Cinco Maneras de Invertir en la Próxima Generación de Líderes – Parte 1 de 2

Escrito por: Laura Copeland. Trad. por: Yadira Morales

Consejos prácticos para levantar más personas en el ministerio

Recientemente, empecé a ayudar con un pequeño grupo para estudiantes universitarios. Hace solo unas semanas, pero ya estoy enamorada de ellos. Son inteligentes, apasionados, amables, creativos y divertidos. Están locos por Jesús, y aman a la iglesia. Se aman profundamente y se cuidan increíblemente bien entre ellos. Cuando miro a este pequeño grupo de estudiantes, veo un potencial ilimitado.

Cuando nos íbamos después de nuestra segunda reunión, uno de ellos me preguntó: “¿Estás seguro de que quieres llevarnos como un pequeño grupo? Quiero decir, estamos un poco locos.” Sonreí, y le dije que no lo haría de otra manera. Mientras conducía a casa, empecé a soñar y orar sobre cómo ayudarles a desatar sus dones dados por Dios para hacer un impacto aún mayor en el mundo. Estos estudiantes son el futuro de la iglesia, y eso me da una esperanza increíble.

Un ingrediente esencial para un liderazgo saludable es la capacidad de levantar otros líderes. Esto es el discipulado en su mejor momento: levantar a la siguiente generación de líderes en la iglesia que llevará a cabo la misión y la visión de Jesús. Cuando desarrollamos líderes, quitamos el límite de nuestra propia capacidad de liderazgo y aumentamos exponencialmente nuestra capacidad de influir en el mundo que nos rodea a través del discipulado.

En mi experiencia, he encontrado que esta generación de jóvenes ansiosamente busca a la gente para invertir en ellos y desafiarlos. Aquí hay cinco consejos para ayudarte a reclutar e invertir en la siguiente generación de líderes:

  1. Creer en su potencial.

Deja de buscar los líderes existentes, y empieza a buscar la pasión y la influencia natural. Cuando él o ella hablan, ¿escuchan sus compañeros? ¿Hacen preguntas y demuestra interés en un área particular del ministerio? Si es así, ellos son exactamente lo que necesitas. Es posible que no tengan experiencia, pero tal vez es porque todavía no se les ha dado la oportunidad.

Una persona necesita a alguien para creer en ellos y decirles que tienen lo que se necesita. Cuando estaba comenzando en el ministerio, tenía un jefe increíble que vio algo en mí que yo no podía ver en mí mismo. Él creyó en mí, y siguió dándome nuevas oportunidades que me ayudaron a esforzarme y a crecer. Si él no hubiera creído en mi potencial, nunca me habría convertido en el líder que soy hoy. Dale a un joven el don de creer en sí mismo, y verlo levantarse a la ocasión.

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  1. Recluta la visión, no la necesidad.

¿Prefieres ayudar a ordenar sillas, o ser parte de la creación de un ambiente para la comunidad auténtica y genuina donde las vidas cambian? Si estamos en el modo de planificación de un evento o ministerio, a menudo vemos una lista de tareas que hay que hacer. Luego vamos a tratar de asegurarnos de que todas las tareas se han completado. Claro, se necesita alguien que ordene las sillas, ¡pero esta tarea no inspira a nadie! En su lugar, debes proyectar la visión de cómo cada tarea ayuda a lograr la visión. Específicamente, aprende a expresar la visión de cómo tu ministerio cambia vidas.

Trabajo con grupos pequeños, y creo absolutamente que los grupos pequeños son la vida de la iglesia. Si nuestros pequeños grupos no son saludables, nuestra iglesia no es saludable. Cada vez que conozco a alguien que creo que podría ser un potencial voluntario, comienzo a compartir mi corazón por los grupos pequeños. Si los veo entusiasmados con la visión de grupos pequeños saludables, entonces empiezo a compartir un poco más acerca de lo que hace nuestro equipo de ministros de grupos pequeños y pregunto si ellos consideran ser parte de cómo estamos cambiando vidas a través de los grupos pequeños. Lidera siempre con visión, no con necesidades. Una vez que alguien acepta tu visión, estarán dispuestos a satisfacer todas las necesidades que surjan. Muéstrales el impacto que su vida puede tener si se unen a tu equipo, y encontrarás un miembro leal para el equipo que se quedará contigo en las trincheras.

 Este artículo continuará en la siguiente entrada.

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 19 julio 2017 en El Mundo Hoy, La Iglesia, Liderazgo, Otro y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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