implicaciones para la Iglesia global tanto como para la Iglesia local.

Por supuesto esa respuesta inicial no cubría todo. Por ejemplo, ¡mi esposa escribió sus respuestas a la misma pregunta y eran totalmente diferentes! Le he pedido que escribiera un poco más y estaré publicando su artículo en la próxima entrada.

No obstante, parte de mi propósito en poner todo acá es iniciar una conversación contigo, el lector. ¿Cómo responderías a esa misma pregunta? ¿Cuáles desafíos ves tú que la Iglesia tendrá mientras salimos de un mundo envuelto tanto tiempo en pandemia?

3 comentarios sobre “Retos para la Iglesia Post-pandemia: Parte I

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  1. Considero que el compartir el uno con el otro físicamente da lugar a una relación con Jesús más fuerte y entre la familia de la fe. Pese a los cambios y las dificultades que ha tenido que enfrentar la iglesia, creo que no debemos dejar a un lado la comunicación directa, físicamente y cara a cara con el prójimo ya que podremos experimentar aún en estos tiempos en estas reuniones nuevas manifestaciones del Espíritu Santo con nuevas experiencias de testimonios para testificar lo que Cristo sigue haciendo en estos tiempos. Necesitamos los unos de los otros. Necesitamos dar y compartir con otros lo que por gracia hemos recibido. Siguiendo el ejemplo del Maestro ( Jesús) Dios les continúe bendiciendo abundantemente. Saludos desde Cuba.

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